sábado, 12 de febrero de 2011

Encontrando respuesta a Padres de la Consulta II

Para el doctor Robert Hare, investigador sobre psicología criminal, los criterios que definen a la personalidad psicopática pueden evaluarse mediante una lista de 20 características denominadas Psychopathy Checklist (PCL). Estas descripciones tuvieron como base el trabajo de Cleckley para definir la psicopatía a través de una serie de síntomas interpersonales, afectivos y conductuales. Los síntomas que exhiben los psicópatas son, según Hare:

* Gran capacidad verbal y un encanto superficial
* Autoestima exagerada
* Constante necesidad de obtener estímulos y tendencia al aburrimiento
* Tendencia a mentir de forma patológica
* Comportamiento malicioso y manipulador
* Falta de culpa o de cualquier tipo de remordimiento
* Afectividad frívola , con una respuesta emocional superficial
* Falta de empatía, crueldad e insensibilidad
* Estilo de vida parasitario
* Falta de control sobre la conducta
* Vida sexual promiscua
* Historial de problemas de conducta desde la niñez
* Falta de metas realistas a largo plazo
* Actitud impulsiva
* Comportamiento irresponsable
* Incapacidad patológica para aceptar responsabildiad sobre sus propios actos
* Historial de muchos matrimonios de corta duración
* Tendencia hacia la delincuencia juvenil
* Revocación de la libertad condicional
* Versatilidad para la acción criminal




Psicopatía y la seducción

La seducción es la base que permite el acto sicopático y se produce mediante una transferencia bidireccional donde la propuesta del psicópata encuentra eco en las apetencias del otro, dado que una característica fundamental de la personalidad psicopática es la habilidad para captar las necesidades del otro. Este mecanismo se articula cuando el psicópata convence al otro de que él le es infinitamente necesario para suplir necesidades irracionales que éste no puede detallar.

En la seducción el psicópata necesita que el otro esté de acuerdo, para lo cual usa la persuasión y el encanto, por lo que es bidireccional, hay un consentimiento por parte de la otra persona, a diferencia de lo que ocurre en las relaciones tangenciales donde el psicópata actúa unidireccionalmente mediante la violencia, que constituye una agresión desde una posición de poder. Aquella bidireccionalidad pudiera ser debida a que la mayoría de psicópatas son conscientes de las consecuencias judiciales de sus actos, sin la existencia de las cuales podrían actuar con total libertad.




Como detectar y evitar a un psicópata

Muchas veces hemos escuchado decir: esta persona me está psicopateando o aquel es una psicópata, pero no tenemos realmente en claro el significado de estas expresiones.
Pues bien, entonces intentaremos dar algunas de las características fundamentales de esta patología -la psicopatía- y luego -en la medida de lo posible- como hacer para evitar la acción tóxica de estos enfermos sobre nosotros.

En primer lugar es importante mencionar que el “verbo” psicopatear, al igual que su análogo histeriquear, constituyen deformaciones del lenguaje. En realidad no existían hace unos años, pero a partir de la irrupción de la psicología en la vida cotidiana y el conocimiento de algunos de los síntomas de determinadas psicopatologías, el saber popular ha construido y creado estos neologismos, válidos como puntos de partida para un acercamiento a estos trastornos pero incompletos para su comprensión total. Por eso a continuación, para el primer caso, realizaremos un breve acercamiento teórico, no sin antes hacer tres aclaraciones.

A continuación sólo mencionaremos los signos más relevantes. Por supuesto, hay más pero por cuestiones de espacio y tiempo, sólo destacaremos los más significativos para que el lector pueda tener una síntesis razonable.
En segundo lugar, la presencia aislada de estos indicadores no significa la existencia de esta patología. Es necesaria una adecuada y regular articulación de éstos (e incluso como hemos dicho anteriormente también la presencia de otros).
Finalmente es importante -y esto es válido para todas las ciencias de la salud- la consulta con un profesional, para evitar una suerte de autodiagnóstico o, al decir de Freud, la realización de psicoanálisis salvaje.

Cuando decimos psicopatear, hablamos sólo de uno de los aspectos más significativos que acontece en estos sujetos y que es una inusual capacidad de manipular, en primer lugar y luego de hacernos sentir culpables cuando en realidad no sólo no lo somos, sino que además si es que hay un culpable, son ellos. Esta condición que tienen ciertas personas de hacer sentir culpable al otro cuando en realidad no lo es se denomina extrapunitivo.

