jueves, 29 de octubre de 2009

Valores : las seis T

creemos en los valores propios del Grupo, basados en las 6 “T”:

TALENTO

Inteligencia, creatividad, sentido común, visión de futuro, sensibilidad hacia las necesidades del usuario o cliente y flexibilidad para adaptarse a los constantes cambios.

TALANTE

Personas honestas, sinceras, positivas, humildes y coherentes con los valores de la empresa.

TACTO

Saber escuchar a las personas, ayudarles a conseguir sus sueños personales y profesionales, compartir los éxitos de la empresa y convertirlos en un reto para todos, proponer sin imponer.

TENACIDAD

Energía para superar con entusiasmo los momentos críticos, aceptar sacrificios, perseverancia.

TECNOLOGÍA

Tener la mente abierta y predispuesta a incorporar los continuos avances tecnológicos, porque el crecimiento del negocio y el propio ritmo cambiante de la tecnología los demandan.

TIEMPO

Personas conscientes de que el éxito requiere de mucho esfuerzo y dedicación.

Adicionalmente, Emagister ha definido una serie de características que reflejan nuestra manera de ser:

  • Optimismo / Estilo propio
  • Constancia
  • Fuerza de voluntad
  • Flexibilidad
  • Autocrítica
  • Sentido común
  • Excelencia
  • Trabajo en equipo
  • Orientados a la acción
  • Tomado de emagister..live

martes, 27 de octubre de 2009

El VarónProstituyente....

El Varón Prostituyente (Cliente), responsable directo de la trata de Mujeres y la Prostitución PDF Imprimir E-mail
Escrito por Julian Fernández de Quero

Buenas tardes a todas las personas presentes, mi agradecimiento a Médicos del Mundo por habernos invitado y a todas vosotras por vuestra participación. Intervengo en representación de la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género (AHIGE), entidad que, desde el reconocimiento de la lucha del movimiento feminista por la liberación de la mujer y aprendiendo de ellas, realiza sus actividades dirigidas a los hombres para explicarles las raíces del machismo y apoyarles en el cambio personal y social hacia una sociedad igualitaria, cambio no sólo necesario por justicia social, sino por los beneficios que reporta a los propios hombres al liberarles de las cargas y prejuicios de la Cultura de los Géneros.

Quiero comenzar advirtiendo que mi ponencia es una suma de argumentos y razones que justifican y apoyan las tesis abolicionistas de la prostitución y de la trata de mujeres, tesis que, en contra de la opinión de otras personas, como la de Inma Mayol, concejala del Ayuntamiento de Barcelona y miembro de ICV, que las etiqueta de “estéticas” e “ingenuas”, están demostrando ser realizables, posibles y eficaces.

En 1999, el Parlamento de Suecia, compuesto por una mayoría de mujeres diputadas (dato que no es irrelevante) promulgó la Ley contra la Trata de Mujeres y la Prostitución. Después de diez años de aplicación práctica de la ley, podemos hablar del éxito de la misma, con datos como que, de las 6.000 mujeres prostituidas en 1999, el 90 % han dejado de estar en esa situación gracias a las medidas de protección y ayuda que la misma ley desarrollaba. Las mafias de trata de mujeres han tenido que deslocalizarse hacia países más tolerantes, como Finlandia, Holanda o Alemania o han construido prostíbulos marítimos en barcos anclados en aguas internacionales.

Este último dato, está siendo utilizado como crítica contra la ley sueca, argumentando que no ha sido capaz de acabar con la prostitución. Sin embargo, el hecho de que las mafias hayan tenido que emigrar a otros países o al mar, expresa, al mismo tiempo, la eficacia de la ley y sus límites, es decir, constata que la lucha contra la trata de mujeres y la prostitución, al igual que otras luchas contra la explotación laboral infantil o contra la esclavitud o contra el tráfico de drogas o de armas, no se puede realizar al cien por cien en un solo país, sino que requiere de leyes internacionales que actúen a nivel planetario. A nadie se le ocurre criticar las leyes abolicionistas europeas de la explotación infantil, a pesar de que las multinacionales deslocalicen sus empresas para llevarlas al continente asiático para explotar a la infancia y la adolescencia y así engordar sus beneficios. Si en la India hay ochenta millones de niños y niñas explotados laboralmente, el problema lo tiene la India y no los países europeos que tienen leyes que lo prohíben. Si las mafias de la trata de mujeres y de la prostitución han emigrado a Finlandia, a otros países o al mar, no es un argumento en contra de la ley sueca, sino de las leyes que rigen esos países y del derecho internacional que lo tolera.

La mejor prueba de que la ley sueca funciona, la encontramos en el hecho de que, este año, otros países como Noruega o Islandia, aprendiendo del país vecino, han decidido promulgar leyes similares. Nuestra esperanza está puesta en que el ejemplo se extienda como una mancha de aceite a todo el mundo.

Un dato que merece la pena ser reseñado es el hecho de que, las 6.000 personas prostituidas en Suecia en 1999, era un porcentaje insignificante comparado con las 300.000 o 400.000 mujeres prostituidas que se dice actúan en nuestro país. Este dato refuerza el argumento ya utilizado desde hace tiempo, de que la demanda prostituidora en Suecia estaba compuesta principalmente por varones inmigrantes o ejecutivos de otros países, mientras que los varones suecos en su mayoría no utilizaban la prostitución, entre otras razones, porque en Suecia, desde 1935, es obligatoria como asignatura la educación sexual y son ya muchas las generaciones de alumnos y alumnas de dicho país, que crecen con un conocimiento científico y una formación actitudinal positiva hacia el tema de la sexualidad humana y su desarrollo.

La eficacia de la ley sueca parte de dos criterios fundamentales: El primero, considerar a las mujeres prostituidas como víctimas de la situación que genera la prostitución. Este criterio implica que las mujeres prostituidas no son perseguidas, ni detenidas, ni expulsadas en el caso de mujeres inmigrantes sin papeles, sino que la ley les ofrece todas las posibilidades de protección y apoyo para que salgan de esa situación y puedan integrarse dignamente en la sociedad.

El segundo criterio, es centrar la atención en los varones prostituyentes (llamados en otros foros, clientes), considerándolos los verdaderos responsables de la prostitución, puesto que la demanda que ellos representan, crea la oferta, y es evidente que si las mafias de trata de mujeres y redes de prostitución no contaran con esa demanda, no extenderían sus negocios ni invertirían en ellos. Por eso, la ley sueca pone en práctica medidas coactivas contra los varones prostituyentes, las mafias y los proxenetas, incluidos los medios de comunicación que se benefician con la publicidad de la prostitución, al mismo tiempo que apoya los programas dirigidos a hombres para ayudarles a superar los prejuicios del machismo patriarcal y cambiar sus actitudes hacia las mujeres.

Estas medidas coactivas han sido muy criticadas por muchas personas, en nombre de la libertad individual y de mercado. Sin embargo, todo el mundo está de acuerdo en considerar que la principal tarea que tienen los padres y madres en la educación de la infancia, consiste precisamente en enseñarles los límites que tienen sus deseos, aprender a regularlos y controlarlos en función de las posibilidades que ofrece la realidad. La enseñanza de los límites y la autoregulación de los deseos, exige a las personas adultas actuar coactivamente con la infancia, castigándoles y prohibiéndoles cosas cuando son desobedecidos. Pues bien, los varones prostituyentes son niños grandes que no han aprendido a autoregular y encauzar sus deseos, adaptándolos a los límites que impone la dignidad de las mujeres y su reconocimiento como sujetos con derechos, iguales a ellos.

Ahora bien, ¿de dónde proceden las fuentes de socialización de los varones prostituyentes para que actúen cómo actúan? Estas fuentes provienen de las estructuras ideológicas que construyen el Patriarcado y el Capitalismo.

