domingo, 28 de agosto de 2011

La Justicia de Paz

Comunicado respecto a la labor de sensibilización a nuestros dirigentes y comunidad en general desempeñada por nosotros durante este periodo pionero dentro de la Jurisdicción de Paz en nuestra comunidad Caleña, víspera a terminar nuestro servicio de elección popular.
Las actividades que adelantamos son un aspecto esencial de solidaridad, ya que el voluntariado sin formación es un voluntarismo sin sentido y algo peligroso; además del compromiso y la responsabilidad del voluntario, es precisa una misma información previa sobre la acción voluntaria y sobre la actitud concreta que se va a desarrollar. Es decir la labor comprende diversas herramientas: concepto de voluntariado, motivaciones y actitudes del voluntario nosotros los jueces de paz, riesgo de la acción voluntaria.

La columna vertebral de la formación en nuestra jurisdicción debe ser seminarios y talleres de solidaridad. Llegamos a conocer un panorama amplio de problemas sociales y cómo podemos influir positivamente en ellos. O sea elemento de sensibilización: menores en riesgo, mujeres maltratadas tercera edad, cooperación al desarrollo, personas sin hogar etc.







LA GRATUIDAD: Ha sido la donación de nosotros mismos y la conciencia de ser para los demás lo que sostiene su concepción de la VIDA. La CONTINUIDAD, ya que no se pueden crear necesidades en aquellas personas que no están dispuestas a seguir ayudando la preferencia VOCACIONAL del voluntariado como juez de paz, ya que uno hace mejor aquello que le
gusta y para lo que está más preparado. La RESPONSA-BILIDAD personal sostenida por equipo que ha venido desarrollando el proyecto de nuestra jurisdicción organizados en una ONG COLJUPAZ con la que trabajamos. Además del conocimiento, respeto y valoración de las diferentes personas o comunidades que pueda encontrarse en la realización de nuestra tarea.
Ya que nada está más lejos de un auténtico voluntariado social que: EL INTRUSISMO, porque el voluntariado no invade el terreno profesional sino que COLABORA con los organismos en tareas, que difícilmente podrían llevarse a cabo si se encuentra en el mercado laboral.
- EL MILITANTISMO: que no por digna y respetable que sea la ideología que lo informa ya sea política, religiosa o cultural.
- EL DILETANTISMO: de los que se acercan por velocidad o por capricho y se sirven de los demás como si fueran objetos de su curiosidad o para experimentación de sus habilidades: por eso es preciso un compromiso formal para cumplir tareas concretas dentro de proyectos previamente programados.




- ASISTENCIALISMO: porque nuestra LABOR DE VOLUNTARIOS, quiere desarrollar en las personas y en los grupos capacidades que nos lleven a nuestra autonomía y no a la dependencia.
- Así, que, ni la compasión ni la limosna pueden ser causa eficiente, por valiosas y excelsas que estas sean, ya que la acción de los jueces de paz o voluntarios debe superar la relación de alteridad para insertarse en la más profunda de la reciprocidad.


- EL VOLUNTARISMO: Ya que el Juez de paz o voluntario, sabe asumir sus límites y no confunde la realidad con las buenas intenciones porque en nuestra organización de trabajo voluntario, hay que diseñar programas factibles, pues de otra forma, se fomentarían LA DESILUSIÓN Y DESESPERANZA en la comunidad.
- Nuestra labor social de Voluntariado social encarna una firme esperanza y es preciso ser capaces de dar razón de la misma, que es lo que hemos logrado en este periodo de los cinco años de trabajo. Porque se puede vivir sin fe, y aún sin la experiencia del amor, pero no se puede sobrevivir sin esperanzas.







- Otros voluntariados no suelen estar dominados por la pasión de la justicia, que debe fundamentar la actividad del voluntariado social. Y corren el riesgo de institucionalizar los efectos al enmascarar la causa. No es otra cosa la solidaridad sino la respuesta ante desigualdades injustas al hacer propias las desgracias ajenas.

- Por eso, en nuestros días se plantea con crudeza el tema fundamental de quíen debe financiar el voluntariado social. Entonces, algunos sostienen que nosotros o voluntarios bastante ayudamos y decir esto no es una “actitud solidaria” porque no es justa. Es la presunción característica del rico hacia el pobre, del fuerte hacia el débil, del etnocentrista hacia el colonizado.

- Y nos sentimos obligados a opinar, que sí hemos sido pioneros en Colombia en resolver conflictos a la Comunidad, es posible asumir los riesgos de otros desafíos.

- La solidaridad empieza en la misma asociación y con los compañeros del servicio.

- Por este tiempo quiero felicitar desde este escrito a todos los responsables de la justicia de paz que hacen posible, cada día el milagro de que millares de voluntarios sociales podamos servir con alegría sin olvidar nuestra responsabilidad al denunciar las injusticias sociales y aportar propuestas altruistas. Es así que el proceso que significa ser juez de paz voluntario, requiere por parte de la organización un gran esfuerzo de acompañamiento que ofrezca al voluntario puntos de referencia frente a la actividad, sobre todo, en los momentos críticos. Es decir la acción voluntaria de nuestro servicio viene siempre apoyado por otra labor no menos importante de sensibilización social a Instituciones de gobierno, particular y comunidad en general.