Desarrollaremos esta patología a partir de cinco ítems:

1. Los psicópatas carecen de culpa, vergüenza y remordimiento. Por lo tanto, al no sentir culpa, tampoco se sienten responsables por lo que hacen. Las cosas simplemente suceden y siempre buscarán la manera de zafar o minimizar los efectos de sus acciones. Son profunda e increíblemente irresponsables.

2. Si bien son muy inteligentes, no aprenden con las experiencias de la vida. Es más, su propia experiencia personal no se modifica con premios o castigos o gratificaciones naturales o errores. En este sentido, pueden ser reincidentes en sus errores o inconstantes en sus logros. Pueden destacarse temporalmente en lo que hacen, pero al cabo de un tiempo fracasan.

3. Suelen ser imprevisibles, insensibles, hedonistas, mentirosos e incluso agresivos. Por eso a esta patología también se la denomina trastorno anti-social de la personalidad o sociópatas porque siempre de algún modo atacan y hacen sufrir a los demás.
Puede ser a través del robo y la destructividad o la manipulación y la mentira (incluso muchos suelen ser grandes fabuladores). En todos los casos lo hacen mirando a los ojos y como ya hemos dicho, sin ninguna culpa. Para ellos, son simplemente herramientas, recursos, medios para llegar a un fin. El fin justifica los medios.

De hecho, en la mayoría de ellos hay una constante oposición a la autoridad (a veces pueden tener problemas serios), no respetan leyes o normas, pues son muy omnipotentes y egocéntricos. Tienen una visión distinta del mundo. Cuando alguien les pregunta por qué hacen lo que hacen contestan: ¿ quien dice lo que está bien y lo que está mal ? Tienen una forma particular de valoración del mundo en donde ellos son el centro de todo y por lo tanto tienen una gran necesidad de controlar, de dominar a los otros (a los que ven como cosas. Para el psicópata las personas son cosas, objetos que no tienen valor y por lo tanto se pueden dominar, usar, aprovecharse de ellas y luego dejarlas). Cosifican al otro.
Naturalmente son incapaces de amar (sí pueden sentir pasión) o de ser leales o fieles en sus relaciones. Sí pueden establecer vínculos, pero aunque parezcan profundos, en realidad no lo son.

4. Recubren su enfermedad (de la que como veremos más adelante, no tienen conciencia) de una máscara de salud. En general, suelen ser personajes muy seductores en el sentido amplio del término, no sólo sexual. Inicialmente suelen ser encantadores, simpáticos. La mayoría tienen un gran sentido del humor pero luego aparece su verdadera naturaleza. De hecho, pueden manipular porque primero han seducido.
También los hay amargados y repulsivos.
Así, vamos a tener -básicamente- dos grupos.
Parásitos: los primeros. Viven a través de la astucia y de la pasividad. Ej: político, abusador sexual, estafador, vividor.
Depredadores: los segundos. Toman las cosas por la fuerza. Ej: delincuente común, criminal, violador.

5. Son personas de acción. Uno de sus principales. síntomas es la impulsividad: sienten deseos de hacer algo y no pueden controlarse, no pueden posponer. Tienen poca tolerancia a la frustración y no saben o no pueden esperar. Para ellos esperar es frustrarse, es no lograrlo. Las cosas son ya o no lo son. Y carecen de pensamiento reflexivo.




Etiología

Cuando hablamos de etiología nos referimos a la/s causa/s de una enfermedad. En el caso de este trastorno, la mayoría de los autores refieren que ha habido fallas muy importantes en el desarrollo evolutivo del sujeto y por lo tanto habría un punto de partida defectuoso. Si bien es de público conocimiento que en la mayoría de las patologías mentales el origen suele estar en la temprana infancia, en este caso revisten una particularidad aún mayor, pues aquí hablaremos de un mecanismo defensivo específico al que llamaremos deprivación. Con este concepto no queremos significar nada más una simple carencia o insuficiencia emocional, sino algo mucho más grave: un abandono crónico, una discontinuidad en la relación padre-hijo (que no le permite desarrollar vínculos estables ni creer en el mundo adulto ) o incluso una franca ausencia de relaciones afectivas primarias, tan importantes y necesarias en los primeros años de vida. Dicho de otro modo, nos referimos a padres ausentes. Y no necesariamente de forma física, pues se puede estar, pero realmente no estar (estar fisicamente-no estar emocionalmente).