El Patriarcado, al clasificar a las personas según los géneros masculino y femenino, otorgando a los hombres el estatus de amos y señores de las mujeres, sitúa a éstas en el papel de objetos al servicio de los primeros, estableciendo una relación entre los dos géneros de dominación-sumisión, claramente discriminatoria para las mujeres. Ya los griegos lo tenían claro: Demóstenes, en su Carta contra Nerea, clasifica a las mujeres en tres grupos: “Las cortesanas para el placer (de ellos), las concubinas para los cuidados cotidianos (de ellos) y las esposas para continuar la estirpe legítima y conservar el calor del hogar (de ellos)”. El pater familias romano tenía poder de vida y muerte sobre su esposa, hijas e hijos y esclavos y esclavas. En el derecho civil griego, romano y feudal, el patrimonio era del hombre y, a su muerte, pasaba en herencia a su hijo primogénito y, en ausencia de éste, a su hermano. La esposa y las hijas formaban parte de la herencia como una pertenencia más.

Esta cosificación de las mujeres necesitaba una justificación ideológica (como en el caso de los esclavos y las esclavas) y el argumento fue la deshumanización de la mujer. Aristóteles decía que “la mujer es un ser intermedio entre el hombre y la naturaleza” y en un Concilio, la Iglesia Católica declaró que la mujer no tenía alma. Deshumanizada la mujer, convertida en una especie de animal, se podía cometer con ella todo tipo de tropelías.

Estos prejuicios y creencias alimentados por la Cultura de los Géneros durante miles de años, son los que perviven en las mentes de los varones prostituyentes, que cosifican a la mujer prostituida convirtiéndola en un cuerpo a su servicio, que puede comprar y usar como le dicte su deseo, como si fuera una muñeca hinchable.

Durante miles de años, la imposición de relaciones sexuales por la fuerza (lo que ahora llamamos violación y abuso sexual y está recogido en el código penal) hizo innecesaria la existencia de la prostitución. Los varones satisfacían sus deseos obligando a las mujeres por su condición de esclavas, concubinas, cortesanas, siervas de la gleba o proletarias, incluso con sus mismas esposas, aunque estuviese mal visto a nivel social, defecto normativo que repararon la religión y la burguesía, introduciendo el llamado “débito conyugal” dentro del matrimonio, es decir, institucionalizando y legitimando la violación. Las castas sacerdotales fueron precisamente las que inventaron el proxenetismo, cuando establecieron el rito de paso para las niñas de ofrecer servicios sexuales a los feligreses que iban al templo y depositaban su óbolo en forma de dinero, como forma de alcanzar la adultez. Fue la llamada prostitución sagrada, en la que las adolescentes no cobraban nada por sus servicios y eran los sacerdotes los que se enriquecían con el tráfico sexual.

La prostitución tal como la conocemos ahora, surge con fuerza con la llegada de la burguesía al poder, en el siglo XVIII. Los varones burgueses, al igual que los griegos, dividen a las mujeres en dos grupos: Las decentes cuya función en la vida era convertirse en esposas y madres asexuadas y castas, y las viciosas, que terminaban siendo prostituidas para satisfacer los deseos reprimidos de los burgueses casados. Una socialización que durante miles de años ha transmitido a los hombres las ideas de que las mujeres no son humanas, sino objetos propiedad de los varones, que estos pueden usar como quieran, es la ideología patriarcal y machista que impulsa a los varones prostituyentes a mantener una demanda responsable de que surja la oferta en sus más variados tipos. Hablar del acto prostituyente como violencia de género no es una exageración, como afirman algunas personas, sino una definición adecuada y pertinente, ya que al haberse conseguido que la violencia física sobre las mujeres sea socialmente considerada un delito, la fuerza física ha sido transformada simbólicamente en dinero, como expresión de ese poder dominante que el hombre tiene sobre la mujer.

El Capitalismo, segunda fuente de socialización de los varones prostituyentes, organiza toda la vida social en torno a dos fenómenos: La producción y el consumo. En su primera etapa inicial, el capitalismo se centró en la producción y eso requería un gran esfuerzo de acumulación de capital, por lo que la moral justificativa inducía a las personas a ser ahorradoras mediante el puritanismo clásico religioso. No gastar, no consumir, familias austeras y trabajadoras, mujeres decentes y pudibundas, prostitución como vía de desahogo de las necesidades fisiológicas de los varones. Esta organización económica y social produjo la crisis del 29 y dos Guerras Mundiales.

Al finalizar la II Guerra Mundial, el capitalismo aprende de sus errores y comprende que para producir desenfrenadamente, es necesario que la gente consuma también desenfrenadamente, para evitar las sobreproducciones y el parón del circuito. La rueda completa de la economía capitalista es producción y consumo. Este cambio requiere una moral más liberal, laxa y permisiva. Todo se convierte en mercancía, en producto susceptible de ser manejado según las leyes del Mercado. La prostitución cobra un auge tremendo, la demanda se amplía constantemente, provocando el aumento de la oferta, las mafias se internacionalizan y la trata de mujeres y niñas para la explotación sexual, como han denunciado organizaciones tan solventes como Save the Children, se convierte en uno de los tres negocios ilegales, junto con el narcotráfico y el tráfico de armas, más rentables del mundo.

Para el varón prostituyente, socializado por el patriarcado en la creencia de que la mujer es un objeto de su propiedad, con derecho a someterla, maltratarla y usarla como quiera, la nueva ideología viene a reforzar y ampliar sus viejos prejuicios. Ahora, además, puede comprarla y venderla. Estas dos fuentes de socialización del varón prostituyente le convierten en responsable directo de la trata de mujeres y de la prostitución, por formar parte de la demanda que nutre y mantiene a la oferta. La responsabilidad individual del varón prostituyente es plena, aunque no sea consciente de lo que hace o ignore las razones profundas de su comportamiento. Desde que las relaciones sociales en nuestro país se rigen por los principios democráticos de libertad, igualdad y justicia social, tal como están recogidos en la Constitución, la ignorancia de la ley no exime de su cumplimiento y es evidente que en el acto prostituyente, se incumple esos principios.

Por supuesto, también las instituciones públicas son responsables, por acción u omisión, de que la prostitución siga siendo una práctica tolerada y extendida, por ausencia de leyes y medidas que luchen contra esta lacra con la misma eficacia (a ser posible, mayor) con la que se lucha contra el trabajo infantil, la esclavitud, el tráfico de órganos o el narcotráfico. Que el contenido mayoritario de los medios de comunicación y de la cultura del ocio, siga siendo sexista, homófobo y machista (y se pueden poner múltiples ejemplos prácticos) y que en la enseñanza no se contemple la educación sexual y afectiva como una asignatura obligatoria, hace que la demanda crezca y con ella la oferta, tanto en la prostitución como en la trata de mujeres.

También es preciso añadir la importancia que, en el mercado moderno tiene la publicidad como instrumento para generar demanda. Beatriz Preciado, en su “Testo yonqui” etiqueta la actual etapa de uso de la sexualidad como tecnología del poder, como etapa “farmacopornográfica”, definiendo la misma como el contubernio implícito y explicito que se da entre las industrias de la imagen (televisión, cine, pasarelas, revistas, etc.) para someter a las personas a una sobreestimulación erótica que las industrias farmacéuticas aprovechan para vender todo tipo de medicamentos y productos que induzcan a su satisfacción parcial (porque nunca la satisfacción es completa) como viagras, geles, parches, modas, cirugía estética, etc..

ALTERNATIVAS A LA SITUACIÓN ACTUAL:

Este es el debate al que estamos asistiendo actualmente y en el que los distintos agentes sociales se posicionan en tres posturas: Regulación y legalización de la prostitución, abolición de la misma o dejar las cosas como están, poniendo el acento en la persecución de las mafias de la trata de mujeres.

Mi posición es a favor de la abolición y pienso que como medidas inmediatas se podría copiar la ley sueca con las adaptaciones que necesitara la realidad de nuestro país. Se podrían agrupar las medidas en dos grandes apartados:

1. MEDIDAS COACTIVAS: Necesarias, sobre todo, a corto y medio plazo, aunque tengamos claro que no son la solución al problema.
a) Implicaría la conversión por ley del acto prostituyente en delito, introduciéndolo en el Código Penal. Lo realmente eficaz sería incluirla en el cuerpo de delitos perseguidos por la Justicia Universal, junto a la esclavitud, el tráfico de órganos, la explotación infantil, el narcotráfico y el tráfico de armas.
b) Persecución y detección eficaz de las mafias y proxenetas dedicados a la trata de mujeres, niñas y niños, como negocio ilegal. Implicaría acciones a nivel internacional y en los países de origen.
c) La detención y sanción de los varones prostituidores, con distintas medidas coactivas y sancionadoras según la gravedad de los hechos.
d) La prohibición de la publicidad prostituyente en los medios de comunicación e internet.

