lunes, 23 de enero de 2012

Las motivaciones ayudan a fortalecer la inteligencia.!!




El coeficiente intelectual puede aumentar o disminuir significativamente a lo largo de la existencia.

La mayoría de la gente cree que el coeficiente intelectual es un atributo genético con el que se nace y que se mantiene toda la vida.

Sin embargo, estudios recientes sobre el tema sugieren que este se parece más a otros atributos del cuerpo y la mente, como el peso corporal, el estado de ánimo, los niveles de energía o la presión sanguínea, que pueden fluctuar a lo largo de la vida.

El cociente intelectual, también denominado coeficiente intelectual o CI, consiste en una puntuación que se obtiene al efectuar a una persona unas serie de pruebas diseñadas para medir su inteligencia, y en las que se adjudica 100 como valor central de una inteligencia media.

Pues un estudio llevado a cabo por científicos del Centro Wellcome Trust de Neuroimagen de la Universidad de Londres (UCL) y el Centro para la Neurociencia Educacional, ambos en el Reino Unido, mostró, por primera vez, que el CI no es constante.

Sostienen, de hecho, que este puede elevarse o reducirse de forma significativa durante la vida adulta, aunque aún no se ha encontrado la razón fisiológica por la cual ocurre este fenómeno.

La investigación, dirigida por la profesora Cathy Price, de Wellcome Trust, concluyó que el CI, la medida estándar de la inteligencia humana, puede aumentar o disminuir significativamente durante la adolescencia, y estas variaciones se asocian a cambios en la estructura cerebral.

En el 2004, los expertos británicos estudiaron la estructura cerebral de 33 jóvenes sanos de entre 12 y 16 años, mediante imágenes de resonancia magnética, repitieron esos escáneres cerebrales en el 2008, descubrieron cambios significativos en las puntuaciones del CI registradas con cuatro años de diferencia.

Algunos de los participantes en el trabajo habían mejorado su desempeño, en relación con personas de su misma edad, en hasta 20 puntos en la escala estándar del CI, mientras que en otros, su rendimiento intelectual había caído en una proporción similar.

Estudios previos han aportado evidencias de que la estructura del cerebro también puede cambiar y adaptarse durante la adultez.

Otro trabajo de la Universidad de Pensilvania en Filadelfia (EE. UU.) encontró que un CI elevado es producto de una gran inteligencia y una gran motivación, mientras que un CI bajo puede deberse a la deficiencia en alguno de esos dos factores.

Los expertos observaron que algunas personas se motivan más que otras cuando no hay nada en juego y que el CI que arrojan las pruebas de inteligencia es menor en aquellos que no hallan ningún incentivo en llevarla a cabo.

Ellos basan esta afirmación en el seguimiento de 250 personas desde su adolescencia hasta los 20 años, y en el análisis de cómo habían afectado los incentivos materiales al rendimiento de más de 2.000 participantes en estudios previos.

ADEMÁS DE LA INTELECTUAL, HAY OTRAS FORMAS DE INTELIGENCIA

Naturalista: habilidades para la observación, la reflexión y la experimentación; gustan del medio ambiente.

Interpersonal: capacidad para ponerse en el lugar del otro, de escucharlo y entenderlo.

Emocional: capacidad que tienen algunas personas para resolver problemas ligados con las emociones.

Musical: talento innato que tienen músicos, cantantes y bailarines; necesita ser estimulada.

Matemática: las personas que cuentan con este talento tienen un desarrollo marcado del hemisferio cerebral lógico. Los dueños de esta capacidad son los llamados a dedicarse a las ciencias exactas.

Intrapersonal: estas personas tienen una imagen fidedigna de lo que son; a partir de eso interpretan con facilidad lo que necesitan y quieren.

Espacial: capacidad de concebir y abstraer la realidad (o parte de ella) en tres dimensiones. Propia de ingenieros y pintores.

Sinestésica: individuos que resuelven problemas en oficios en los que el cuerpo es vital, como los deportistas, bailarines y cirujanos.

Lingüística: utiliza ambos hemisferios cerebrales. Es la capacidad de un individuo para comunicarse.

(Tomado de portafolio.com)


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