Sus padres son afectivamente distantes, narcisistas, pendientes de la apariencia y de lo material y con una relación afectiva pobre entre ellos y con respecto al hijo también.
Todos estos “ingredientes” permiten sostener que el psicópata no ha tenido un desarrollo infantil exitoso. Él no se siente completo y esta incompletud es o fue producida por otros, por lo que le parece justo que alguien pague por ello. Hay un deseo de venganza constante -a veces consciente, a veces inconciente- que lo hace actuar en consecuencia.

Como su yo es demasiado débil para poder soportar la culpa siempre van a negarla o también intentarán proyectarla en el otro.

Tratamiento

Hay dos aspectos del tratamiento. En primer lugar, con respecto al psicópata, en segundo lugar, a quien/es lo padece/n.

Con respecto al psicópata:
Como hemos dicho anteriormente no tienen conciencia de su enfermedad. Es decir, están enfermos pero no lo saben. Hay ausencia de conflicto psíquico, por eso es muy difícil que vayan a terapia, si lo hacen es para tranquilizar a los otros o porque los obligan. En ambos casos las posibilidades de éxito son casi nulas.
Cuando alguien los confronta acerca de sus problemas, se sorprenden o se manifiestan incomprendidos, incluso pueden manifestar resentimiento definitivamente “no hacerse cargo”.

Con respecto a quien/es lo padece/n:
Sugerencias

1º Si el diagnóstico es correcto (y sólo un profesional puede orientar) el psicópata difícilmente (por no decir imposible) tiene cura y como son muy manipuladores, en la medida de lo posible, la primera indicación es: hay que alejarse de ellos, dejarlos, no se puede cambiar a un psicópata.
Sé que en muchos casos parece imposible, pero justamente parece, no es imposible. Si se quiere, se puede. Sin exagerar, es cuestión de salud o enfermedad (del que lo padece)

Ahora bien, si uno está obligado a convivir con uno de ellos, por ejemplo, en el ámbito laboral, las sugerencias serán éstas:

2º El psicópata suele atacar y debilitar mucho la autoestima de uno. Generalmente el psicópata te hará sentir una cosa, prescindible y de poco valor. Por lo tanto, tendrás que hacer un trabajo de re-construcción de la autoestima, aprenderás a valorarte y respetarte, porque lo primero que se pierde en una relación con un psicópata es el respeto hacia uno mismo. No eres un objeto descartable de “use y tire”, eres una persona tan digna, inteligente e importante como cualquier otra.

3º Evitar caer en sus manipulaciones y mentiras, dos recursos que maneja a la perfección. Puede contarnos historias, mostrarnos fotos, apelar a nuestra compasión, rogarnos, prometernos que va a cambiar. Todo es mentira, son grandes fabuladores y mitómanos; el objetivo es usarnos, manipularnos, estafarnos, etc. Simplemente es así.

4º Se puede intentar hacer cierta pedagogía, esto significa, intentar:

● mostrarle el uso narcisista que hace de las personas (para él objetos)
● que diferencie -aunque sea pobremente- fantasía de realidad. Cuando hablamos de fantasía, hablamos de lo que él cree, del mundo que él ha construido y que por lo tanto puede destruir cuando quiera.

5º Finalmente, en algunos casos -si es posible- funciona imponerle prohibiciones, limitarlo pero con la condición de no brindarle argumentos porque encontrará la manera de cuestionarlos. Esta imposición se hará con total firmeza, sin vacilación y sin ningún tipo de consideración, porque él tampoco la tendría. Se puede buscar apoyo en alguna persona del entorno. Las posibilidades de éxito de estos dos últimos puntos son casi nulas

1 comentario:

HECTOR MESA dijo...

excelente este blogg, la felicito, desafortunadamente hay pocas personas que dedican tiempo a producir más información respecto a la equidad y la resolución de conflictos en nuestro país, que tanto lo necesita.

Un saludo desde mi blog Imageneo.blogspot.com, desde donde intento con imágenes llevar un mensaje de trabajo en equipo y de patria a todos.