2. MEDIDAS AFIRMATIVAS: Medidas en positivo, de largo recorrido, que llevarían a la abolición de la prostitución y la trata de mujeres, niñas y niños.
a) Consideración legal de la mujer prostituida como víctima de la trata y de la prostitución.
b) Medidas de protección y apoyo a las mujeres prostituidas como facilidades para acceder a la vivienda, formación laboral, oferta de empleo adecuada, protección frente a las mafias y los proxenetas, etc
c) En el caso de mujeres inmigrantes ilegales (90 % de las mujeres prostituidas en nuestro país), concesión inmediata del permiso de residencia, regularización de su situación para acceder a un trabajo y otras medidas sin condicionantes (como el que recoge la actual ley de darles un plazo de treinta días para que denuncien a las mafias como condición para protegerlas) evitando el temor de las mujeres a denunciar por miedo a la expulsión a su país de origen o a las represalias de las mafias y proxenetas.
d) Introducción de la educación sexual y afectiva en la educación como asignatura obligatoria y troncal para la formación de las nuevas generaciones en las relaciones basadas en la igualdad y la libertad.
e) Apoyo al reciclaje de los adultos machistas mediante talleres, cursos, terapias y demás recursos que facilitan la superación de los prejuicios de la Cultura de los Géneros.
f) Campañas disuasorias permanentes en todos los medios de comunicación, como la que ha llevado a cabo el Ayuntamiento de Sevilla, con el eslogan “¿Tan poco vales que tienes que comprarlo?”

Para terminar, conviene recalcar que la prostitución y de la trata de mujeres, niñas y niños, es un problema de amplio espectro y raíces culturales profundas que requiere un cambio de mentalidad social y personal, una crítica profunda a las tradiciones y símbolos culturales heredados del pasado y una decidida apuesta por una sociedad libre, igualitaria y justa.

domingo, 25 de octubre de 2009

Todo sobre los niños y cuentos de Hadas de Donald Z.

Psicoanálisis de los Cuentos de Hadas

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Psicología de los cuentos de hadasBruno Bettelheim, célebre psicólogo infantil, se interesó en la influencia que podían ejercer los cuentos de hadas en los niños y llegó a la conclusión que tiene una extraordinaria importancia para la formación moral e intelectual de los niños.

A la luz del Psicoanálisis y la atención de niños durante muchos años pudo llegar a corroborar el importante papel que desempeñan estos cuentos en sus vidas.

Sostenía que la tarea más importante en la educación de un niño es la de ayudarle a encontrar sentido a la vida y a comprenderse mejor él mismo y a los demás a fin de lograr satisfactorias relaciones llenas de significado.

Para que un cuento atraiga la atención de un niño, éste debe ser divertido y además le debe causar curiosidad. Para enriquecerlo la historia debería estimular su imaginación, ayudarle a desarrollar su inteligencia, esclarecer sus emociones, y ayudarlo a reconocer sus dificultades sugiriéndole las soluciones a los problemas que lo inquietan, fomentando su confianza en si mismo y en su futuro.

Los cuentos aportan importantes mensajes tanto a nivel consciente como inconsciente.
Al hacer referencia a los problemas humanos universales, estas historias hablan a un pequeño yo en formación y estimulan su desarrollo, mientras que al mismo tiempo lo liberan de sus pulsiones inconscientes.

Muchos padres están convencidos de que los niños deberían conocer únicamente el lado bueno de las cosas, para evitarles sufrimientos o preocupaciones tempranas. Sin embargo, los cuentos de hadas les transmiten, que la lucha contra las serias dificultades de la vida es inevitable, y que si uno no huye y se enfrenta a las privaciones inesperadas y a menudo injustas, puede llegar a dominar todos los obstáculos.

Los cuentos de hadas suelen plantear, de modo breve y conciso, un problema existencial. La maldad está siempre presente igual que la bondad, pero nunca en una sola persona sino en dos personajes diferentes.
En los cuentos de hadas el malo siempre pierde, de modo que la convicción que se transmite es que el crimen no resuelve nada y de esta manera es una persuasión mucho más efectiva que la enseñanza de normas morales.

El héroe es la figura más atractiva que favorece la identificación e imprimen en el niño las huellas de la moralidad con más fuerza que cualquier enseñanza.

Los personajes de los cuentos de hadas no son ambivalentes, es decir que no son buenos y malos al mismo tiempo, como somos todos en realidad.

Cenicienta es buena y las hermanastras son malas, ella es hermosa y las otras son feas, ella es trabajadora y las demás perezosas.

Esta particularidad ayuda al niño a comprender más fácilmente la diferencia entre ambos caracteres.

Las ambigüedades no deberían plantearse hasta que no se haya establecido una personalidad relativamente firme.

De acuerdo a lo que antecede resulta interesante tener en cuenta la importancia que puede tener en los niños la oportunidad de conocer los antiguos cuentos de hadas que no todos tuvimos la oportunidad de conocer en el momento adecuado

Un psicoanalista va cambiando a medida que transcurre el tiempo. A veces una decisión voluntaria que proviene de un cuestionamiento a fondo de su vieja teoría y práctica provoca su adhesión a una nueva teoría que aparece, por lo menos en el primer momento, como la panacea universal para sus males (de analista). Pero esta forma que el cambio tiene de presentarse no es la más frecuente. En general, en los psicoanalistas predomina la idea de ser coherentes con la idea de ruptura.

Rosolato dice que la evolución de un psicoanalista, práctica o teórica, se desarrolla insensiblemente y se comunica après-coup. Cuando una teoría surge en un medio analítico, ya sea como producto de ese medio, ya sea importada, se produce alrededor de este hecho una serie de acontecimientos que van desde las adhesiones más apasionadas a los cuestionamientos más agresivos. Pero en ese debate, en esa lucha, todo el medio analítico se va modificando. De pronto nos encontramos usando nuevas palabras para designar viejos hechos, o hacemos nuevas preguntas o tenemos nuevas formas de escuchar. También reorientamos nuestro interés hacia fenómenos que hasta ese momento no habíamos percibido.

Me interesa discutir con ustedes esta evolución subclínica del psicoanalista, en este caso, de niños. Un profesor de filosofía, Luis Guerrero, decía que cuando surge una gran obra de arte, queda allí plasmada toda la transformación y los nuevos modelos que la sociedad ha creado en ese momento histórico. Pero además, más allá de esa gran obra, podemos seguir los cambios en la vida cotidiana: en los utensilios de uso corriente, en las modas y costumbres. Entonces, la pregunta sería: "¿cuáles son nuestros utensilios ahora?".

Esta pregunta me obligó a hacer un alto y procesar mi quehacer de todo este tiempo. En esta historia vamos a encontrar, por supuesto, los grandes pensadores en psicoanálisis de niños, quienes intervinieron e intervienen en nuestro medio psicoanalítico, a saber: Melanie Klein –el origen mismo del psicoanálisis de niños en nuestro país–, Anna Freud, Winnicott y, actualmente, los analistas de niños de filiación lacaniana.

El niño del psicoanálisis: distintos modelos teóricos y sus consecuencias para el tratamiento

Tenemos un punto de partida, un momento teórico importante. ¿Cómo es concebido el ser humano en cada teoría? ¿Cuáles son los supuestos que éstas implican y qué modelos nos traen? Finalmente, ¿cuáles son sus consecuencias en la clínica?

El pensamiento de Melanie Klein es, en este punto, absolutamente opuesto a aquel que imaginase un nacimiento a partir de la mente en blanco, de una tabla rasa acognoscitiva, aconflictiva, sobre la cual se irán inscribiendo las distintas experiencias.

El conflicto es para ella inherente al ser humano, como lo es la angustia. El yo emerge en medio del conflicto, del fragor de la batalla entre las pulsiones de vida y muerte. En este sentido, para Melanie Klein, el ser humano nace en una situación de alto riesgo. Herido desde el vamos por la pulsión de muerte, tiene como primera tarea hacer frente a la angustia de aniquilamiento que es su correlato.

Surgen así las primeras deflexiones, las primeras escisiones, la disociación: intentos de organización de una primitiva vida mental que es concebida como corroída por la acción de la angustia. La pulsión libidinal también se proyecta, se deflexiona y constituye objetos. Esto, sabemos, mitiga la angustia y será el embrión del yo unificado. Lagache habla de una fantasmática trascendental en el pensamiento de Melanie Klein. La fantasía inconsciente, ese producto privilegiado y omnipresente de la vida mental, tiene un origen interno, constitucional, instintivo. Pensamos que hay "un apriorismo" en el pensamiento de Melanie Klein. En medio de la lucha pulsional, los primitivos medios de defensa parecen funcionar como categorías a priori, así como las categorías kantianas de espacio y tiempo, como la forma humana de organizar los datos empíricos. Este a priori en Melanie Klein nos daría, a la vez, la posibilidad de un conocimiento y un desconocimiento del objeto. El objeto no es percibido como objeto natural, para tener una representación interna de él, sino, en primera instancia, para ser proyectado, para portar la pulsión de muerte, para ser un no-yo amenazante, pero que puede ser recusado.

Esto nos lleva inevitablemente a interrogarnos por la función de ese primer objeto: la madre. Ésta es una función que nada tiene que ver con lo que imagina un realismo ingenuo. La madre está allí para ser proyectada, para soportar esta proyección. Es importante que la madre tenga la capacidad de soportar ser el primer objeto persecutorio del niño. Si lo soporta (el odio) y devuelve amor, inicia un proceso de introyección benigno. Si no lo hace, condena al niño a un mundo de objetos malignos externos e internos.

La función de la madre es mitigar. Si ella mitiga, el niño repara. Además de un objeto parcial (bueno y malo), Melanie Klein postula una presencia total de la madre desde el principio soporte y embrión de la posibilidad de un reconocimiento futuro como persona completa. He aquí un aspecto interesante de la famosa reparación en Melanie Klein. El objeto debe llegar a ser reconocido con una existencia independiente, con deseos propios más allá de esta manipulación proyectiva.

Este paso no se da sin dolor. Hay un paso del temor al dolor que se hace a través de la culpa que es vehiculizada por el amor. Sin amor por el objeto no hay culpa ni integración posible. El dolor por el objeto, el temor, ya no de la aniquilación personal sino del otro, es un requisito indispensable para la integración y también para el conocimiento. En los primeros momentos de su teoría, angustia y dolor son las emociones básicas del hombre. Son el eje de su creación teórica y de su actuación técnica. El penar por el objeto, el duelo.

El duelo es uno de los nódulos de su teoría. De allí nos quedan descripciones extraordinarias: la manía, con su correlato de omnipotencia, idealización y negación; la reparación obsesiva; la caracterización del triunfo y el desprecio, y la culpa inconsciente y el fracaso como sus consecuencias.

Pensamos que esta temática no debe ser ajena a la vida de Melanie Klein, signada por el duelo. En su infancia muere una hermana de 9 años, quien le había enseñado a leer y escribir. En su juventud pierde a un hermano de 25 años, artista, que había tenido mucha influencia en su vida. Melanie Klein abandona sus estudios universitarios recién comenzados, no sabemos si a raíz de ese último duelo, pero coincide con él. Luego se casa, tiene varios hijos, y uno de ellos muere en un accidente de montaña.

También sabemos que este duelo fue tomado por ella como material de autoanálisis en su trabajo sobre el duelo y su relación con los estados maníaco-depresivos.

A esta altura tenemos derecho a pensar, de acuerdo con lo expuesto, si sería inexacto decir que el niño que Melanie Klein nos trae es un niño enfermo, o, dicho de otro modo, que en principio no hay niño sano. Las psicosis y las neurosis no son eventualidades del desarrollo normal sino inevitables experiencias por las que todos pasamos. De las ansiedades psicóticas iniciales, la neurosis es un primer grado de cura, de modo que nuestra manera de referirnos a ella sufre una variación esencial. Desde esta perspectiva, decir que un niño es neurótico es una redundancia: todo niño lo es. Y más aún, para Melanie Klein implica ya un logro del desarrollo. Un logro arduo, trabajoso, otro paso hacia la normalidad y la salud.

En el mundo infantil primitivo terrorífico, lo percibido y lo proyectado fantasmático se confunde. Baranger dice que la idea de un mundo objetivo compartido no deformado y la posibilidad de un sujeto integrado son conquistas, son producto final de un largo proceso; según Klein, nunca definitivo.

Poner la pulsión de muerte en el seno mismo de la angustia primera; la agresión y la destructividad en el centro mismo de la relación del sujeto consigo mismo y con el mundo, es decir, llevar sistemáticamente este concepto hasta sus últimas consecuencias, permitieron a Melanie Klein avanzar audazmente en el problema de la psicosis.

Los recursos kleinianos vuelven inteligibles las estructuras paranoides subyacentes a síntomas como la encopresis y la anorexia, los terrores nocturnos, el insomnio y la hipocondría como internalizaciones corporizadas.

Al llevar sistemáticamente la ansiedad y la angustia al seno mismo del desarrollo libidinal psicosexual, Melanie Klein abre una óptica diferente, a partir de la cual se hacen comprensibles las patologías sexuales, se hace comprensible lo tortuoso del desarrollo sexual humano.

Ahora bien, ¿cuál es la consecuencia que esta teoría tiene en la clínica? Una primera consecuencia es que Melanie Klein, interrogada acerca del psicoanálisis de niños, afirma: si fuera posible, todo niño debiera ser analizado; sólo cuestiones de otro orden lo hacen impracticable. También se desprende otra consecuencia: el jugar del niño, modo privilegiado de elaborar la angustia y obtener placer.

Desde lo más íntimo de la teoría kleiniana, es decir, desde sus teorías de la angustia, surge uno de sus mayores hallazgos técnicos: el psicoanálisis de niños basado en el juego.

El ser humano juega. Juega para repetir, pero también para elaborar, para simbolizar. Despliega en el juego ese fascinante mundo de imagos que a través de las personificaciones cobran vida.

Al leer los historiales de Melanie Klein desfilan ante nosotros figuras arquetípicas: el padre castrador, el brujo, la diosa madre nutricia, el hada, la mujer fálica, la bruja, y todos los demonios y los dioses que –como constelación imaginaria– son patrimonio de la humanidad en sus mitos, poemas, dibujos, cuentos. Melanie Klein tiene el genio de traerlos al interior de la sesión.

Pretender analizar niños sin juegos es ,desde Melanie Klein, como analizar adultos sin palabras; en tanto el juego "habla", dice de los conflictos del niño. El jugar en la sesión del niño es como el soñar en la del adulto, la vía regia de acceso al inconsciente.

Hay una jerarquía en el juego, así como también hay una jerarquía de la experiencia analítica sobre las demás experiencias infantiles. En tanto los procesos de introyección y estructuración son tan precoces para ella (como correctora de patología), los primeros años de vida son decisivos para el ser humano, si de normalidad o de patología se trata. Pero hay algo más: Melanie Klein postula, en determinado punto, la inmutabilidad de ciertas estructuras, su impermeabilidad respecto a la experiencia y el hecho de que no entren en el circuito madurativo de la proyección/introyección.

Hablamos de determinado aspecto de superyó precoz, fraguado en el punto de sadismo máximo y que Melanie Klein describe como profundo, inmutable creador de severa patología en los niños y sólo accesible a la experiencia analítica. Aun en ella encontramos un límite teórico a la cura, que a veces no logra "reducir o mitigar su exagerado poder". La descripción de este superyó precoz y sádico es también de innegable valor en la comprensión de los procesos melancólicos y de las neurosis obsesivas graves.

