domingo, 8 de julio de 2012

Pautas para menos egoísmo y mejorar convivencia Familar!

Los mandamientos del hogar

Por OLGA LUCÍA BUSTAMANTE MADRID
La organización en cualquier empresa --religiosa, mercantil, social, política, económica, judicial, etc.-- comienza porque se consignan una serie de mandatos, decretos, instrucciones, leyes o reglas, que llámense como se llamen todas tienen una misma finalidad: someter la voluntad individual a unos lineamientos que promuevan  beneficios comunes, aunando y coordinando esfuerzos. La empresa familiar es la más importante para cada uno de nosotros, después de la  gran empresa personal que es la vida misma, y se nos olvida enmarcarla en convenios pluralistas donde exista la participación de todos los miembros en el hogar con decisión y compromiso.  
Consciente del desorden que hoy impide la sana convivencia, sugiero que podríamos elaborar entre todos en familia una declaración o convenio; nos  idearíamos  un tarjetero familiar que podría llamarse tentativamente "El compromiso de hoy en familia". Y cada día leeríamos una tarjeta con un pequeño mensaje durante el encuentro para desayunar, almorzar o cenar. La finalidad de este ejercicio es recordar y compararse con la realidad que se está viviendo en el compartir diario, revisar nuestro papel y  participación en la armonía o en la desunión del conjunto humano que conformamos.  
Algo así como: En esta familia nos comprometemos a: Comportarnos bien para lograr el bienestar individual y de todos.  Decir siempre la verdad aunque nos cueste trabajo. Aceptar que somos diferentes. Asumir los derechos y los deberes que nos corresponden. Poner en práctica los valores que hacen grandes a los seres humanos. 
Valorar lo que hemos obtenido con esfuerzo y trabajo. Examinar los errores y dificultades con honestidad y estar dispuestos a corregirlos. Medir las palabras, los pensamientos y las acciones. No ofender ni maltratar a otros. Premiar solo lo que se merece por buen comportamiento. Servir, ayudar, compartir con desinterés, en la casa y fuera de ella. Compartir las responsabilidades y quehaceres de la casa entre todos. Enseñar y proteger a quien lo necesita. Admitir las consecuencias  de lo que hacemos y decimos. Velar por la unión familiar. Dar más de lo que se espera de nosotros. Reconocer los intereses y necesidades de otro sin vulnerar los míos. Tomar decisiones  correctas que  beneficien a todos. Escuchar a quienes nos enseñan y corrigen. Rechazar decisiones egoístas que beneficien solo a una persona. No aceptar abusos de confianza, falsedades, ni manipulaciones. Dialogar con argumentos claros y considerados, sin gritos ni ofensas. Ser solidarios en las buenas y en las malas. Preservar la naturaleza y la vida. Tener disciplina, puntualidad y orden. Actuar siempre por las buenas, no por las malas. Obedecer las normas que nos ayudan a una convivencia sana y tranquila. Valorar el esfuerzo de todos. Agradecer que otros se preocupen por mí.  Nos comprometemos a hacer de Dios nuestro amigo y maestro… etc, etc… Cada hogar tiene su propia estructura, por ende los compromisos pueden variar.
No es imposible la buena convivencia cuando disponemos la voluntad, el esfuerzo y el corazón para lograrlo. 
Dijo Martín Luther King "Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos".