jueves, 24 de febrero de 2011

México: piden a los padres 20 minutos de lectura al día con sus hijos

México: piden a los padres 20 minutos de lectura al día con sus hijos Imprimir Correo electrónico
Miércoles 16 de Febrero de 2011 00:25

Foto: El UniversalLa Secretaría de Educación Pública ha recomendado a los padres que dediquen 20 minutos diarios a leer a sus hijos, con el fin de "apuntalar la calidad de la educación". Por otro lado, los "Estándares Nacionales de Habilidad Lectora" fijan el número de palabras por minuto que deben leer los niños de primaria y secundaria según su edad. Ambas medidas han generado cuestionamientos entre los especialistas en lectura y educación.

Muchos observadores se hacen las mismas preguntas: ¿la velocidad de la lectura contribuye a la comprensión lectora?, ¿por qué no se establece en las escuelas un periodo de lectura diaria, en lugar de transferir la responsabilidad a los padres?, ¿qué persigue la SEP: crear un gusto por la lectura o mejorar sus indicadores?, ¿por qué se ha recortado en los últimos cuatro años el presupuesto para el programa de bibliotecas de aula y escolares?

Los bajos niveles de lectura en México se confirman con los datos internacionales. En 2006, México ocupó la posición 107 dentro de 108 países en cuanto a hábito lector, según un reporte de Naciones Unidas, pues sólo el 2% de los mexicanos tiene ese hábito; muy lejos de naciones como Japón con el 91% de su población, Alemania con el 67% y Corea con el 65%.

Para el doctor en lengua y cultura escrita por la Universidad de California, Gregorio Hernández, lo verdaderamente importante es darle educación y oportunidades económicas a la gente, no medir cuánto lee.

"Sería absurdo en países como Finlandia o Estados Unidos pensar en la promoción de la lectura al margen del acceso a la educación incluida la educación superior. En Japón, por ejemplo, los periódicos tienen tirajes enormes (más de 6 millones de ejemplares al día), pero no se debe a que la gente tenga 'el hábito de la lectura', sino porque tiene niveles educativos y económicos superiores a la población mexicana".

Al echar a andar esta iniciativa, el secretario de Educación Pública, Alonso Lujambio, dijo que no es posible apuntalar la educación en México si no se lee suficiente. Aseguró que "la cultura de la lectura se adquiere en casa y no en la escuela", por lo que invitó a los padres a usar 20 minutos de su tiempo para leer con sus hijos.

Cinco meses antes, al presentar los "Estándares Nacionales de Habilidad Lectora", el secretario dijo que sólo el 33% de los alumnos cumplen con esos estándares.

Juan Domingo Argüelles, reconocido estudioso de la lectura en México, dice que igual como se dan una o dos horas a la semana de educación física o de educación artística y tecnológica, debería existir en las escuelas un tiempo de lectura (20, 30, 40, 60 minutos), que no sea obligado, ni esté sometido a evaluación o medición de velocidad.

"Veinte minutos al día obligados y medidos me parecen una barbaridad. La escuela no tiene interés en crear un gusto por la lectura, tiene interés en mejorar sus indicadores. Obligar el tiempo que sea, siempre será contraproducente para amar la lectura, supongo que no para entregar buenas cifras. La escuela confunde las cosas: no sabe distinguir lectura autónoma de lectura instrumental", enfatiza Argüelles.

Para Emilia Ferreiro, investigadora emérita del Sistema Nacional de Investigadores, que los padres lean en voz alta a sus hijos desde muy pequeños es una práctica que se asocia con buenos resultados escolares posteriores. Lo que no acepta es que se delegue el fomento de la lectura a los padres de familia.

"En las condiciones actuales -con familias en situación de sobrevivencia pero en un país con una escolaridad obligatoria desde los tres años- no hay que delegar toda la responsabilidad en las familias. Las educadoras y las maestras también pueden leer en voz alta todos los días, porque hay bibliotecas de aula y bibliotecas escolares. Debe ser una prioridad mantener y enriquecer esos acervos, en lugar de efímeras y poco creíbles campañas publicitarias", sostiene Ferreiro.

Lo paradójico e incongruente es que, al tiempo que se lanza esta campaña, el presupuesto para dotar a las escuelas de libros se reduzca. "En los últimos seis años se ha reducido más de cuatro veces la asignación de recursos".

Fuente: El Universal, México.