La acción de este superyó precoz, verdadera cristalización de identificaciones sádicas, provoca estragos en la vida psíquica. Sabe de la fantasía inconsciente, amenaza, es fuente de intensos sufrimientos en las niños ya que genera culpa inconsciente. El superyó precoz no amenaza con la castración, sino con la devoración y el despedazamiento. En el psicoanálisis de niños, Melanie Klein lo coloca como factor etiológico de las perturbaciones psicóticas y neuróticas, y su acción comienza en la mitad del primer año de vida.

No hay en Melanie Klein una teoría de la neurosis. Por el contrario, los cuadros neuróticos se disuelven a través de una estructura de ansiedades y defensas donde quedan, como restos, los núcleos psicóticos, siempre puestos a desarrollar una nueva y potente actividad (crisis de la vida). No hay garantía.

El pensamiento kleiniano nos deja un ensanchamiento del campo de analizabilidad en niños y en psicóticos. Esta ampliación se debe al hecho de habernos familiarizado con la idea de que la culpa inconsciente genera sufrimiento psíquico aun en niños muy pequeños. De la mano de Melanie Klein nos atrevimos a analizar niños con neurosis graves y psicosis, incluso en niños muy pequeños. Desde su teoría no necesitamos la llamada alianza terapéutica.

Para Melanie Klein, el conocimiento consciente y la colaboración consciente no son nunca suficiente garantía como lo es el alivio de la culpa producido por la interpretación rápida, certera y profunda que apunta inmediatamente a la fantasía inconsciente.

Para ella, los elementos básicos del proceso analítico son la transferencia –sabemos que la concibe como inmediata aun en niños pequeños– y la interpretación. El suceder de este proceso analítico pasa por la integración, no por el recuerdo. Melanie Klein enfatiza la disociación y minimiza la represión. En su teoría hay una hipertrofia del concepto de fantasía inconsciente en desmedro de la reconstrucción histórica freudiana. También de la identificación proyectiva en desmedro de la identificación que había descrito Freud, no hay un proceso de identificaciones singularizado. Descentra el campo del Edipo, como estructurante, y el deseo en favor de la angustia. Tenemos en ella un sujeto que produce una neurosis casi como una creación predominantemente subjetiva y desde una perspectiva pulsional más que significativa. ¿Cuál es la posición del analista en este punto? ¿Cuál es su técnica?

En tanto la neurosis, decíamos, es concebida como una creación predominantemente subjetiva, el análisis transcurre en soledad. Quedan fuera de la teoría y del consultorio, no sólo la historia, sino también la familia y la delicada trama que une la patología individual con la estructura familiar, que es una de las tantas preocupaciones actuales del psicoanalista de niños.

He podido chequear los conceptos de Melanie Klein en la clínica ya que durante mis primeros años de analista tuve una formación kleiniana ortodoxa. Así pude reconocer los grandes hallazgos de su pensamiento y sus limitaciones.

Desde el campo de la práctica cotidiana, esta teoría me dejaba sin instrumentos para abordar los casos menos graves, las consultas que no implican neurosis o psicosis. Me faltaban los eslabones intermedios para dar respuesta a reclamos que no implicaran como indicación un tratamiento.

Desde la teoría y la clínica necesitaba incluir la historia familiar, los padres, y, como decía antes, la comprensión que aporta el conocimiento de la delicada trama que une la patología individual con la familiar.

Desde la intimidad del proceso terapéutico me faltaba uno de los ejes fundamentales de la teoría freudiana: el de la identificación. El hecho de que los conflictos no son sólo pulsionales sino conflictos identificatorios. Y mi idea de que el modo de transmisión de los modelos familiares, ya sea en la ideología, en el carácter, en la patología sistemática, se hacen a través de la identificación. Descentrar al paciente de este conocimiento imaginario de su yo, es uno de los ejes del proceso terapéutico, a mi juicio.

Desde una perspectiva diametralmente opuesta a la de Melanie Klein, Anna Freud introduce –en su teoría del desarrollo libidinal y yoico– la idea de una potencialidad que, en un despliegue total y sin interferencias, llevaría al individuo a la salud entendida como logro de una vida genital y de la constancia objetal. Así como vi en Melanie Klein el niño enfermo, vi en Freud el niño sano. En Anna Freud hay una promesa de desarrollo normal, hay un niño sano. Hay tendencias innatas al equilibrio, una vida instintiva pautada y también conflictos esperables en cada una de las etapas. Existe un progresivo crecimiento desde el estado de inmadurez al de madurez sobre líneas congénitas predeterminadas. Más aún, las tendencias innatas hacia la normalidad son tan fuertes –dice Anna Freud– que pueden ayudar al niño a superar experiencias altamente patológicas. Hablando de pacientes adultos, ella dice que existen apetencias innatas en las personas tendientes a completar su desarrollo, obtener satisfacción de los impulsos y preferir la normalidad. Considera que los psicoanalistas debiéramos ser capaces de imaginar un desarrollo interno idealmente normal, así como su contrapartida, condiciones ambientales ideales.

Si recorremos la obra de Anna Freud, vemos que la preocupación por la prevención de la salud mental es constante. Desde esta posición teórica es posible proponernos la tarea de detectar los agentes patógenos, antes que éstos hayan comenzado su tarea nociva.

En realidad, a lo largo de toda su obra, ella muestra dos preocupaciones: una acerca de la posibilidad y dificultad en lograr una predicción, es decir, un pronóstico clínico del desarrollo. Dice que dedicarnos a la predicción es encarar un apasionante y conflictivo problema práctico, la evaluación y el diagnóstico de los trastornos de la infancia, la predicción de la patología, la detección precoz del peligro.

Mientras que para Melanie Klein la verdadera prevención, diríamos la única, es el análisis, para Anna Freud se abre un inmenso campo a partir de la aplicación de los conceptos psicoanalíticos a la educación, a la crianza y a la pediatría. Ella trabaja permanentemente con médicos y legistas, y así, por mencionar algunos de sus hallazgos, trató de crear una técnica de primeros auxilios mentales en los hospitales pediátricos. En sus últimos años estudiaba, con un grupo de abogados, el modo de proponer reformas a la severa ley de adopción inglesa, con la idea básica de que los padres adoptivos son los verdaderos padres.

En su pensamiento es muy importante entonces la idea de desarrollo y de factores traumáticos o de agentes patógenos posibles de ser detectados.

Para Anna Freud, a diferencia de Melanie Klein, la neurosis no es inevitable, sino una eventualidad del desarrollo, una de las alternativas posibles. Ella dice que el término neurosis infantil, a su juicio, se ha usado con demasiada frecuencia y desaprensión. Retoma el concepto freudiano del Edipo, como complejo nuclear estructurante de la neurosis, y la neurosis como efecto de la resolución del Edipo, de modo que hay un límite de la analizabilidad en la latencia.

Anna Freud realiza una descripción muy rica de fenómenos intermedios entre la neurosis, por un lado, y la salud, por el otro. Categoriza desórdenes infantiles y perturbaciones como trastornos en el desarrollo. Digamos que diagnostica, entonces, no sólo neurosis y psicosis sino reacciones neuróticas, fenómenos neuróticos transitorios, demoras, fallas, trabas y fracasos o detenciones en el proceso de desarrollo, inhibiciones, regresiones normales, regresiones patológicas severas.

Anna Freud se acerca con cautela al análisis de niños, que, como vemos, es una de sus tantas tareas. Su perfil diagnóstico, ya célebre por su extensión, por el detallismo con que ella hace allí una semiología del yo y del superyó, y de la libido y la agresión, es una guía no solamente para un diagnóstico psicoanalítico, sino también para uno psiquiátrico psicoanalítico. Con cuidado habla de un primer período de investigación en el análisis del niño, que llama período preparatorio o preanalítico, y que está destinado a lograr la alianza terapéutica y a reafirmar la transferencia positiva. Hay un segundo período de cura. Se podría hacer casi un contrapunto, tanto en la teoría como en la técnica, entre los conceptos kleinianos y los conceptos annafreudianos.