- Merece la pena destacar la labor que se ha realizado durante el periodo de nuestro servicio como jueces de paz en Cali, cuyo objeto básico ha sido la promoción de la cultura ya que trabajamos con una estrategia de cooperación acorde con las líneas generales de la misma cooperación entre iguales pero sin olvidar nuestro estilo y filosofía de servicio y respeto a los miembros de nuestras comunas donde cooperamos.

- Es por lo que hoy perseguimos la continuidad en nuestras acciones de desarrollo; y de todos los actores que participan de forma directa e indirecta en el desarrollo sostenible de las comunidades beneficiadas.

- E igualmente manifestar que lo que no aparece en los medios de comunicación no existe, y conocer la realidad es el primer paso para cambiar las injusticias y llegar a construir un mundo justo y solidario, pues apostamos por la información como instrumento para luchar contra la injusticia reitero, la marginación y la exclusión social. Por lo que la sensibilización en temas de solidaridad ayudan a crear una conciencia social hasta ahora inexistente, por eso la reacción negativa de algunos a nuestra labor.

- Estamos convencidos que en la generación de igualdad de oportunidades y el respeto de los derechos fundamentales se efectiviza la justicia en equidad, la justicia social. En un estado representativo, ético, conciente de su lugar y responsable de sus funciones, en el que la tarea diaria se lleva a cabo con vista puesta en el futuro, y donde el obrar está determinado por el consenso, fruto de los valores no solo enunciados que intentaron llevar permanentemente a la práctica.(Alicia Kirchner)









Con sincero afecto


Nora Quevedo Labrador

Y si los hombres...

Y si los hombres...

Y si los hombres...

Florence Thomas, columnista de EL TIEMPO.

Florence Thomas*

Y si los hombres (y Hernán Darío Gómez) tuvieran manos solo para acariciar y comprender la profundidad de nuestra piel, para buscar nuestras manos cuando necesitamos tranquilizarnos o para hacernos un masaje en la espalada en los días de cansancio.

Y si los hombres pudieran aprender la humildad, la atenta escucha de una voz femenina, el silencio, la certeza de que no pueden saber todo; convencerse de que hay una mitad del cielo que no les pertenece, de que el planeta y la tierra son femeninos y masculinos al mimo tiempo.

Y si los hombres, al resolver su amor obsesivo a la madre, pudieran aprender de una vez por todas a ser adultos. Y si los hombres lograran aprender a ser padres dejando un poco de ser hombres con H mayúscula y confesar que están cansados de ser ese sujeto universal que carga el peso del mundo entero sobre sus hombros. Y si los hombres pudieran ser solo compañeros y amantes de las mujeres y compartir este mundo con ellas, tal vez entonces entenderían lo que no logran comprender.

Y si pudieran aceptar que hay historias que nunca vivirán, que hay misterios que nunca entenderán, que hay secretos que nunca conocerán porque hay saberes que no les pertenecen.

Y si los hombres (y Hernán Darío Gómez) pudieran aprender a controlar la rabia que nace bajo los efectos del alcohol que los vuelve idiotas cuando no violentos.

Y si pudieran aprender a amar menos el poder y más la vida; y si los hombres inteligentes pudieran explicar a sus congéneres que lo que sus padres vivieron como ansiosa pérdida de poder, ellos lo viven como ampliación de su humanidad.

Y si las mujeres tuviésemos valor para tomar la palabra, para hablar, para denunciar y, excepcionalmente, para callar; y si las mujeres pudiéramos aprender de ellos la solidaridad y la complicidad para romper milenarios silencios ante lo inaceptable, lo insoportable ante el embate de unos puños cerrados, ante el golpe que va directo al alma e invalida nuestro derecho a una vida libre de violencias, de cualquier violencia, humillaciones y prohibiciones.

Y si las mujeres aprendiéramos a decir "no más" cada vez que nos encontramos con la exclusión, con la discriminación, con la agresión, con el irrespeto y con la violación de nuestros derechos, con el abuso y la apropiación de nuestros cuerpos y de nuestras mentes.

Y si las mujeres pudiéramos convencernos de que no saber decir "no" en el momento preciso casi nos mata. Y si las mujeres nos convenciéramos de que es posible construir otro mundo y juntarnos todas para que nuestras palabras de mediación, nuestros afanes de felicidad y nuestra sed de justicia no sigan como frágiles ecos que no logran cambiar el curso de los acontecimientos.

Y si las mujeres violentadas aceptáramos que a veces es imperativo alejarse de un hombre para empezar a existir, entonces tal vez ellos se preguntarían si vale la pena violentarnos y golpearnos.

Y si las mujeres pudiéramos comprender que si no se cuestiona la insoportable hombría de los varones, está se llevará a toda la humanidad a la tumba. Y si las mujeres lográramos encontrar en los hombres no solo inseguridad y duelos, sino compañía y consuelo, entonces la vida tendría sentido.

Y si hombres y mujeres pudiéramos encontrarnos y amarnos sin negarnos, sin trampas, sin juramentos de eternidad, sin reprimir deseos, sin engaños mezquinos, sin celos enfermizos, sin tantos silencios, amarguras, decepciones; si pudiéramos amarnos sin puños y sin palabras que hieren y dejan profundas heridas, solo amarnos y saber decirnos adiós serenamente, en el justo momento en que el amor se aleja, entonces los Bolillos no existirían.

* Coordinadora del grupo Mujer y Sociedad