jueves, 24 de febrero de 2011

México: piden a los padres 20 minutos de lectura al día con sus hijos

México: piden a los padres 20 minutos de lectura al día con sus hijos Imprimir Correo electrónico
Miércoles 16 de Febrero de 2011 00:25

Foto: El UniversalLa Secretaría de Educación Pública ha recomendado a los padres que dediquen 20 minutos diarios a leer a sus hijos, con el fin de "apuntalar la calidad de la educación". Por otro lado, los "Estándares Nacionales de Habilidad Lectora" fijan el número de palabras por minuto que deben leer los niños de primaria y secundaria según su edad. Ambas medidas han generado cuestionamientos entre los especialistas en lectura y educación.

Muchos observadores se hacen las mismas preguntas: ¿la velocidad de la lectura contribuye a la comprensión lectora?, ¿por qué no se establece en las escuelas un periodo de lectura diaria, en lugar de transferir la responsabilidad a los padres?, ¿qué persigue la SEP: crear un gusto por la lectura o mejorar sus indicadores?, ¿por qué se ha recortado en los últimos cuatro años el presupuesto para el programa de bibliotecas de aula y escolares?

Los bajos niveles de lectura en México se confirman con los datos internacionales. En 2006, México ocupó la posición 107 dentro de 108 países en cuanto a hábito lector, según un reporte de Naciones Unidas, pues sólo el 2% de los mexicanos tiene ese hábito; muy lejos de naciones como Japón con el 91% de su población, Alemania con el 67% y Corea con el 65%.

Para el doctor en lengua y cultura escrita por la Universidad de California, Gregorio Hernández, lo verdaderamente importante es darle educación y oportunidades económicas a la gente, no medir cuánto lee.

"Sería absurdo en países como Finlandia o Estados Unidos pensar en la promoción de la lectura al margen del acceso a la educación incluida la educación superior. En Japón, por ejemplo, los periódicos tienen tirajes enormes (más de 6 millones de ejemplares al día), pero no se debe a que la gente tenga 'el hábito de la lectura', sino porque tiene niveles educativos y económicos superiores a la población mexicana".

Al echar a andar esta iniciativa, el secretario de Educación Pública, Alonso Lujambio, dijo que no es posible apuntalar la educación en México si no se lee suficiente. Aseguró que "la cultura de la lectura se adquiere en casa y no en la escuela", por lo que invitó a los padres a usar 20 minutos de su tiempo para leer con sus hijos.

Cinco meses antes, al presentar los "Estándares Nacionales de Habilidad Lectora", el secretario dijo que sólo el 33% de los alumnos cumplen con esos estándares.

Juan Domingo Argüelles, reconocido estudioso de la lectura en México, dice que igual como se dan una o dos horas a la semana de educación física o de educación artística y tecnológica, debería existir en las escuelas un tiempo de lectura (20, 30, 40, 60 minutos), que no sea obligado, ni esté sometido a evaluación o medición de velocidad.

"Veinte minutos al día obligados y medidos me parecen una barbaridad. La escuela no tiene interés en crear un gusto por la lectura, tiene interés en mejorar sus indicadores. Obligar el tiempo que sea, siempre será contraproducente para amar la lectura, supongo que no para entregar buenas cifras. La escuela confunde las cosas: no sabe distinguir lectura autónoma de lectura instrumental", enfatiza Argüelles.

Para Emilia Ferreiro, investigadora emérita del Sistema Nacional de Investigadores, que los padres lean en voz alta a sus hijos desde muy pequeños es una práctica que se asocia con buenos resultados escolares posteriores. Lo que no acepta es que se delegue el fomento de la lectura a los padres de familia.

"En las condiciones actuales -con familias en situación de sobrevivencia pero en un país con una escolaridad obligatoria desde los tres años- no hay que delegar toda la responsabilidad en las familias. Las educadoras y las maestras también pueden leer en voz alta todos los días, porque hay bibliotecas de aula y bibliotecas escolares. Debe ser una prioridad mantener y enriquecer esos acervos, en lugar de efímeras y poco creíbles campañas publicitarias", sostiene Ferreiro.

Lo paradójico e incongruente es que, al tiempo que se lanza esta campaña, el presupuesto para dotar a las escuelas de libros se reduzca. "En los últimos seis años se ha reducido más de cuatro veces la asignación de recursos".

Fuente: El Universal, México.

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