Mientras Melanie Klein va directamente a la fantasía inconsciente, Anna Freud toma una especie de recaudo: un largo período preparatorio antes de iniciar la tarea analítica propiamente dicha. Creemos que esto que hemos descrito como cautela, como cuidado, teóricamente tiene otro nombre, y se relaciona con el hecho de que, en la medida en que Anna Freud adhiere cada vez más a los conceptos de Hartmann y Kris, el yo aparece como un gran actor de la escena: es el aliado terapéutico, se trata de preservarlo, cuidarlo, de sacar las defensas patológicas e instaurar defensas normales. Hay un aprendizaje en la tarea terapéutica, un cuidado con la regresión y la desorganización. Ahora bien, ¿quién sostiene el tratamiento analítico?

La respuesta en Melanie Klein es sencilla: la culpa. La culpa inconsciente, la angustia. La culpa es nuestro mejor aliado terapéutico (es decir, el alivio de la culpa por la interpretación).

Para Anna Freud, el proceso analítico se hace a partir de un contrato. Hay un contrato de trabajo, y quien lo sostiene es, a mi juicio, el analista. Ella dice que el niño, como tal, olvida los propósitos a largo plazo, los propósitos del análisis, y es llevado por la búsqueda de satisfacción inmediata. El niño quiere satisfacer sus impulsos, y el medio ignorante o excesivamente represor es el creador de traumas. De este choque surge la patología y también el lugar del analista, que para ella está en lugar del ideal del yo, o sea, quien normativiza al niño.

Desde aquí es coherente su idea de la finalidad analítica como adaptación que en potencia el individuo y su ambiente tienen, en tanto están coordinados para lograr ese estado ideal de adaptabilidad anterior al conflicto.

Anna Freud aporta ideas interesantes para el analista de niños: a) la reconstrucción de la historia del niño en tanto traumática; b) la reubicación de la neurosis como contingente y no necesaria en una evolución; c) la patología también puede ser producto de un error, ¿cómo ubicamos aquí la ignorancia? (esta idea la lleva a desarrollar una intensa tarea pedagógica y educativa no sólo dentro del análisis, sino también con los padres, maestros, abogados, etc.); d) la predicción de la patología y el hecho de actuar preventivamente para evitar la enfermedad infantil.

En esta apretada síntesis trataré de transmitirles las dificultades y los hallazgos de mi acercamiento al tercer autor que voy a considerar: Winnicott. Él nos aporta un modelo de niño, pero también un modelo de analista. La primera lectura de Winnicott me llevó a pensar que éste era un psicoanalista "no analítico". No podía ubicar este nuevo lenguaje con el que abordaba temas tan básicos como enfermedad y salud, en términos de "el ser persona", "el ser persona completa", por ejemplo. Me parecía que, después de haber alcanzado una gran precisión terminológica, estábamos de nuevo en el lenguaje corriente. Sus conceptos acerca del verdadero y falso self también parecían categorías que habíamos dejado de lado en nuestro quehacer psicoanalítico.

El segundo paso que di en su lectura fue ubicar algunos de sus conceptos como pertenecientes a un orden completamente diferente al del lenguaje cotidiano, o sea, justamente como pertenecientes al lenguaje filosófico.

Cuando Winnicott describe los procesos tempranos del desarrollo, parece postular una especie de posibilidad innata de evolución creadora, un principio vital o "élan vital" bergsoniano. Éste debe ser cuidado y sostenido por una identificación creadora materna, y así dará lugar a la continuidad del ser, la única garantía de salud.

El concepto de verdadero o falso self también remite a un concepto filosófico –en este caso, hegeliano–: el de existencia auténtica e inauténtica, impropia y cotidiana, como dos momentos ontológicos del existir. La continuidad del ser, la historicidad de este devenir existencial, la angustia frente a la nada.

Winnicott tiene la suficiente libertad de pensamiento como para manejarse tanto con conceptos estrictamente psicoanalíticos, o de la tradición psicoanalítica, como con conceptos filosóficos, introduciéndolos a su vez en el campo psicoanalítico, enriqueciéndolo.

Esta libertad de pensamiento la encontramos en la siguiente respuesta: "No comenzaré por dar una visión histórica, panorámica, ni por mostrar el desarrollo de mis ideas a partir de las ideas de otro, porque mi mente no trabaja en esta forma. Lo que hago es reunir esto o aquello, aquí y allá. Lo adapto a la experiencia clínica, formo mis propias teorías y al final de todo me intereso en saber qué robé y de dónde".

Estas ideas de Winnicott dieron respuesta a una problemática que se suscitó en nuestro medio acerca del análisis de niños. ¿Es posible operar psicoanalíticamente con el niño? O, como dice Rosolato, el psicoanálisis de niños, ¿es psicoanálisis, o psicoanálisis transferencial?, ¿un maternaje?

Por esta ventana, y por su extraordinaria descripción de las personalidades esquizoides, empecé a entender el pensamiento de Winnicott y su particular modo de trabajo. Creo que cada uno de nosotros tiene un modo de penetrar en el universo de este autor.

En las personas o fenómenos esquizoides es donde justamente está cuestionado el ser. Futilidad y máscara en vez de autenticidad. Discontinuidad en lugar de temporalidad.

La angustia impensable, producto de una falla materna temprana, ha quedado atrás. Aunque ha dejado sus huellas en este ser que vive pero no hace historia.

Otra ventana que me posibilitó entender el descubrimiento de Winnicott es la idea de que la madre debe respetar al bebé. Si no lo respeta, si no lo considera de entrada como persona, nunca llegará a serlo. Es el gesto espontáneo, la movilidad, la agresividad constitutiva del mundo y de la realidad, la omnipotencia infantil, lo que la madre debe sostener en un primer momento para que este ser humano alcance ese sentimiento básico de confianza que dice –aunque no lo diga–: "Si yo lo deseo o lo pienso, sé que va a haber en el mundo". Sabemos que sólo después puede ser desilusionado, y que de este modo accederá al no-yo, al simbolismo y, de allí, al campo inmenso de la cultura.

La vinculación de Winnicott con la pediatría –vinculación que nunca dejó de lado– marca su peculiar modelo de analista. Él es un analista que arranca de la clínica, y de una clínica de pacientes graves, psicóticos, borderline, o severamente regresivos.

Winnicott establece dos condiciones para ser analista: la primera de ellas es que el analista debe creer en la naturaleza humana, y en el proceso de desarrollo. Esto es captado inmediatamente por el paciente. La segunda condición es que el analista no debe refugiarse en la teoría ni en la técnica. Éstas no están hechas para proteger al analista, quien debe mantenerse vulnerable, es decir, expuesto.

Ahora bien, ¿cuál es la posición del analista? Winnicott dice: "Al principio siempre me adapto un poco a lo que el paciente espera de mí. Sería inhumano no hacerlo. Sin embargo, en ningún instante dejo de maniobrar en pos de la posición que me permita hacer un análisis con todas las de la ley". ¿Qué significa hacer un análisis con todas las de la ley?

Significa comunicarse con el paciente desde la posición en la cual lo coloca la neurosis o la psicosis de transferencia.

En tal posición se hallan presentes en mí algunas de las características de un fenómeno transicional, dado que, si bien por una parte represento el principio de realidad, por otra no dejo de ser un objeto subjetivo de la fantasía del paciente. Podemos seguir preguntándole a Winnicott: ¿cómo llega el analista a esa posición? Según él, lo quiera o no el analista, se producen fallas. El analista produce fallas en el tratamiento que, a su vez, reproducen metafóricamente otras: aquellas de las que el paciente no tiene recuerdos.

Winnicott aporta una idea original en ese sentido: la del proceso analítico en términos de re-desarrollo. He aquí una nueva posibilidad para el psicótico, para el paciente esquizoide grave. Según él podemos rehacer lo hecho, lo mal hecho, o lo no hecho.

El regreso a lo real es necesario si la psicosis debe curar. En el caso de la psicosis, para Winnicott, no es posible un tratamiento tradicional u ortodoxo. Éste está reservado para las psiconeurosis.

Con los pacientes psicóticos debemos establecer condiciones para que el derrumbe sea posible, y que a partir de allí se rehaga o recubra ese hueco de experiencia. En el devenir de las sesiones, se metaforiza la falla, pero también se metaforiza el holding materno.

El niño y el analista juegan juntos, y así crean entre dos una escena que nunca ocurrió.

Podríamos decir que Winnicott adaptaba su técnica a lo que planteaba cada caso en particular.

