viernes, 27 de agosto de 2010

La Custodia Compartida

Tomado de http://www.gva.es/c_justicia/decanato/opinion/art-01.htm
D. Fernando de Rosa Torner
Decano de los Jueces de Valencia



El divorcio, como toda ruptura, supone una crisis que hay que afrontar y superar, mediante una obligación de cambio; es necesario que cada individuo contribuya a conservar la estructura triangular que toda familia conlleva (padre, madre e hijos) y para ello debe entenderse claramente que la relación desaparecida es la existente entre los cónyuges, quedando la función parental: es decir nunca puede provocarse la desaparición de la figura del padre-madre-hijo, ya que se estaría atentando contra la propia esencia del hombre. Cuando alguno de los miembros confunde que la separación de la pareja implica la separación entre padres e hijos, ha de saber que esta perjudicándose a estos últimos ya que se está condenando a los menores a crecer sin referencia de ambos progenitores, lo cual va a suponer una carga emocional de consecuencias impredecibles.

La maternidad y la paternidad son funciones simbólicas en toda sociedad, que no pueden ser sustituidas, ya que se pueden engendrar hijos, pero ser padre o madre es un verdadero deseo que compromete toda la vida emocional del individuo, como afirma la psicóloga forense Raquel Peña Gutiérrez: por lo tanto debe de exigirse que los cambios que sobrevienen a la estructura familiar motivados por una ruptura matrimonial, no pueden suponer la modificación de la estructura simbólica triangular en la familia post-divorcio, aunque uno de los vértices no esté representado en la vida cotidiana, y para ello hay que reeducar a los miembros de esta post-familia a saber situarse en la nueva estructura que se ha formado, tras la fractura de la anterior. Durante este periodo de reeducación, la insatisfacción suele expresarse de forma violenta con demasiada frecuencia, afectando fundamentalmente a la parte más débil de la relación triangular que son los hijos, convirtiendo ésta relación post-familiar en un problema legal que debe de ser tratado prioritariamente en el ámbito de los juzgados de familia.

Para lograr que el impacto del divorcio sobre los hijos sea el menor posible, es necesario que se arbitren medidas encaminadas únicamente a que el menor se sienta cuidado, protegido y querido, mientras se esté creando la nueva situación de post-familia, garantizándole una posición cómoda en la nueva estructura, fundamentalmente su relación con ambos progenitores.

Como primera medida podía destacarse la necesidad de promover el acortamiento de los procesos, mediante la regulación legal de los juicios rápidos en el Derecho de Familia, evitando que el propios laberinto procesal alargue una situación provisional que mantenga artificialmente el conflicto y las expectativas de uno y otro de los cónyuges de resultar vencedor en la guerra, tanto judicial como de sentimientos que han podido iniciar.

Otra cuestión que provoca gran conflictividad en el di vorcio, es lo relativo al dinero, por lo que sería conveniente la creación de un fondo de garantía para el cobro de pensiones alimentarias, que supondría una cobertura económica vital para muchas personas que en la situación actual viven en un cierto grado de indefensión.

También sería necesario una actuación preventiva de carácter psicológico que localizara al menor y que permitiera a éste entender el por que se está desmoronando su mundo y le alejara de la zona de conflicto, sabiéndole transmitir la idea esencial de que sus progenitores dejaran de vivir junto, pero nunca dejaran de ser sus padres.

Igualmente debe de destacarse como medida esencial la regulación de forma imaginativa de la custodia de los hijos; en este sentido debe de explorarse, sin prejuicio alguno la figura de la tenencia compartida, como sistema que permite a ambos padres tener los mismos derechos y deberes, disfrutando de forma conjunta de la presencia física de sus hijos, en guardas alternas, este sentimiento de tenencia conjunta supone que ambos progenitores dejan a un lado sus reproches mutuos y que comprendan que la misión más importante que tienen en la vida es la de ser padres; para lograr que ambos progenitores acepten este sistema y los Juzgados o tribunales opten por el mismo, es necesario que se avance en la consolidación de los acuerdos compartidos con respecto al desarrollo integral del menor, y solamente cuando los padres han acreditado que ponen por encima de sus intereses los de sus hijos es el momento en que debe de ponerse en practica este sistema, que ha supuesto en los casos en la ha sido acordado por los Juzgados que los menores conservan un alto índice de autoestima, no desarrollando sentimientos de abandono o indiferencia con respecto a sus progenitores.

