sábado, 3 de julio de 2010

Consecuencias de la ausencia del padre varón en los hijos.

Consecuencias de la ausencia del padre varón en los hijos.

Julio Bronchal nos habla del riesgo que conlleva para los menores la falta de la figura parental. Este riesgo vulnera el derecho a la integridad moral

Julio Bronchal Cambra, psicólogo Col. 07798-CV

Introducción: Ante la cuestión planteada, las distintas investigaciones y estudios psicológicos y sociológicos convergen en el mismo resultado: la ausencia del padre en la vida de los hijos tiene, en la inmensa mayoría de los casos, repercusiones negativas que se manifiestan en diferentes planos del ajuste adaptativo de los niños. La incidencia de estas consecuencias viene modulada por múltiples factores. Podemos citar, como los más significativos, la edad de los menores en la que se inicia la privación de la presencia paterna y la duración de la misma, las causas que la originan, el sexo de los hijos, variables psicológicas de los niños y factores del entorno de naturaleza familiar, social, cultural y económica.

Por ejemplo, las consecuencias que aparecen en los niños depende de su nivel de desarrollo. Así los preescolares tienden a manifestar conductas regresivas: insomnio, crisis de rabietas, angustia de separación, pérdida del control de esfínteres, regresión en los hábitos de limpieza, estancamiento en las adquisiciones cognitivas, temores fóbicos y sentimientos de culpabilidad. Los escolares muestran su ira intensa contra uno o ambos padres y pueden desarrollar cuadros depresivos, lo que conlleva una disminución del rendimiento académico y deterioro en las relaciones con sus compañeros ( Wallerstein 1980 , 1987 , 1990 ).

Los adolescentes son quienes más sufren a corto plazo inseguridad, soledad y depresión, que puede mostrarse en forma de fracaso escolar, conducta delictiva, consumo de drogas y vagancia. Los adolescentes y adultos jóvenes mantienen vivos los recuerdos a los 10 años del divorcio de sus padres, lo que les hace expresar angustia respecto a sus relaciones amorosas y a un posible fracaso matrimonial. Las repercusiones sobre los adolescentes también dependen de los factores de estrés psicosocial que pueden acompañar al divorcio (Wallerstein, 1991 ; Lasa, 1996 ; Weitzman, 1988 ).

Desde el punto de vista de las consecuencias, la investigación psicológica sobre los efectos de la ausencia del padre en la vida de los hijos se ha centrado, principalmente, en tres grandes grupos de variables:

  • Efectos sobre el ajuste escolar, el desarrollo cognitivo y los niveles de competencia intelectual de los niños,
  • el desarrollo psico-sexual y
  • su ajuste psicológico, conductual y social .

Revisaremos, a continuación, investigaciones relevantes sobre cada una de estas grandes áreas.

Ajuste escolar, desarrollo cognitivo y niveles de competencia intelectual.

La mayoría de los estudios informan de problemas de ajuste escolar y mermas cognitivas en los niños asociadas a la ausencia del padre varón. Lessing, Zagorin, y Nelson (1970) informan de cocientes intelectuales inferiores, verbales, y peores resultados en niños privados de la presencia paterna que en aquellos que la mantenían regularmente.

Shin (1978) , revisó más de cincuenta y cuatro estudios sobre los efectos en el desarrollo cognitivo de la privación paterna. Concluyó que la mayoría de ellos informaban de efectos negativos sobre las variables cognitivas estudiadas; nueve no encontraron diferencias y tres encontraban efectos positivos.

Los estudios de Biller (1974) , Hetherington, Camara y Featherman (1983) , Hetherington, Cox y Cox (1978) señalan que los resultados académicos de los hijos varones se ven afectados negativamente por la no presencia del padre.

Bisnaire, Firestone y Rynard (1990) señalan en su estudio que el acceso a ambos padres después de la separación era el factor que mejor protegía a los niños del descenso en su rendimiento académico:

In summary, 30% of the children in the present study experienced a marked decrease in their academic performance following parental separation, and this was evident three years later. Acces to both parents seemed to be the most protective factor, in that it was associated with better academic adjustment... Moreover, data revealed that noncustodial parents (mostly fathers) were very influential in their children´s developtment... These data also support the interpretation that the more time a child spend with the noncustodial parent, the better the overall adjustment of the child”

(“ En resumen, el 30 % de los niños del presente estudio, mostraron un significativo descenso en sus rendimientos escolares posterior a la separación de sus padres, y éste seguía siendo evidente tres años después de la misma. Al acceso a ambos padres parecía ser el factor que más protegía, ya que se asociaba con el mejor ajuste académico... Más aún, los datos revelaron los padres no custodios (mayoritariamente los padres) resultaron ser muy influyentes en el desarrollo de sus hijos...Estos datos también apoyan la interpretación de que cuanto más tiempo está un niño con su padre no custodio mejor es el ajuste general del niño.”)