Así como el enfoque de Anna Freud permite desplegar una descriptiva muy rica de fenómenos intermedios entre la neurosis y la salud, y de este modo articular una serie de recursos técnicos para el abordaje de dichos fenómenos, que no requieren psicoanálisis, en Winnicott encontramos algo similar pero desde el punto de vista de la psicoterapia. Él convierte la consulta terapéutica en un fragmento de terapia, en un minitratamiento.

Las "sesiones a pedido", a diferencia de las sesiones regulares, y las sesiones de duración indefinida, la conducción, son el método más apropiado para el tratamiento de las psicosis.

En este marco también podemos citar el concepto de regresión terapéutica, que podía ser realizada en la propia casa del paciente, si contaba con un medio apropiado de sostén. Winnicott considera que no es útil ni práctico recomendar un único tratamiento psicoanalítico para cada niño; el aprovechamiento cabal de las primeras entrevistas pone al terapeuta en condiciones de hacer frente a las dificultades que ofrece cada caso en particular. "No hay dos casos iguales", dice Winnicott, y entre el terapeuta y el paciente se da un intercambio mucho más libre que el que se produce en un tratamiento psicoanalítico ortodoxo. Eso no significa desmerecer la importancia del análisis de larga duración: hay casos en los que, específicamente, está indicado y "el trabajo se lleva a cabo a partir de la emergencia día a día, en el material clínico, de elementos que llegan a hacerse conscientes como consecuencia de la continuidad del trabajo". "El psicoanálisis sigue siendo la base de mi tarea".

Winnicott trabajó cuarenta años en un hospital; calculo que, entre niños y padres, vio unos sesenta mil pacientes. Este hecho en sí marca un modelo de analista.

Consideraciones finales

Podemos decir que en nuestro país la obra de Lacan se conoce desde hace ya algún tiempo, por lo menos quince años. Con lo cual tenemos dos generaciones: una nueva, que ha sido formada casi con exclusividad en esta teoría, y otra que comprende a los antiguos analistas.

También podemos decir que la teoría de Lacan cae, entre nosotros, en un piso kleiniano, lo cual produce efectos especiales. Por un lado, este piso era fértil y permeable, ya que estaba cuestionado y sentíamos la necesidad de reubicar el universo kleiniano en un contexto más amplio. En este sentido nos interesó la opinión de Mannoni cuando dijo: "Toda teoría kleiniana se beneficiaría si se retomara dentro del campo de la palabra". Luego agregó: "Los objetos kleinianos se sitúan dentro del orden de lo imaginario entre las dos cadenas del discurso manifiesto y reprimido".

En esta teoría, la fantasía inconsciente de Klein queda reubicada entonces en el orden de lo imaginario como un inventario de las infinitas formas del fantasma.

Uno de los parámetros lacanianos más aceptados en un sector de la comunidad analítica de Buenos Aires que se dedica a niños es el siguiente: se acepta una nueva concepción de síntoma y de la enfermedad infantil donde ésta pierde su exclusiva dimensión individual para pasar a ser también, como dice Mannoni,"la denuncia de un malestar colectivo".

Según este marco teórico, la constitución del sujeto se hace en el otro, y su corte o separación lo deja ligado para siempre a una estructura significante. Hay una prioridad lógica de representaciones y significantes paternos que preceden al niño y lo ubican con un nombre y un lugar. En el niño neurótico el síntoma es, entonces, portavoz de los fantasmas paternos y está indisolublemente unido a ellos. El deseo inconsciente de los padres es vehiculizado, a través del lenguaje, por lo dicho o no dicho de un discurso, y se inscribe en el inconsciente del niño produciendo su efecto a nivel del síntoma. Dolto dice: "Nuestros niños son portadores de nuestro pasivo, de la dinámica no resuelta, de todo aquello que hemos vivido y rechazado".

El síntoma tiene un texto, es ya una primera interpretación; en ese texto leemos el discurso paterno, el significante del otro en mí. Así como imaginé en Klein al "niño enfermo" y en Anna Freud al "niño sano", cuando leí a los franceses imaginé que nos traían un "niño atrapado", es decir, marcado o significado por el deseo inconsciente de los padres, o por los significantes que lo precedían.

La lectura de material clínico de estos autores nos llevó a otras cuestiones: ¿no existiría aquí una hipertrofia del efecto del deseo, así como en Klein había una hipertrofia del efecto de la pulsión?

Más tarde, leyendo a Rosine Lefort, coincidí con ella cuando dice: "El lugar que el niño va a ocupar en el fantasma debe ser calificado en cada caso [...] debemos retomar la cuestión de la atención prestada al discurso familiar y ver cómo el niño le responde. Y, por lo tanto, considerar que la prioridad del análisis con los niños es la escucha de los niños mismos como sujetos enteros, separada de la escucha de los padres, de los cuales no es meramente un apéndice".

Así, reubicamos a los padres de otro modo: no se trata de cuestionarlos, pues ellos también están "atrapados", ni se trata de culpabilizarlos ni de perdonarlos. Cuando nos comentan acerca de su niño, debemos interrogarlos, es decir, "llevarles o devolverles a ellos esta cuestión del síntoma", en tanto el síntoma del niño –como todo síntoma– dice una verdad que el sujeto desconoce. Pero en este caso se trata de una verdad de todos, y de la que todos saben y no saben.

El movimiento lacaniano y los autores de niños de filiación lacaniana abren nuevas cuestiones, por ejemplo el lugar del trauma en la vida infantil.

¿Cuándo el nacimiento de un hermano se vuelve traumático? ¿Cuándo el niño cambia su carácter, comenzando a desplegar una nueva patología, o bien regresando a un estado psicótico?

Al respecto, Dolto, en el caso Dominique, aporta una idea interesante. Ella dice: "Dominique, niño psicótico, bien adaptado al principio de su vida, personalidad de apariencia, hasta el nacimiento de un hermano, ignoraba el papel de fetiche que tenía en la madre [...] Es a partir de este estatuto de fetiche fálico que el psicoanalista puede dar todo su valor traumatizante al nacimiento de la hermana [...] Desde el día del nacimiento de la hermana Dominique ha perdido sus referencias, ha sufrido un completo desnarcisamiento. La posición subjetiva de Dominique es tal que, habiendo escapado a la castración humanizante, lo deja ahora a merced de una 'imagen sin palabras'".

La nueva idea es que los celos, la envidia, la agresión destructiva no son efectos de la pulsión de muerte sino que han sido disparados por el lugar que el niño ocupaba previamente en la estructura fantasmática materna y paterna.

Ahora bien –otra cuestión que despertó nuestro interés–, si en el adulto el análisis busca levantar la represión y hacer surgir el recuerdo o la fantasía, ¿dónde estaría lo reprimido en el niño? Podemos decir que en la memoria de los padres, en lo reprimido de los padres, en el lugar que ocupa ese niño en el discurso paterno. La historia está presente otra vez en la enfermedad infantil, pero no se trata de las alternativas de la pulsión como en Klein, ni de la presencia de factores traumáticos como en Anna Freud, sino de la historia del deseo inconsciente y de la posición que en el curso de tres generaciones tienen los protagonistas con relación a la castración y el Edipo. Rosolato dice que se necesitan tres generaciones para dar cuenta de una identidad. La historia retorna otra vez como la vuelta de lo reprimido. ¿Cuál será lo reprimido ahora nuevamente? He tratado de hablarles no sólo del niño y los modelos en la teoría, sino también del niño como síntoma de la teoría del analista