Para lograr estos fines es necesario que las familias sean informadas en el momento del divorcio acerca de los problemas que pueden ocasionar a sus hijos, debido a las decisiones que tomen y las consecuencias que pueden provocar en el desarrollo emocional de los mismos, en el caso de adoptar posturas intransigentes o de simple negación de la figura del otro progenitor.

Por lo tanto es esencial la creación de lugares donde se pueda enseñar a los padres a enfrentarse a la nueva situación, puntos donde se reeduque a los mismos y se les trasmita la necesidad de llegar a una cultura de acuerdo; partiendo desde la situación más negativa como es aquello en la que los progenitores no se aceptan ni siquiera físicamente a la hora de cumplir el régimen de visitas, estos puntos de encuentro debe de imponer un lugar idóneo y neutral para favorecer la relación de los miembros de la familia en crisis, atendidos por profesionales debidamente formados, facilitando la relación paterno-filial y garantizando la seguridad y bienestar del menor y del progenitor más vulnerable.

Entre los objetivos del Punto de encuentro deben distinguirse aquellos que favorezcan el cumplimiento del derecho fundamental del menor a mantener la relación con ambos progenitores, para lograr un equilibrado desarrollo psíquico, afectivo y emocional; preparar a los padres para que consigan autonomía y puedan mantener la relación con sus hijos sin depender de este servicio; garantizar que el cumplimiento de régimen de visitas no suponga una amenaza para la seguridad del niño o del padre/madre vulnerable; Facilitar el encuentro del hijo con el progenitor que no tiene la custodia y con la familia extensa de éste; permitir a los menores expresar sus sentimientos y necesidades sin temor a que sean contrarios a lo indicado por sus padres; evitar el sentimiento de abandono del menor; facilitar orientación profesional para mejorar las relaciones/paterno/maternas/filiales y las habilidades de crianza parentales; disponer de información fidedigna sobre las actitudes y aptitudes parentales que ayuden a defender, si fuera necesario, en las instancias administrativas y judiciales, los derechos del niño.

Como queda evidenciado separando los objetivos descritos del punto de encuentro, es una verdadera exigencia social la creación de los mismos; y en éste sentido debe de entenderse la iniciativa llevada a cabo desde el Decanato de los Juzgados de Valencia, apoyado inicialmente por el Excmo. Ayuntamiento de Valencia, de dotar a nuestra ciudad de éste punto de encuentro pionero en nuestra comunidad y que será el primero de España con gestión compartida entre la administración municipal, autonómica, los colegios profesionales de abogados, psicólogos y trabajadores sociales, así como con la colaboración directa de los jueces de familia de Valencia.

El punto de encuentro familiar ya es una realidad desde la firma del convenio suscrito entre el Consejo General del Poder Judicial, la Conselleria de Bienestar Social, el Excmo. Ayuntamiento de Valencia y los Colegios Oficiales de Abogados, Psicólogos y Diplomados en Trabajo Social que se efectuó en fecha 20 de julio de 2001, empezando su funcionamiento en octubre de 2000, y siendo su ubicación la C/ Primado Reig nº 70 , estos puntos de encuentro permanecern abiertos para facilitar los regimenes de visitas así como las entrevistas e intervenciones con los progenitores y con los menores los viernes de 17 a 21 hs y los sábados y domingos de 9 a 21 hs. Los lunes y viernes de 9 a 15 hs., los profesionales de este servicio se dicarán a tareas de coordinación interna, de coordinacio, con otras instituciones, visitas domiciliarias y otras tareas.

La existencia de este punto de encuentro familiar de Valencia ha de ser el modelo a seguir por parte del resto de partidos judiciales de nuestra comunidad, para garantizar que el cumplimiento del régimen de visitas derivadas de los conflictos familiares no va a convertir en víctimas fundamentalmente a los menores; por tanto los mismos van a suponer unas garantías cuando existe un verdadero entendimiento entre la administración, los profesionales y la justicia, ésta funciona de verdad.



D. FERNANDO DE ROSA TORNER
DECANO DE LOS JUECES DE VALENCIA

Se autoriza la reproducción del presente artículo en cualquier medio,
siempre que se cite su autor y procedencia.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Trabajadores Domésticos Infantiles: ¿Hacia una nueva Convención?

Editorial:Tomado de mail de asistentes judiciales

Trabajadores Domésticos Infantiles: ¿hacia una nueva Convención?

Todos los días, millones de niños, tanto en países ricos como pobres, se pasan el día a disposición de adultos para los que tienen que cocinar, limpiar y cuidar a otros niños poco más jóvenes que ellos. Estos niños y niñas son considerados trabajadores domésticos infantiles.

