jueves, 5 de mayo de 2011

Política y Dogadicción en Cali.

Política y drogadicción

Para nadie es un secreto que son muy pocos los adictos que pueden contar la historia de cómo salieron del infierno del consumo, recuperando su dignidad. La experiencia enseña la veracidad de aquella frase solo creíble cuando sale de la boca de alguien que con su experiencia puede dar fe de que "Adicto una vez, adicto para siempre".


Así de sencillo, yo siempre he dicho que es la enfermedad del siglo, es incurable, progresiva y mortal. Potencia todas las violencias. Convierte los defectos de personalidad en conductas auto destructivas y criminales. La enfermedad de la adicción es autónoma, no depende ni del corazón, mucho menos del páncreas o de la vesícula. Es una enfermedad de las emociones.



Es tan grave que de diez adictos que al aceptar que su vida es ingobernable y que además piden ayuda, solo tres logran mediante la metáfora del "Solo por hoy" construir un proyecto de vida de sobriedad y sano juicio.



Así me lo describió un amigo de mis amores a quien admiro y le rindo el culto al que solo se hacen merecedores los que con la humildad al frente logran romper la condena del consumo. Van estas reflexiones, porque desde hace varios meses vengo escuchando la manera liviana y poco responsable, como se pretende dar respuesta a un problema presente en la ciudad, que recorre como un fantasma, a todos los caleños sin distingo de edad, condición intelectual, posición económica, o diferencia de sexo.



Lo digo porque se está tratando de trivializar esta enfermedad convirtiéndola en otra varia-ble más de los apresurados e inconsistentes programas que han elaborado algunos candidatos que aspiran a ser alcaldes de la ciudad, olvidando que ni siquiera en el primer mundo se puede decir que la victoria es un logro histórico.



En Cali, donde pasamos en los últimos quince años de centro de acopio a comunidad consumidora, solo es posible formular terapias enmarcadas en plataformas que han tenido éxito relativo en otras ciudades, donde nunca cometieron el error de vincularlas al debate político sino que les dieron el tratamiento de respeto que su gravedad amerita.



La drogadicción ligada a la economía, del narcotráfico debe ser enmarcada en una Política Pública de Seguridad y entendida como una variable donde interviene el deber del Estado de velar por la Salud Pública de sus asociados, sancionando por ejemplo las falsas clínicas terapéuticas de garaje, que sin ningún tipo de vigilancia funcionan en el área rural y urbana de Cali y que según se reseña son antros donde se abusa de la dignidad humana.

Tomado de Opinión del Diario Occidente de Cali

1 comentario:

Nora Quevedo Labrador dijo...

Y un problema que va de la mano de Salud Publica y articulado con otras dependencias del gobierno como de la Institucionalidad de las Familias, Plánteles escolares como universitarios.