domingo, 18 de octubre de 2009

ODR MEDIACIÓN VIRTUAL IVESTIGACIÓN EN COLOMBIA

MEDIACION VIRTUAL CES
1. INTRODUCCION.
Ante el incremento de los conflictos el legislador colombiano previó la posibilidad de darles solución, bien sea a través del juez estatal, conocido como justicia ordinaria, y más recientemente a través de formas alternas en las que las partes directamente involucradas en el conflicto participan en su resolución, o delegan en terceros diferentes de los jueces estatales su composición. Entre estas últimas modalidades, conocidas como Métodos Alternos de Solución de conflictos MASC, se encuentra la mediación, institución esta que aunque no ha sido regulada expresamente por la colombiana, no por ello descarta la posibilidad de ser utilizada por los particulares.
En tal sentido el Grupo de Estudios Jurídicos en Informática y Tecnología (GEJIT), se hizo partícipe en la convocatoria 01 de 2008 de la Dirección de
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Investigación de la Universidad CES, con la propuesta de investigación denominada “Mediación Virtual: Creación de un Centro de Mediación virtual en la Facultad de Derecho de la Universidad CES”, cuya hipótesis fundante es la viabilidad de constituir un centro de mediación apoyado en las Tic (Tecnologías de información y Comunicaciones), dado que en la actualidad no existe en Colombia ninguna institución pública o privada dedicada a ofrecer dicho servicio. Tal como se señaló anteriormente, el cúmulo de conflictos que afectan la comunidad, al igual que la lentitud en su solución por parte de la justicia ordinaria, ha llevado al legislador a adoptar formas de solución de conflictos alternas que en forma ágil y efectiva colaboren en su composición. Para tal fin, la ha contemplado formas alternativas de resolución de conflictos de tipo auto compositivo y heterocompositivo, tales como la conciliación, la amigable composición y el arbitraje, pero sin incluir la figura de la mediación, advirtiendo que tampoco la ha prohibido, dejando entonces a la autonomía de la voluntad de las partes su aplicación y desarrollo. El avance de las tecnologías de información, ha permitido en forma simultánea la comunicación entre sujetos que no se encuentran en un mismo lugar, razón por la cual el grupo investigativo ha adoptado como línea de trabajo la utilización de tales tecnologías como herramienta idónea aplicable a la mediación.
2. DESARROLLO DE LA INVESTIGACIÓN
Una vez definido el tema y aclarados los anteriores aspectos, se dio inicio a la primera fase de la investigación, consistente en el rastreo normativo, doctrinario y jurisprudencial (nacional e internacional) de la figura de la mediación enfocada a la posibilidad de realizarse en forma virtual (entiéndase utilizando las TICs – Tecnologías de Información y Comunicaciones-), para lo cual se
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adoptó como fuente la figura de la mediación que realiza la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual OMPI, WIPO por sus siglas en inglés. Una vez analizados su reglamento y algunos de los documentos denominados “wipo domain name decisions”, como una de las formas de solución de conflictos contenidas dentro de dicho reglamento, se encontró que era necesario reorientar la búsqueda de información, toda vez que de la lectura del mencionado reglamento y de la solución de disputas relacionadas en esos documentos no se alcanzó a advertir claramente la hipótesis planteada en la investigación, es decir, que el método de resolución de conflictos utilizado por la OMPI no reúne las características que pretende la investigación, pues ella tiene un alto grado de presencialidad de las partes en la solución de sus diferencias, amen de que no hay claridad acerca de si el mediador puede realizar audiencias privadas con las partes en conflicto en forma presencial o virtual. Al respecto el artículo 11º del citado reglamento señala que “… el mediador tendrá oportunidad para
reunirse
Reorientados entonces en la búsqueda de la información y con la convicción de que la hipótesis investigativa no es desacertada, hallamos en Internet una conferencia recientemente dictada por el profesor Alberto Elisavtsky y comunicarse separadamente con una parte… ” (Subraya y negrillas fuera del texto), mientras que el artículo 15º del mismo estatuto advierte que “toda persona que participe en la mediación… presente en las reuniones de las partes con el mediador…”, definición que permite concluir la falta de claridad en determinar si dicha reunión puede hacerse en forma virtual o presencial.
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1 Contador público, integrador tecnológico, docente universitario presencial y a distancia de las Universidades Nacional de Tres de Febrero de Buenos Aires Argentina, Nacional de Lomas de Zamora de Buenos Aires Argentina, del Instituto Universitario Kurt Bosh de Suiza y del Ilustre Colegio de Abogados de Valencia España, coordinador del proyecto de Centro Virtual de Resolución de Conflictos Latinoamérica , en la que manifiesta la posibilidad de desarrollar plataformas virtuales que permitan la implementación de la resolución de conflictos virtuales.
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En ella se analiza el uso de las TICs para realizar mediaciones entre personas distantes en sus posiciones geográficas con el fin de acercarlas virtualmente; manifiesta el profesor Elisavtsky que su tesis no es exclusiva ya que en otras latitudes del mundo, como India, Australia, Inglaterra, EE.UU. y Argentina entre otros, también se estudia esta posibilidad. Esta tendencia denominada ODR, On Line Dispute Resolution en su sigla inglesa, centra su atención en la solución alternativa de conflictos utilizando para ello las tecnologías de información y comunicación, no sólo computadoras, sino también otras herramientas que posibiliten el acceso y la comunicación entre los actores del conflicto, tales como PDAs, BlackBerry, ipods, iphones, entre otros, haciendo más ágil y efectiva la relación y comunicación de las partes en conflicto. La ODR supone la comunicación utilizando herramientas tecnológicas de hardware, software y telecomunicaciones, estableciendo redes que vinculan y contactan los centros virtuales de resolución de conflictos con las partes que intervienen en ellas; gráficamente se puede presentar de la siguiente manera: Usuario 1 Usuario 2 Centro virtual de Resolución De disputas
MODELO ODR (ON LINE DISPUTE RESOLUTION)
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La figura anterior representa el contacto que tendrían las partes en conflicto, denominadas para el efecto Usuario 1 y Usuario 2, quienes actuarían por intermedio de un centro virtual de resolución de disputas, utilizando para ello un software especializado que permitiría el seguimiento del trámite de mediación, esto es la ODR. Para ello se han desarrollado en el mundo modelos de software que se encuentran en fase de experimentación, tales como juripax y paypal de ebay, este último aplicado a las disputas por B2C (Business to consumer) y C2C Consumer to Consumer), los que podrían graficarse de la siguiente manera Imagen tomada de ebay.com Este hallazgo capta nuestra atención y centra la investigación en una nueva lectura, al comprender que en diversos lugares del mundo y en diferentes momentos y lenguajes existe un pensamiento común. Hecho el acercamiento antes señalado, el equipo enfoca su atención en la búsqueda de los fundamentos jurídicos nacionales e internacionales que ayuden en dar respuesta a la hipótesis investigativa, para luego adentrarnos en los modelos ODR encontrados en el rastreo previo.

jueves, 15 de octubre de 2009

Y nos siguen matando....

http://www.e- mujeres.net

13 de octubre, 2009

En septiembre de 2009 el índice epidémico por violencia del compañero íntimo aumenta hasta una puntuación de 1,40

Universidad de Alicante

En septiembre de 2009, el índice epidémico (IE) por violencia del compañero íntimo (VCI) aumenta y se sitúa por encima del umbral epidémico por segunda vez este año. La puntuación obtenida en el IE subyacente (promedio de los índices epidémicos de septiembre de 2008 a agosto de 2009 descendió (siendo el valor para este mes de 1,05) aunque continúa situado por debajo del umbral epidémico.

Y nos siguen matando…

Teresa Mollá Castells

Acabo de leerlo. Ya son dos mujeres más las que han sido asesinadas a manos de su pareja en menos de veinticuatro horas. En ambos casos los asesinos se han suicidado después. Y, de nuevo, me viene a la mente la pancarta que hace unos años portaban las organizaciones feministas en la manifestación del 25 de Noviembre y que decía:”Suicídate antes de matarla”. Y ya llevamos, en lo que va de año, 61 vidas rotas, sesgadas sólo por el hecho de ser mujeres. Y no es justo.

Estudiar teología feminista: no digas que es un sueño

María José Ferrer Echávarri

Hace unos meses, en una boda, una amiga que llevaba años sin ver me preguntó por mi vida. Le di cumplida información de mi situación personal y laboral y añadí: “Y estoy estudiando teología feminista”. “¿Teología feminista? ¿Qué es eso? ¿No son dos palabras incompatibles? ¿Cómo se estudia?”, dijo con la cara convertida en un interrogante. Sus preguntas, que dieron paso a una charla larga e interesante, me hicieron caer en la cuenta de algunas cosas, pues hasta ese momento nunca me había planteado cómo las teólogas feministas han llegado a serlo.