Golpeara a los niños!!

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Golpear a los Niños
Hay muchos defensores que opinan que una bofetada a tiempo es muchas veces necesaria en la educación de los niños. Pero, díganme todos los que son de esa opinión: ¿quién determina cuándo es ese momento?...
Artículos Proveído Por: Articulo Z
A todos los que defienden esta "teoría" quisiera preguntarles: cuando ustedes han levantado la mano a sus hijos, ¿no lo han hecho envueltos en la ira o la cólera?

Si alguno de los que lean estas líneas ha sido capaz alguna vez (o conoce a alguien que lo haya sido) de dar esa bofetada tranquilo, consciente de que lo hacía por el bien del niño, por favor, que lo diga.

Ya está bien de justificar la "bofetada a tiempo". Es imposible educar a un niño si cada vez que hace algo incorrecto los adultos perdemos los papeles. ¿Qué ejemplo les estamos dando? Los niños aprenden de lo que ven, más que de lo que se les dice (de hecho, hay muchas cosas que verbalmente no comprenden).

Si un niño crece criticado, aprenderá a criticar. Si un niño crece humillado, aprenderá a humillar.

Pero si un niño crece en paz y tranquilidad, en un hogar en el que se dialogan las cosas, en un hogar en el que los padres pacientemente esperan y muestran las cosas como deben hacerse... Si un niño crece rodeado de besos, caricias... Si un niño es tratado como una persona y no como un animal amaestrado a palos...

Como dice una canción del último número de Canciones para el Aula, de la editorial Ediba, justo al final de una de sus canciones: "si me enseñas que es la paz, por la paz trabajaré".

Si no somos capaces de tranquilizarnos y dialogar con nuestros hijos, si no somos capaces de demostrarles cómo se deben de hacer las cosas, mejor sería que nos diéramos nosotros esa bofetada primero, a ver si nos calmamos y vemos las cosas de otra forma.

Eva María Rodríguez Diego.

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LA METAMORFOSIS DEL PADRE, ...

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LA METAMORFOSIS DEL PADRE, ...




...Padre, Papá y Papi ?




Hasta hace cosa de un siglo, los hijos acataban el cuarto mandamiento como un verdadero dictamen de Dios. Imperaban normas estrictas de educación: Nadie se sentaba a la mesa antes que el padre, nadie hablaba sin permiso del padre, nadie repetía el almuerzo sin el permiso del padre, nadie se levantaba de la mesa si el padre no se había levantado antes; por algo era el padre.




La madre fue siempre el eje sentimental de la casa, el padre siempre la autoridad suprema. Cuando el padre miraba fijamente a la hija, esta abandonaba todo; a una orden del padre los hijos varones cortaban leña, alzaban bultos o se hacían matar en la guerra.




Todo empezó a cambiar hace unas siete décadas, cuando el padre dejó de ser el padre y se convirtió en papá. El mero sustantivo era ya una derrota. Padre es una palabra sólida, rocosa, imponente; papá es un apelativo para oso de felpa o para perro faldero; da demasiada confianza. Además, la segunda derrota es que papá es una invitación al infame tuteo, con el uso de papá el hijo se sintió autorizado para protestar, cosa que nunca había ocurrido cuando el papá era el padre.




A diferencia del padre, el papá era tolerante. Permitía al hijo que fumara en su presencia, en vez de arrancarle los dientes con una trompada, como hacía el padre en circunstancias parecidas. Los hijos empezaron a llevar amigos a la casa y a organizar bailes y bebidas, mientras papá y mamá se desvelaban y comentaban en voz baja: Bueno, por lo menos tranquiliza saber que están tomándose unos tragos en casa y no en quién sabe dónde.




El papá marcó un acercamiento generacional muy importante, algo que el padre desaconsejaba por completo. Los hijos empezaron a comer en la sala mirando la tele, mientras papá y mamá lo hacían solos en la mesa; tomaban el teléfono sin permiso, sacaban dinero de la cartera de papá y usaban sus mejores camisas. La hija comenzó a salir con pretendientes sin chaperón y a exigirle a papá que no le pusiera mala cara al insoportable novio y que le ofreciera que, en vez de llamarlo "Señor Barreiro", como habría llamado al padre, que lo llamara simplemente "Tato".