Desarrollo psico-sexual.

La investigación sugiere que la ausencia del padre está asociada a insidiosos efectos a largo plazo en el desarrollo psicosexual de los hijos.

Biller & Weiss, (1970) informan de actitudes inapropiadas hacia los roles sexuales.

Tendencia hacia la promiscuidad y dificultades en las relaciones de pareja es el resultado encontrado en los trabajos de Hetherington (1972) , Hetherington et al. (1978) y Wallerstein y Kelly (1980) .

Efectos sobre las niñas: Los efectos, a largo plazo, encontrados para las niñas privadas tempranamente de la convivencia familiar con su padre incluían embarazos y matrimonios adolescentes, maternidad en soltería, altas probabilidades de relaciones heterosexuales que acabaran en divorcio y altas probabilidades de múltiples casamientos (McLanahan y Bumpass, 1998 ).

Lohr, Mendell y Riemer (1989) relacionan la ausencia del padre varón con dificultades, para las niñas, en la consolidación de una identificación femenina positiva y la asocian con problemas psicológicos, problemas académicos y agresión contra sus padres.

Frost y Pakiz (1990) , estudiando los efectos a medio y largo plazo de la ausencia del padre varón en las niñas, encontraron que las adolescentes que habían comenzado a experimentar la ausencia del padre antes de los seis años presentaban una alta probabilidad de abuso de drogas y alcohol, ausencias escolares, conductas depresivas y problemas de ajuste social. Lo que llama la atención es que un hecho muy anterior en el tiempo, la ausencia paterna, manifiesta sus consecuencias con todo dramatismo mucho tiempo después, en la adolescencia de las menores y, más adelante, en la vida adulta.

Conclusiones similares son las presentadas por el estudio de Kalter (1987) donde la ausencia del padre, consiguiente al divorcio, se asocia, para las niñas, con baja autoestima, precocidad sexual, comportamientos delictivos y dificultades, en la vida adulta, para el establecimiento de relaciones heterosexuales gratificantes. Esta autora explica la dinámica destructiva de la ausencia del padre varón en la vida de las niñas: éstas viven el alejamiento del padre con un profundo sentimiento de culpabilidad. Internalizan el sentimiento de inadecuación al considerar que el padre se aleja de sus vidas al no ser ellas lo suficientemente bonitas, cariñosas, atléticas o amables para conservarlo a su lado. Neil Kalter considera que el privar a las niñas de la experiencia del contacto con el padre varón provoca graves alteraciones, con consecuencias futuras indeseables, en la construcción de su sentimiento de feminidad y su ajuste psicológico y adaptación social.

En resumen, la ausencia del padre parece ir asociada, en las hijas, con una desestabilización emocional importante, de naturaleza insidiosa, que se manifiesta de manera dramática en edades posteriores a la infancia, esto es, la adolescencia y la vida adulta. Esta perturbación no tiene por qué tener una manifestación en el desempeño escolar de las niñas.

Efectos sobre los niños: La ausencia del padre parece tener los efectos más graves y dañinos en los niños varones (Bee , 1974 ; Hetherington et al., Cox, 1978 ; Mott, 1994 ).

Así aparecen graves carencias en los niños privados de la presencia paterna en el desarrollo de su identidad masculina (Mitchell y Wilson, 1967 ) y problemas de fracaso escolar (Cazenave , 1979 ).

Distintos estudios coinciden en señalar que estos nocivos efectos se manifiestan a corto, medio y largo plazo o pueden ser recurrentes en la vida adulta (Amato & Keith, 1991 ; Hetherington & Camara, 1988 ; Hetherington et al., 1978 ).

Parece ser que la ausencia del padre es un factor de riesgo en lo que se refiere al proceso de transición que comienza en la adolescencia y termina en una inserción exitosa en la comunidad.

Ajuste psicológico y social: Los estudios sobre los efectos del padre en la estabilidad psicológica y emocional de los hijos apuntan hacia la conclusión de que la privación paterna se asocia con una mayor probabilidad de que los niños presente desórdenes emocionales en diferentes estadios de su desarrollo evolutivo (Baydar, 1988 ; y también Amato, 1991 ).

La ausencia de uno de los progenitores ha sido asociada por el Dr. Parish, citando a otros autores también, con trastornos mentales en el niño, ansiedad, tensión depresión y enfermedades psicosomáticas (Cartwright, Glenn F., 1993), con dificultades en el ajuste escolar (Felner, Ginter, Boike & Cowen), dificultades en el ajuste social (Fry & Grover), dificultades en el ajuste personal (Covell & Turnbull) y disminución de la autoestima en los niños .