Es una tarea imposible poder precisar el número de estos trabajadores domésticos infantiles, pero por ejemplo, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), hay a nivel mundial, más niñas menores de 16 años envueltas en este tipo de servicios domésticos que en ningún otro tipo de trabajo.

El carácter no público del trabajo doméstico ocasiona que, en muchos casos, los infractores queden fuera del control de la ley. Este hecho aumenta el riesgo de que los trabajadores sufran abusos por parte de sus empleadores. Cuando existen medidas legales de protección, en muchos casos, son poco conocidas y raramente aplicadas. Los trabajadores domésticos, habitualmente, no pueden cotizar, reciben salarios más bajos de lo normal y no tienen acceso a los procedimientos de queja habituales de los que disponen los trabajadores con contrato. Además, según la OIT, el trabajo doméstico está poco valorado ya que es considerado como algo “innato a las mujeres, en vez de una habilidad adquirida”.

En junio, se dieron en Ginebra una serie de negociaciones para tratar de mejorar esta situación. La OIT se reunió con representantes de distintos gobiernos, organizaciones de trabajadores y empresarios para acordar un posible nuevo instrumento global que asegure unas condiciones de trabajo dignas para los trabajadores domésticos. Este instrumento, que estará compuesto por una convención que será complementada con una recomendación, servirá también de guía a la hora de asegurar que las leyes y normas acordadas sean aplicadas en la práctica.

Nos alegra informar que diferentes grupos de defensa de los derechos del niño han estado en primera línea de estas negociaciones, exigiendo la creación de medidas especiales que protejan a los trabajadores domésticos infantiles.

Accede aquí a la información correspondiente a la primera ronda de negociaciones. Uno de los temas que creó cierto desacuerdo fue el decidir si los chicos deberían estar explícitamente amparados por la convención. En una futura reunión se continuarán tratando estos temas.

En esta edición de CRINMAIL nos adentramos en la vida de los trabajadores domésticos infantiles, tratamos de explicar las nuevas normas que los grupos de defensa de los derechos del niño están luchando por alcanzar e intentamos proporcionar una imagen global de la situación de los trabajadores domésticos infantiles en distintas partes del mundo.

Llamamiento a favor de la implantación de instrumentos de protección globales para los trabajadores domésticos infantiles

En adelanto a la reunión de la OIT, las ONG: Anti-Slavery International, Human Rights Watch y Save the Children presentaron una declaración que instó a los miembros de la OIT a que prestaran especial atención a la vulnerabilidad de los trabajadores domésticos infantiles en todo el mundo y a que adoptaran un convenio vinculante que garantice una protección especial para los menores. La declaración, disponible en la página web de CRIN, ha logrado el apoyo de 250 ONG de todo el mundo. A continuación puede leer el texto de esta declaración.

Trabajadores domésticos infantiles: ¿quiénes son?

Millones de niños en todo el mundo trabajan fuera de su hogar, y se encargan de limpiar, lavar ropa y cocinar, entre otros quehaceres domésticos; del cuidado de los niños; de la jardinería; de los recados, así como de otras tareas. Entre los trabajadores domésticos están los niños que residen dentro y los que residen fuera del hogar del empleador; los que reciben remuneración por su trabajo y los que no; así como aquellos que son pagados en especie, con beneficios como la comida o el alojamiento.

En muchos países, los trabajadores domésticos infantiles empiezan a trabajar desde los 12 años. Algunos incluso comienzan desde los seis. Son predominantemente niñas, aunque en algunos países hay un número significativo de niños empleados como trabajadores domésticos. La OIT estima que hay más niñas menores de 16 años empleadas en el servicio doméstico que en cualquier otro tipo de trabajo infantil.

La vulnerabilidad específica de los trabajadores domésticos infantiles

Pese a que contribuyen de manera importante al hogar de sus empleadores y a la economía mundial, debido a la continua discriminación, su exclusión de la legislación laboral, el aislamiento y la naturaleza invisible de su trabajo, los trabajadores domésticos infantiles figuran entre los más explotados y maltratados del mundo. Estos niños se ven sometidos a un riesgo aún mayor debido a su corta edad, el desconocimiento de sus derechos, la separación de sus familias y la dependencia hacia su empleador. Aunque no todos los trabajadores domésticos infantiles padecen abusos o explotación, los menores que trabajan en este sector son particularmente vulnerables a ser víctimas de la trata, trabajos forzosos y a los peores tipos de trabajo infantil, lo que hace que el trabajo doméstico constituya una de las formas de trabajo infantil más extendidas y una de las mayores formas potenciales de explotación que existen actualmente en el mundo.