Papá seguía siendo la autoridad de la casa, pero una autoridad bastante maltrecha. Nada comparable a la figura prócer del padre. Era, en fin, un tipo querido; lavaba, planchaba, cocinaba y, además, se le podía pedir un consejo o también dinero prestado.




Y entonces vino papi.




Papi es un invento reciente de los últimos 20 ó 25 años. Descendiente menguado y raquítico de padre y de papá, ya ni siquiera se le consulta ni se le pregunta nada. Simplemente se le notifica. Papi, me llevo el carro, dame para gasolina. Le ordenan que se vaya al cine con mami mientras los hijos están de fiesta y que , cuando vuelvan, entren en silencio por la puerta de atrás. Tiene prohibido preguntarle a la nena quién es ese tipo despeinado que desayuna descalzo en su cocina. Ni hablar de las tarjetas de crédito, la ropa, el turno para ducharse, la afeitadora, el ordenador, las llaves. Lo tutean y hasta le indican cómo dirigirse a ellos: ¡Papi, no me vuelvas a llamar "chiquita" delante de Jonathan!

Aquel respeto que inspiraba el padre y, hasta cierto punto el papá, se transformó en exceso de confianza además de convertirse en un franco abuso hacia papi:

¡Oye, papi, se me está acabando el whisky y la cerveza! ¡Oye papi, anda a comprar pan!

No sé qué seguirá después de papi. Supongo que la esclavitud o el destierro definitivo.

Yo estoy aterrado, después de haber sido nieto de padre, hijo de papá y papi de mis hijos, mis nietas han empezado a llamarme "pa"... !!!

CREO QUE QUIEREN DECIR:

¡¡¡PA'NADA SIRVES !!!!

La Permisibilidad, el ejemplo y la amistad tres niveles de cuidado para con los Hijos.
En un sitema donde les dan muchos Derechos y exigen pocos deberes...En un mundo dónde todo lo muestran como de moda...que las épocas etc.etc..
El equilibrio que cuando se desfaza nos enseña!!!

sábado, 12 de febrero de 2011

Encontrando respuesta a Padres de la Consulta II

Para el doctor Robert Hare, investigador sobre psicología criminal, los criterios que definen a la personalidad psicopática pueden evaluarse mediante una lista de 20 características denominadas Psychopathy Checklist (PCL). Estas descripciones tuvieron como base el trabajo de Cleckley para definir la psicopatía a través de una serie de síntomas interpersonales, afectivos y conductuales. Los síntomas que exhiben los psicópatas son, según Hare:

* Gran capacidad verbal y un encanto superficial
* Autoestima exagerada
* Constante necesidad de obtener estímulos y tendencia al aburrimiento
* Tendencia a mentir de forma patológica
* Comportamiento malicioso y manipulador
* Falta de culpa o de cualquier tipo de remordimiento
* Afectividad frívola , con una respuesta emocional superficial
* Falta de empatía, crueldad e insensibilidad
* Estilo de vida parasitario
* Falta de control sobre la conducta
* Vida sexual promiscua
* Historial de problemas de conducta desde la niñez
* Falta de metas realistas a largo plazo
* Actitud impulsiva
* Comportamiento irresponsable
* Incapacidad patológica para aceptar responsabildiad sobre sus propios actos
* Historial de muchos matrimonios de corta duración
* Tendencia hacia la delincuencia juvenil
* Revocación de la libertad condicional
* Versatilidad para la acción criminal




Psicopatía y la seducción

La seducción es la base que permite el acto sicopático y se produce mediante una transferencia bidireccional donde la propuesta del psicópata encuentra eco en las apetencias del otro, dado que una característica fundamental de la personalidad psicopática es la habilidad para captar las necesidades del otro. Este mecanismo se articula cuando el psicópata convence al otro de que él le es infinitamente necesario para suplir necesidades irracionales que éste no puede detallar.

En la seducción el psicópata necesita que el otro esté de acuerdo, para lo cual usa la persuasión y el encanto, por lo que es bidireccional, hay un consentimiento por parte de la otra persona, a diferencia de lo que ocurre en las relaciones tangenciales donde el psicópata actúa unidireccionalmente mediante la violencia, que constituye una agresión desde una posición de poder. Aquella bidireccionalidad pudiera ser debida a que la mayoría de psicópatas son conscientes de las consecuencias judiciales de sus actos, sin la existencia de las cuales podrían actuar con total libertad.