Duncan Timms (University of Stockholm, 1991) realizó un seguimiento de todos los niños nacidos en Suecia en 1953, durante 18 años. Se le hizo un psicodiagnóstico a cada uno de estos 15.000 niños a intervalos regulares. Los que presentaron un grado mayor de disfunción psicológica fueron varones nacidos de madre soltera y que crecieron sin padre.

Son convergentes con estas conclusiones los resultados de un seguimiento de más de 17.000 menores de 17 años que realizó en Estados Unidos el National Center for Health Statistics (1988 National Health Interview Survey of Child Health): el riesgo de disfunción psicológica (problemas emocionales y/o de conducta) es significativamente más alto para niños que han crecido sin padre (entre 2 y 3 veces más alto) (Dawson, 1991 ).

Ronald y Jacqueline Angel, investigadores de la Universidad de Texas, publicaron un trabajo en 1993 en el que evalúan los resultados de todos los estudios cuantitativos que analizaron los efectos de la ausencia paterna. Dicen: "El niño que crece sin padre presenta un riesgo mayor de enfermedad mental, de tener dificultades para controlar sus impulsos, de ser más vulnerable a la presión de sus pares y de tener problemas con la ley. La falta de padre constituye un factor de riesgo para la salud mental del niño"(Angel & Angel, 1993 ).

Otra fuente de datos proviene de la investigación sociológica norteamericana que, basándose en datos empíricos, también alerta sobre las consecuencias de los “hogares sin padre” (fatherless homes).

Así estudios realizado por diversas instituciones norteamericanas, públicas y privadas, señalan que:

  • “85% of all children that exhibit behavioral disorders come from fatherless homes. (Source: Center for Disease Control)
  • 90% of all homeless and runaway children are from fatherless homes (Source: U.S. D.H.H.S., Bureau of the Census)
  • 71% of all high school dropouts come from fatherless homes (Source: National Principals Association Report on the State of High Schools.)
  • 75% of all adolescent patients in chemical abuse centers come from fatherless homes. (Source: Rainbows for all God's Children.)
  • 63% of youth suicides are from fatherless homes (Source: U.S. Departament of Health and Human Services, Bureau of the Census)
  • 80% of rapists motivated with displaced anger come from fatherless homes (Source: Criminal Justice & Behavior, Vol 14, p. 403-26, 1978)
  • 70% of juveniles in state-operated institutions come from fatherless homes (Source: U.S. Dept. of Justice, Special Report, Sept 1988)
  • 85% of all youths sitting in prisons grew up in a fatherless home (Source: Fulton Co. Georgia jail populations, Texas Dept. of Corrections 1992)

Estas estadísticas, trasladadas matemáticamente advierten que, frente a un niño que conserva el contacto y la relación con su padre, un niño crecido sin padre:

  • es 5 veces más propenso a cometer suicidio,
  • 32 veces más propenso a irse de casa,
  • 20 veces más propenso a tener desordenes de conducta,
  • 14 veces más propenso a cometer actos de precocidad y abuso sexual,
  • 9 veces más propenso a abandonar los estudios,
  • 10 veces más propenso a abusar de substancias quimicas y drogas,
  • 9 veces más propenso a acabar en una institución estatal,
  • 20 veces más propenso a acabar en prisión.

Conclusiones sobre los efectos en los hijos de la ausencia paterna.

Las amenazas, que pesan sobre los niños privados de la presencia paterna, apoyan la tesis de la necesidad y conveniencia para los menores de la presencia del progenitor varón en su vida familiar.

Estas evidencias no hacen más que demostrar empíricamente lo que es una intuición fácilmente comprensible:

El niño precisa, para una evolución armónica, y para afrontar todas las tareas evolutivas pendientes, el modelo, la presencia, el afecto y el apoyo de ambos progenitores.

Cada uno de ellos está llamado a favorecer desde roles complementarios, exclusivos, insustituibles y únicos la perfecta evolución de la personalidad de sus hijos.

Consideramos que cuando, sin una razón muy fundamentada, se aleja a un padre, parentalmente competente, de sus hijos, se priva a los mismos de un recurso imprescindible para la construcción armónica de su propia personalidad y se le expone a un grave riesgo para su sano ajuste psicológico y social.

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.Wallerstein JS, Kelly JB. Surviving the break up: How children and parents cope with divorce. Nueva York: Basic Books, 1980

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.Wallerstein JS. Children of divorce: report of a ten-year follow-up of young children. Am J Ortopsychiatry 1987; 57: 199-211

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.Wallerstein JS, Johnston JR. Children of divorce: recent findings regarding long-term effects and recent studies of joint and sole custody. Pediatr Rev, 1990; 11: 197-204

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.Wallerstein JS. The long-term effects of divorce on children: a review. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry 1991; 30: 349-360

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.Lasa A, González F. El niño en la familia monoparental. FMC (Formación Médica Continuada) 1996; 3: 211-221

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.Weitzman M, Adair R.Divorcio e hijos. Clínicas Pediátricas de Norteamérica, 1988: 6: 1451-1464

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Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.Idem.

