martes, 14 de septiembre de 2010

La crianza de un hijo y una hija / Diferencias marcadas por el género

La crianza de un hijo y una hija / Diferencias marcadas por el género

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Sergio Emiro Díaz Santos sdiaz@vanguardia.com

A pesar de la legitimación del día internacional de la mujer, las manifestaciones en pro de los derechos femeninos y el buen desempeño que ellas han ejercido en diferentes esferas sociales, al parecer, nada de esto ha sido suficiente para algunos padres de familia, quienes, aún con ideología machista, forman a sus hijos varones con privilegios sobre sus hijas. Mientras él cuenta con la aprobación de hacer todo lo que quiere, ella se ve sometida a mayores restricciones y exigentes normas de comportamiento.

Durante mucho tiempo, la sociedad ha considerado al hombre como la persona que no puede llorar, el que tiene la responsabilidad de trabajar para responder por una familia y el que, con su fuerza física, hace respetar sus intereses. Por su parte, la mujer ha sido sinónimo de belleza, sexo y debilidad.

Son estos estereotipos sociales, entre otros, los que han hecho que hombre y mujer no sean tratados de forma equitativa. Ellas, al igual que ellos, merecen las mismas oportunidades y derechos, y eso debe hacerse valer desde el núcleo familiar.

El reflejo de una herencia

En la vida familiar es común conocer casos en los que, mientras el muchacho no recibe reparos por salir con sus amigos, consumir licor y llevar una vida sexual desordenada, a la niña no le permiten salir a la esquina con una amiga ni tener novio. Tanto así, que cuando los padres saben que ella ya ha tenido experiencias sexuales, la consideran una mujer degradada, sin principios y una vergüenza para la familia. Para la psicóloga Olga Susana Otero, los padres buscan repetir la forma como fueron educados, creyendo que ésta fue la correcta. Aunque los modelos tradicionales de crianza deben ser un punto de referencia para educar, no se deben constituir en la base para repetir la misma historia.

Se acostumbraba que el hijo no tendiera la cama, no se hiciera cargo de su desorden y no asumiera las consecuencias de sus actos sexuales. “Eso es criar dentro de un concepto machista”, mientras que a la hija se le enseñaba que tenía que atender a sus hermanos, realizar labores domésticas y asumir las consecuencias de su debilidad sexual.

“La responsabilidad de ser padres tiene que ver con que tratemos de ser mejores personas para poder aportar a nuestros hijos cada vez más herramientas para vivir con mejor calidad de vida, física, emocional y espiritual”.

Durante la infancia, el hijo y la hija deben ser formados y educados, de acuerdo a lo que los padres consideran que debe ser y hacer el hombre y la mujer en el mundo, tomando como base los valores, el respeto, la solidaridad, entre otros. Estos son básicos para la convivencia con los demás. “A temprana edad los niños y las niñas deben responder por sus actos. Ambos deben aprender que los principios se respetan y que los valores los hacen personas valiosas”, dice la psicóloga.

Los privilegios por ser hombre

Ser más permisivos con el varón puede afectar la relación entre los hermanos, de tal manera de que el hijo elegido, tratado con preferencias, se siente obligado a responder por su hermana, ser responsable del apoyo psicológico de la familia, despertando la envidia de ella.


La mujer, por su parte, va a crear un sentimiento de inferioridad frente al género masculino, considerando que no tiene las mismas capacidades sociales e intelectuales para responder ante las exigencias del mundo, siempre mentalizada con una actitud de servicio. De esta manera, los padres estarían formando la futura esposa menospreciada y maltratada por su marido.


“Los hombres tienen comportamientos sociales aceptados y las niñas también, lo importante es que el afecto, las expresiones de cariño, el respeto y la responsabilidad de su propia vida sea asumido por igual”, afirma la psicóloga Olga Susana Otero.

Situaciones más frecuentes

Hombres:

1. No se les permite manifestar con libertad sus sentimientos de ternura y amor.

2. El papá celebra con orgullo el inicio de la vida sexual de su hijo.

3. Tienen mayor libertad de salir a fiestas, consumir licor y llegar a casa a cualquier hora.

4. El papá ofrece, casi sin reparos, auxilios económicos para su diversión.

5. No se les exige participar en los oficios del hogar.

Mujeres:

1. Es considerada como una persona con debilidades físicas y emocionales, y con poca capacidad intelectual para asumir retos.

2. El haber tenido relaciones sexuales la hace ver como una mujer de dudosa reputación.

3. Puede ir a fiestas sólo en compañía de un hombre de confianza (papá, hermano, primo u otro pariente).

4. En pocas oportunidades cuenta con dinero en su bolsa, pues sus padres consideran que no lo necesitan.

5. Las labores domésticas se convierten casi en una obligación para cumplir.

Recomendaciones para padres

Liseth Argüello Plata, psicóloga de la Asociación Cristiana de Jóvenes, recomienda:

1. Orientar hacia la igualdad de género.

2. Educar bajo el respeto hacia sí mismo, hacia los demás y hacia nuestro entorno.

3. Guiar bajo el amor, la tolerancia, la comprensión, la fraternidad y la entrega.

4. Formar hacia la toma de decisiones, desde el planteamiento de los diferentes escenarios presentes en las diversas situaciones cotidianas que se puedan presentar, es decir, brindando información continua de la realidad social.

5. Educar hacia el control de las emociones y la efectividad, no olvidando que somos seres humanos que pensamos, sentimos y actuamos y, como tal, respondemos a ello.

La voz de un experto

Para reflexionar

Olga Susana Otero sicóloga

Atrás quedaron los tiempos en que mientras el hombre buscaba el sustento económico de su hogar, la mujer debía quedarse en casa cuidando de los hijos y respondiendo por los quehaceres diarios. Esto cambió y, en la actualidad, tanto él como ella deben asumir las tareas de manera compartida.

Es desde la infancia que se debe incentivar en el niño y la niña la igualdad en los aspectos familiares, personales y sociales, es decir, él y ella deben ser formados con los mismos principios, valores y normas de comportamiento. Como hombre y mujer deben reconocer la importancia de responder por sus actos, dar la cara ante las consecuencias y motivar nuevas expectativas de vida.

Los hombres y las mujeres están en igualdad de condiciones, deben exponerse a los mismos riesgos sociales, a las mismas enfermedades y cuentan con los mismos talentos para ganar importantes reconocimientos. Por eso, los padres deben ser equitativos en los derechos y deberes de su hijo y su hija, las prohibiciones y permisos deben ser por igual y no más ventajosas para él.

Reprimir a la mujer de hacer cosas que al hombre sí se le permiten, es crear en ella sentimientos de insatisfacción y frustración, provocando que busque actuar a espaldas de papá y mamá, exponiéndose a vivir situaciones con consecuencias irreparables.

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