Como detectar y evitar a un psicópata

Muchas veces hemos escuchado decir: esta persona me está psicopateando o aquel es una psicópata, pero no tenemos realmente en claro el significado de estas expresiones.
Pues bien, entonces intentaremos dar algunas de las características fundamentales de esta patología -la psicopatía- y luego -en la medida de lo posible- como hacer para evitar la acción tóxica de estos enfermos sobre nosotros.

En primer lugar es importante mencionar que el “verbo” psicopatear, al igual que su análogo histeriquear, constituyen deformaciones del lenguaje. En realidad no existían hace unos años, pero a partir de la irrupción de la psicología en la vida cotidiana y el conocimiento de algunos de los síntomas de determinadas psicopatologías, el saber popular ha construido y creado estos neologismos, válidos como puntos de partida para un acercamiento a estos trastornos pero incompletos para su comprensión total. Por eso a continuación, para el primer caso, realizaremos un breve acercamiento teórico, no sin antes hacer tres aclaraciones.

A continuación sólo mencionaremos los signos más relevantes. Por supuesto, hay más pero por cuestiones de espacio y tiempo, sólo destacaremos los más significativos para que el lector pueda tener una síntesis razonable.
En segundo lugar, la presencia aislada de estos indicadores no significa la existencia de esta patología. Es necesaria una adecuada y regular articulación de éstos (e incluso como hemos dicho anteriormente también la presencia de otros).
Finalmente es importante -y esto es válido para todas las ciencias de la salud- la consulta con un profesional, para evitar una suerte de autodiagnóstico o, al decir de Freud, la realización de psicoanálisis salvaje.

Cuando decimos psicopatear, hablamos sólo de uno de los aspectos más significativos que acontece en estos sujetos y que es una inusual capacidad de manipular, en primer lugar y luego de hacernos sentir culpables cuando en realidad no sólo no lo somos, sino que además si es que hay un culpable, son ellos. Esta condición que tienen ciertas personas de hacer sentir culpable al otro cuando en realidad no lo es se denomina extrapunitivo.

Desarrollaremos esta patología a partir de cinco ítems:

1. Los psicópatas carecen de culpa, vergüenza y remordimiento. Por lo tanto, al no sentir culpa, tampoco se sienten responsables por lo que hacen. Las cosas simplemente suceden y siempre buscarán la manera de zafar o minimizar los efectos de sus acciones. Son profunda e increíblemente irresponsables.

2. Si bien son muy inteligentes, no aprenden con las experiencias de la vida. Es más, su propia experiencia personal no se modifica con premios o castigos o gratificaciones naturales o errores. En este sentido, pueden ser reincidentes en sus errores o inconstantes en sus logros. Pueden destacarse temporalmente en lo que hacen, pero al cabo de un tiempo fracasan.

3. Suelen ser imprevisibles, insensibles, hedonistas, mentirosos e incluso agresivos. Por eso a esta patología también se la denomina trastorno anti-social de la personalidad o sociópatas porque siempre de algún modo atacan y hacen sufrir a los demás.
Puede ser a través del robo y la destructividad o la manipulación y la mentira (incluso muchos suelen ser grandes fabuladores). En todos los casos lo hacen mirando a los ojos y como ya hemos dicho, sin ninguna culpa. Para ellos, son simplemente herramientas, recursos, medios para llegar a un fin. El fin justifica los medios.

De hecho, en la mayoría de ellos hay una constante oposición a la autoridad (a veces pueden tener problemas serios), no respetan leyes o normas, pues son muy omnipotentes y egocéntricos. Tienen una visión distinta del mundo. Cuando alguien les pregunta por qué hacen lo que hacen contestan: ¿ quien dice lo que está bien y lo que está mal ? Tienen una forma particular de valoración del mundo en donde ellos son el centro de todo y por lo tanto tienen una gran necesidad de controlar, de dominar a los otros (a los que ven como cosas. Para el psicópata las personas son cosas, objetos que no tienen valor y por lo tanto se pueden dominar, usar, aprovecharse de ellas y luego dejarlas). Cosifican al otro.
Naturalmente son incapaces de amar (sí pueden sentir pasión) o de ser leales o fieles en sus relaciones. Sí pueden establecer vínculos, pero aunque parezcan profundos, en realidad no lo son.

4. Recubren su enfermedad (de la que como veremos más adelante, no tienen conciencia) de una máscara de salud. En general, suelen ser personajes muy seductores en el sentido amplio del término, no sólo sexual. Inicialmente suelen ser encantadores, simpáticos. La mayoría tienen un gran sentido del humor pero luego aparece su verdadera naturaleza. De hecho, pueden manipular porque primero han seducido.
También los hay amargados y repulsivos.
Así, vamos a tener -básicamente- dos grupos.
Parásitos: los primeros. Viven a través de la astucia y de la pasividad. Ej: político, abusador sexual, estafador, vividor.
Depredadores: los segundos. Toman las cosas por la fuerza. Ej: delincuente común, criminal, violador.

5. Son personas de acción. Uno de sus principales. síntomas es la impulsividad: sienten deseos de hacer algo y no pueden controlarse, no pueden posponer. Tienen poca tolerancia a la frustración y no saben o no pueden esperar. Para ellos esperar es frustrarse, es no lograrlo. Las cosas son ya o no lo son. Y carecen de pensamiento reflexivo.




Etiología

Cuando hablamos de etiología nos referimos a la/s causa/s de una enfermedad. En el caso de este trastorno, la mayoría de los autores refieren que ha habido fallas muy importantes en el desarrollo evolutivo del sujeto y por lo tanto habría un punto de partida defectuoso. Si bien es de público conocimiento que en la mayoría de las patologías mentales el origen suele estar en la temprana infancia, en este caso revisten una particularidad aún mayor, pues aquí hablaremos de un mecanismo defensivo específico al que llamaremos deprivación. Con este concepto no queremos significar nada más una simple carencia o insuficiencia emocional, sino algo mucho más grave: un abandono crónico, una discontinuidad en la relación padre-hijo (que no le permite desarrollar vínculos estables ni creer en el mundo adulto ) o incluso una franca ausencia de relaciones afectivas primarias, tan importantes y necesarias en los primeros años de vida. Dicho de otro modo, nos referimos a padres ausentes. Y no necesariamente de forma física, pues se puede estar, pero realmente no estar (estar fisicamente-no estar emocionalmente).

Sus padres son afectivamente distantes, narcisistas, pendientes de la apariencia y de lo material y con una relación afectiva pobre entre ellos y con respecto al hijo también.
Todos estos “ingredientes” permiten sostener que el psicópata no ha tenido un desarrollo infantil exitoso. Él no se siente completo y esta incompletud es o fue producida por otros, por lo que le parece justo que alguien pague por ello. Hay un deseo de venganza constante -a veces consciente, a veces inconciente- que lo hace actuar en consecuencia.

Como su yo es demasiado débil para poder soportar la culpa siempre van a negarla o también intentarán proyectarla en el otro.

Tratamiento

Hay dos aspectos del tratamiento. En primer lugar, con respecto al psicópata, en segundo lugar, a quien/es lo padece/n.

Con respecto al psicópata:
Como hemos dicho anteriormente no tienen conciencia de su enfermedad. Es decir, están enfermos pero no lo saben. Hay ausencia de conflicto psíquico, por eso es muy difícil que vayan a terapia, si lo hacen es para tranquilizar a los otros o porque los obligan. En ambos casos las posibilidades de éxito son casi nulas.
Cuando alguien los confronta acerca de sus problemas, se sorprenden o se manifiestan incomprendidos, incluso pueden manifestar resentimiento definitivamente “no hacerse cargo”.

Con respecto a quien/es lo padece/n:
Sugerencias

1º Si el diagnóstico es correcto (y sólo un profesional puede orientar) el psicópata difícilmente (por no decir imposible) tiene cura y como son muy manipuladores, en la medida de lo posible, la primera indicación es: hay que alejarse de ellos, dejarlos, no se puede cambiar a un psicópata.
Sé que en muchos casos parece imposible, pero justamente parece, no es imposible. Si se quiere, se puede. Sin exagerar, es cuestión de salud o enfermedad (del que lo padece)

Ahora bien, si uno está obligado a convivir con uno de ellos, por ejemplo, en el ámbito laboral, las sugerencias serán éstas:

2º El psicópata suele atacar y debilitar mucho la autoestima de uno. Generalmente el psicópata te hará sentir una cosa, prescindible y de poco valor. Por lo tanto, tendrás que hacer un trabajo de re-construcción de la autoestima, aprenderás a valorarte y respetarte, porque lo primero que se pierde en una relación con un psicópata es el respeto hacia uno mismo. No eres un objeto descartable de “use y tire”, eres una persona tan digna, inteligente e importante como cualquier otra.