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.Biller, H. B., & Weiss, S. D. (1970). The father-daughter relationship and the personality development of the female. Journal of Genetic Psychology, 116(March), 79-93.

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.Hetherington, E. M. (1972). Effects of father absence on personality development in adolescent daughters. Developmental Psychology, 7(3), 313-326

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Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.McLanahan, S., & Bumpass, L. (1988). Intergenerational consequences of family disruption. American Journal of Sociology, 94(1), 130-152

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.Lohr, R., Mendell, A. and Riemer, B. (1989), “ Clinical Observations on Interferences of Early Father Absence in the Achievement of Feminity”. Clinical Social Work Journal, V. 17, #4, Winter, 1989

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.Frost, A., and Pakiz, B.1990, “The Effects of Marital Disruption on Adolescents: Time as a Dynamic”. American Journal of Orthopsychiatry, 60, (4), October, 1990

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.Kalter, N. 1987, “ Long-Terms of Divorce on Children: A Developmental Vulnerbility.” American Journal of Orthopsychiatry, 57(4), October, 1987.

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.Bee, H. L. (1974). Overview: On the importance of fathers. In H. L. Bee (Ed.), Social issues in developmental psychology (pp. 367-377). New York: Harper & Row.

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El Arte de Educar

Algunos hijos desatendidos y padres desorientados: el arte de educar

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Esos desconocidos: nuestros propios hijos

A veces no conocemos en profundidad el pensamiento y la realidad de sus conductas. Bien es cierto que los hijos en muchas ocasiones no conocen el sentir íntimo de sus padres. No deja de ser una paradoja para quienes no hace tanto éramos jóvenes. Y es que los niños, los adolescentes, son en sí mismos una identidad, no son adultos pequeñitos o un proyecto, tampoco se les debe concebir como angelitos inermes sin imaginación o sin capacidad de obrar mal.

Debemos preguntarnos cómo se está socializando, es decir, cómo va el proceso por el que nace y se desarrolla su personalidad en relación con el medio social. Tenemos que facilitar el vivir con, y para ello se ha de propiciar la inmersión en la cultura, el control de los impulsos, la experiencia en sí mismo, el desarrollo de la afectividad y la motivación de logro.

Somos sabedores de que la infancia busca ser ella misma, desea romper el cordón umbilical con los padres, ser libre, autónoma. Y así ha de ser.

Existen ritos iniciáticos de independencia para mostrarse ante sí mismos y al grupo de referencia que ya son; algunos lo hacen con la ingesta de alcohol, de anfetaminas, con fugas o rotura de objetos o trasgresión de normas. Los tutores hemos de propiciar los pasos iniciáticos adecuándolos a su edad y características (ir a un campamento, viajar por Europa en grupo...), canalizaremos sus impulsos y necesidades, no los cercenaremos. Pero para ello hay que haber ganado su confianza, haber estado a su lado desde pequeños, haberles acariciado con nuestra escucha, ser valorados.

Todo padre debe dedicar tiempo a los hijos, un tiempo que será diario y de calidad. Se puede conocer a los hijos, se puede caminar y disfrutar juntos sin confundir el ser amigos con ser colega, pues los padres han de marcar límites; los niños los precisan. Se cuenta la historia de una niña que por la noche llamaba y decía: «Papá ven», y el papá fue y le dijo: «¿Qué quieres, hija?», y ella no contestó. Al rato gritó: «Papá, ven», y el papá fue y le dijo: «¿Qué quieres, hija?» y ella no contestó; así muchas veces, hasta que al final la niña exclamó: «Que me digas no».

Dar a los niños de todo -juguetes, dinero, objetos- es un error, haremos de ellos unos egoístas y caprichosos. Si además no les damos dedicación, nos vivirán como que nos lo quitamos de encima. Y en cada etapa de sus vidas lo spadres debemos estra allí como barandas en su correspondiente acompñamiento, es que los hijos siempre seran una responsabilidad moral además para cualquier padre, o madre, biologíco, adoptante, o de crianza.


Javier Urra, Defensor de menor.

Conciliar

CONCILIAR viene de concordar y acordar viene de cardio (corazón). “Póngase la mano en el corazón”, dice el adagio popular, y ello quiere decir, si nos aproximamos a los puntos comunes podemos seguir siendo amigos, podemos ser unos buenos padres de familia, aunque nuestra madurez emocional no nos permita seguir siendo casados o viviendo juntos.

“Debemos buscar lo que nos une” decía el Papa Bueno Juan XXIII y no es difícil.

Toda persona nace en una familia, viven en familia y cuando muere, deja una familia. Ignorar el derecho de familia es ahuyentar la vida.

John Eisenhower Ramirez