miércoles, 2 de abril de 2008

ELOGIO ALA MUJER BRAVA...

Les comparto EXCELENTE mensaje de ELISABETH QUIROA CUELLAR DE GENEROY PAZ AMERICAS; ESTE ES UN MENSAJE PARA REFLEXIÓN Y COLOCAR EN PRACTICA PARA EVITAR EL MACHISMO, Y SU CONSECUENCIA LA VIOLENCIA DE GENERO Y DOMESTICA (PADRE, MADRE E HIJOS).

GRACIAS ELISABETH POR COMPARTIR .y DEMÁS CONTACTOS DIVULGUENLO POR FAVOR SOBRE TODO A LAS MUJERES.

Y YO LE AGREGRARIA, NO SE DEJEN ADMINISTRAR EL PECULIO PORQUE CUANDO TE LO ACABAN, CON EL CORRER DEL TIEMPO Y POR ESE ENAMORAMIENTO QUE CONSIDERO ES SOLO DE LAS MUJERES ENTREGAMOS TODO, EL HOMBRE NUNCA SE ENAMORA, LAS MUJERES SI, ENTONCES SI YA NO TIENE PECULIO O TE LLEGA LA RACHA, PORQUE LO HAS INVERTIDO EN TU HOGAR O TU HOMBRE, VUELVEN Y TE SOMETEN Y TE SUBESTIMAN, Y COMO DICE LA CANCION CUANTO TIENES CUANTO VALES.
ASI QUE NO COMAN DE CUENTO MUJERES ABRAN EL OJO.
LES HABLA LA VOZ DE LA EXPERIENCIA, Y SI NO COLOCAMOS CORRECTIVOS NOS LLEGA EN LA MADUREZ , EL DOMINIO MACHISTA CULTURALNUEVAMNETE NO PERMITAMOS MAS ESTO.

¿Y TRATEN DE CAMBIARLO ? Y VAN AVER COMO SE ACRECIENTA LA VIOLENCIA DOMESTICA CUANDO TRATAS DE CAMBIAR EL METODO.

EN CASA DE HERRERO CUCHUILLO DE PALO.Y ESO TAMBIEN TE LO SACAN AL TAPETE PARA HACERSE ELLOS LAS VICTIMAS, TE CONFRONTAN CON LOS HIJOS Y ELLOS POR SU DESPERTAD EN ADOLESCENCIA O COMENZANDO JUVENTUD SE ALIAN Y RESULTADO: YA LA VIOLENCIA MUESTRA ES LA MARAÑA EN LOS HOGARES.
Y SI LE AÑADIMOS QUE EL MALTRATADOR ANDA CON SU PARTE ESPIRTUAL EN TIENIEMBLAS NI SE DIGA POR ESO DEFIENDO MI GENERO Y LES ENSEÑO A DEFENDERSE.

UN ABRAZO

NORA QUEVEDO LABRADOR
ABOGADA ESPECIALIAZADA EN DERECHO DE FAMILIA
JUEZ DE PAZ DE CALI COLOMBIA


Elogio de la mujer brava
Estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Por: Héctor Abad
A los hombres machistas, que somos como el 96 por ciento de la población masculina, nos molestan las mujeres de carácter áspero, duro, decidido. Tenemos palabras denigrantes para designarlas: arpías, brujas, viejas, traumadas, solteronas, amargadas, marimachas, etc. En realidad, les tenemos miedo y no vemos la hora de hacerles pagar muy caro su desafío al poder masculino que hasta hace poco habíamos detentado sin cuestionamientos. A esos machistas incorregibles que somos, machistas ancestrales por cultura y por herencia, nos molestan instintivamente esas fieras que en vez de someterse a nuestra voluntad, atacan y se defienden.
La hembra con la que soñamos, un sueño moldeado por siglos de prepotencia y por genes de bestias (todavía infrahumanos), consiste en una pareja joven y mansa, dulce y sumisa, siempre con una sonrisa de condescendencia en la boca. Una mujer bonita que no discuta, que sea simpática y diga frases amables, que jamás reclame, que abra la boca solamente para ser correcta, elogiar nuestros actos y celebrarnos bobadas. Que use las manos para la caricia, para tener la casa impecable, hacer buenos platos, servir bien los tragos y acomodar las flores en floreros. Este ideal, que las revistas de moda nos confirman, puede identificarse con una especie de modelito de las que salen por televisión, al final de los noticieros, siempre a un milímetro de quedar en bola, con curvas increíbles (te mandan besos y abrazos, aunque no te conozcan), siempre a tu entera disposición, en apariencia como si nos dijeran "no más usted me avisa y yo le abro las piernas", siempre como dispuestas a un vertiginoso desahogo de líquidos seminales, entre gritos ridículos del hombre (no de ellas, que requieren más tiempo y se quedan a medias).
A los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan y por eso seguimos soñando, más bien, con jovencitas perfectas que lo den fácil y no pongan problema. Porque estas mujeres nuevas exigen, piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan y sólo se desnudan si les da la gana. Estas mujeres nuevas no se dejan dar órdenes, ni podemos dejarlas plantadas, o tiradas, o arrinconadas, en silencio y de ser posible en roles subordinados y en puestos subalternos. Las mujeres nuevas estudian más, saben más, tienen más disciplina, más iniciativa y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir pareja, pues todos los machistas les tememos.
Pero estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque saben que ese fue siempre el origen de nuestro dominio. Ellas ya no se dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí -y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de nosotros los machos durante milenios. Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado. Como trabajan tanto como nosotros (o más) entonces ellas también se declaran hartas por la noche y de mal humor, y lo más grave, sin ganas de cocinar. Al principio nos dará rabia, ya no las veremos tan buenas y abnegadas como nuestras santas madres, pero son mejores, precisamente porque son menos santas (las santas santifican) y tienen todo el derecho de no serlo.
Envejecen, como nosotros, y ya no tienen piel ni senos de veinteañeras (mirémonos el pecho también nosotros y los pies, las mejillas, los poquísimos pelos), las hormonas les dan ciclos de euforia y mal genio, pero son sabias para vivir y para amar y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán, no las peladitas de piel y tetas perfectas, aunque estas sean la delicia con la que soñamos, un sueño que cuando se realiza ya ni sabemos qué hacer con todo eso.
Los varones machistas, somos animalitos todavía y es inútil pedir que dejemos de mirar a las muchachitas perfectas. Los ojos se nos van tras ellas, tras las curvas, porque llevamos por dentro un programa tozudo que hacia allá nos impulsa, como autómatas. Pero si logramos usar también esa herencia reciente, el córtex cerebral, si somos más sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos, nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes y por eso mismo las más estimulantes, las más entretenidas, las únicas con quienes se puede establecer una relación duradera, porque está basada en algo más que en abracitos y besos, o en coitos precipitados seguidos de tristeza. Esas mujeres nos dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimiento.
Vamos hombres, por esas mujeres bravas!!!!!!!!!!!!!--

2 comentarios:

LILIANA dijo...

que buen texto, deberiamos enviarlo a todas las mujeres que como yo estamos en ese grupo de mujeres nuevas y que la consecucion de pareja es una odisea y para aquellos hombres que quieren dejar su machismo a un lado y tener una mujer que los catapulte
liliana

Nora Quevedo Labrador dijo...

Tienes toda la razòn.Nora