3º Evitar caer en sus manipulaciones y mentiras, dos recursos que maneja a la perfección. Puede contarnos historias, mostrarnos fotos, apelar a nuestra compasión, rogarnos, prometernos que va a cambiar. Todo es mentira, son grandes fabuladores y mitómanos; el objetivo es usarnos, manipularnos, estafarnos, etc. Simplemente es así.

4º Se puede intentar hacer cierta pedagogía, esto significa, intentar:

● mostrarle el uso narcisista que hace de las personas (para él objetos)
● que diferencie -aunque sea pobremente- fantasía de realidad. Cuando hablamos de fantasía, hablamos de lo que él cree, del mundo que él ha construido y que por lo tanto puede destruir cuando quiera.

5º Finalmente, en algunos casos -si es posible- funciona imponerle prohibiciones, limitarlo pero con la condición de no brindarle argumentos porque encontrará la manera de cuestionarlos. Esta imposición se hará con total firmeza, sin vacilación y sin ningún tipo de consideración, porque él tampoco la tendría. Se puede buscar apoyo en alguna persona del entorno. Las posibilidades de éxito de estos dos últimos puntos son casi nulas

Encontrando respuestas a Padres de la Consulta.

Los psicópatas no pueden empatizar ni sentir remordimientos, por eso interactúan con las demás personas como si fuesen cualquier otro objeto, las utilizan para conseguir sus objetivos, la satisfacción de sus propios intereses. No necesariamente tienen que causar algún mal, pero si hacen algo en beneficio de alguien o de alguna causa aparentemente altruista es sólo por egoísmo, para su único y exclusivo beneficio.

La falta de remordimientos radica en la cosificación que hace el psicópata del otro, es decir que el quitarle al otro los atributos de persona para valorarlo como cosa es uno de los pilares de la estructura psicopática.

Los psicópatas tienden a crear códigos propios de comportamiento, por lo cual sólo sienten culpa al infringir sus propios reglamentos y no los códigos comunes. Sin embargo, estas personas sí tienen nociones sobre la mayoría de los usos sociales, por lo que su comportamiento es adaptativo y pasa inadvertido para la mayoría de las personas.

Además, los psicópatas tienen como característica el tener necesidades especiales y formas atípicas de satisfacerlas, que en general implican cierta ritualización. El acto psicopático hacia el otro se configura mediante la necesidad del psicópata y su código propio, que desde su punto de vista lo exime del displacer interno.

El problema de las necesidades de los psicópatas es que al no ser compartidas por el grupo, no pueden ser comprendidas ni generar empatía, por situarse fuera de las leyes de la costumbre y del bien común, aunque estas necesidades son sentidas con fuerza e impelen a la acción para el psicópata.

Además los psicópatas tienen un marcado egocentrismo, una característica que pueden tener personas sanas pero que es instrínseca a este desorden. Esto implica que el psicópata trabaja siempre para sí mismo por lo que cuando da, es que está manipulando o esperando recuperar esa inversión en el futuro.

Otra nota común es la sobrevaloración de su persona, lo que los lleva a una cierta megalomanía y a una hipervaloración de su capacidad de conseguir ciertas cosas y la empatía utilitaria, que consiste en una habilidad para captar la necesidad del otro y utilizar esta información para su propio beneficio, lo que constituye una mirada en el interior del otro para saber sus debilidades y obrar sobre ellas para manipular.

Ciertos autores de la corriente psicoanalítica suponen que la razón por la cual una persona psicópata es una persona perversa es porque se trata de sujetos cuya personalidad depende en gran medida de mantener el principio de realidad, pero careciendo de superyo. Esto hace que la persona psicópata pueda cometer acciones criminales u otros actos cuestionables con total falta de escrúpulos, sin sentir culpa.

Una personalidad psicopática no se restringe al asesino en serie, tal y como sugiere el estereotipo más extendido en nuestra sociedad acerca del psicópata. Un psicópata puede ser una persona simpática y de expresiones sensatas que, sin embargo, no duda en cometer un delito cuando le conviene y, como se ha explicado, lo hace sin sentir remordimientos por ello. La mayor parte de los psicópatas no cometen delitos, pero no dudan en mentir, manipular, engañar y hacer daño para conseguir sus objetivos, sin sentir por ello remordimiento alguno.

A efectos penales, hace mucho que se planteó el dilema sobre si una personalidad divergente de este tipo es imputable, especialmente cuando se trata de una estructura psicótica. Debido a que el concepto de enfermedad mental quedó en desuso (ya sea personas sádicas, violadoras, estafadores, o cualquier otra actividad reprobable que desarrolle el psicópata), se tiende a sostener que le corresponde punición, dado que la persona mantiene conciencia de sus actos y puede evitar cometerlos. También influye el derecho colectivo de la sociedad a protegerse de sus acciones.

En España también se considera imputable a todos los efectos, sin que la psicopatía oficie de atenuante de delito ante el tribunal. Esto quiere decir que tienen responsabilidad y plena culpa.

Es importante saber que la psicopatía es incorregible, aunque se pueden utilizar fármacos antipsicóticos para reducir su impulsividad y rehabilitación conductual con una alta disciplina, pero las terapias de rehabilitación habituales no sólo son ineficaces, sino peligrosas. Dada su incapacidad para empatizar, y que la empatización hacia sus víctimas es el pilar principal de todo proceso de rehabilitación social por el que pasan los delincuentes, la rehabilitación de los psicópatas se está basando en el egoísmo del propio sujeto, fomentando una conducta que le reporte beneficios y evite penas.

Actualmente se ha desarrollado un escáner que lee la zona del cerebro que contiene nuestras intenciones, antes de realizarlas, y se baraja la posibilidad de usarla en un futuro para descubrir nuevos casos de psicopatías. Este escáner o tomografía por emisión de positrones (PET en sus siglas en inglés) permite leer la actividad del cerebro ante determinados estímulos. Los estímulos relacionados con las capacidades de empatía se encuentran ausentes en el lóbulo prefrontal del cerebro en el caso de los psicópatas, ya que, por lo que sabemos de neurología, el lóbulo prefrontal es la sede principal de los mecanismos que hacen a nuestros razonamientos morales, y en el caso del psicópata se halla inactivo ante un estímulo que sugiera empatía hacia terceras personas.



Características clínicas de la psicopatía

* Encanto superficial e inteligencia
* Ausencia de delirios u otros signos de pensamiento no racional
* Ausencia de nerviosismo o manifestaciones psiconeuróticas
* Escasa fiabilidad
* Falsedad o falta de sinceridad
* Falta de remordimiento y vergüenza
* Conducta antisocial sin un motivo que la justifique
* Juicio deficiente y dificultad para aprender de la experiencia
* Egocentrismo patológico e incapacidad para amar
* Pobreza generalizada en las principales relaciones afectivas
* Pérdida específica de intuición
* Insensibilidad en las relaciones interpersonales generales
* Conducta extravagante y desagradable bajo los efectos del alcohol y, a veces, sin él
* Amenazas de suicidio raramente consumadas
* Vida sexual impersonal, frívola y poco estable
* Incapacidad para seguir cualquier plan de vida

Para el doctor Robert Hare, investigador sobre psicología criminal, los criterios que definen a la personalidad psicopática pueden evaluarse mediante una lista de 20 características denominadas Psychopathy Checklist (PCL). Estas descripciones tuvieron como base el trabajo de Cleckley para definir la psicopatía a través de una serie de síntomas interpersonales, afectivos y conductuales. Los síntomas que exhiben los psicópatas son, según Hare:

* Gran capacidad verbal y un encanto superficial
* Autoestima exagerada
* Constante necesidad de obtener estímulos y tendencia al aburrimiento
* Tendencia a mentir de forma patológica
* Comportamiento malicioso y manipulador
* Falta de culpa o de cualquier tipo de remordimiento
* Afectividad frívola , con una respuesta emocional superficial
* Falta de empatía, crueldad e insensibilidad
* Estilo de vida parasitario
* Falta de control sobre la conducta
* Vida sexual promiscua
* Historial de problemas de conducta desde la niñez
* Falta de metas realistas a largo plazo
* Actitud impulsiva
* Comportamiento irresponsable
* Incapacidad patológica para aceptar responsabildiad sobre sus propios actos
* Historial de muchos matrimonios de corta duración
* Tendencia hacia la delincuencia juvenil
* Revocación de la libertad condicional
* Versatilidad para la acción criminal