Invisibilidad, aislamiento y dependencia:

Muchos trabajadores domésticos infantiles viven en la residencia de su empleador, por lo que dependen altamente del mismo para cubrir sus necesidades básicas. Su libertad de movimiento, la posibilidad de contactar a sus familias o amigos, asistir a la escuela o acceder a servicios dependen a menudo exclusivamente del criterio de su empleador. Su aislamiento dificulta que puedan buscar ayuda o que otras personas detecten desde el exterior casos de abusos o explotación de trabajadores domésticos infantiles.

Largas jornadas, sueldos bajos, poco descanso:

El trabajo infantil doméstico se caracteriza con frecuencia por unas largas jornadas y la falta de días de descanso o vacaciones, así como por una baja remuneración. Los trabajadores domésticos infantiles trabajan a menudo por una fracción del salario mínimo, si es que reciben algún tipo de pago. Aquellos que viven con sus empleadores pueden estar “de guardia” 24 horas al día. Las largas jornadas de trabajo y el poco tiempo para el descanso, el recreo o la socialización tienen un impacto negativo sobre el desarrollo mental, físico, social e intelectual del menor.

Peligros:

La naturaleza del trabajo doméstico expone a los trabajadores domésticos infantiles a diversos peligros caseros. Muchos han sufrido lesiones graves por el uso de material o equipamiento peligroso, como cuchillos afilados, planchas calientes, agua hirviendo o electrodomésticos, o de productos químicos peligrosos, como la lejía, muy a menudo sin formación, ni ropa protectora. Cuando se requiere que realicen tareas especializadas, como el cuidado de niños o de ancianos, con muy poca formación, los menores pueden enfrentar con dificultad las constantes exigencias y responsabilidades. Los trabajadores domésticos infantiles reciben con frecuencia un tratamiento médico insuficiente o inadecuado cuando tienen problemas de salud.

Abusos y violencia:

Los trabajadores domésticos infantiles son frecuentemente víctimas de violencia verbal, física y, en ocasiones, sexual. La violencia verbal reviste la forma de insultos, apodos ofensivos, amenazas, blasfemias y gritos. La violencia física puede incluir palizas, patadas, latigazos, pellizcos, trabajo excesivo y denegación de alimentos. Debido a la vulnerabilidad y al aislamiento de los menores, la violencia sexual es relativamente común. Los hombres o jóvenes de la casa pueden considerar a un trabajador doméstico infantil un blanco aceptable de acoso o violencia sexual. Con frecuencia, se echa de la casa a las menores que resultan embarazadas, quienes se ven obligadas a valerse por sí mismas en las calles, puesto que la vergüenza asociada a su situación dificulta su vuelta al hogar. Cuando se produce un caso de violencia, la dependencia que tiene el menor frente al empleador para cubrir sus necesidades básicas hace que sea aún más improbable su denuncia.

Denegación de la educación:

Los estudios realizados muestran que los trabajadores domésticos infantiles consideran sumamente importante conseguir una educación. Para muchos la escolarización es un factor clave para su entrada en el servicio doméstico. Sin embargo, en la práctica muchos, por no decir la mayoría, de los trabajadores domésticos infantiles se ven privados de la oportunidad de asistir a la escuela. Incluso si el empleador no impide su asistencia, las largas jornadas y las exigencias del trabajo doméstico infantil dificultan sobremanera que puedan continuar con sus estudios. La falta de flexibilidad del sistema educativo formal puede constituir otro obstáculo, al que se añade la dificultad de costearse las cuotas, los libros, los uniformes o los gastos de transporte.

Servidumbre doméstica:

En casos extremos las condiciones y circunstancias del trabajo infantil doméstico pueden llegar a constituir trabajo forzoso. Muchos menores son víctimas de la trata de seres humanos para servidumbre doméstica y algunos están en una situación de servidumbre por deuda, forzados a trabajar para saldar un préstamo que los padres han recibido de su empleador.

El fracaso de las normas internacionales existentes a la hora de proteger a los trabajadores domésticos infantiles

Las normas internacionales existentes resultan insuficientes para proteger a los trabajadores domésticos infantiles frente a abusos y explotación. Los convenios existentes no abordan las circunstancias particulares de los trabajadores domésticos infantiles, las condiciones concretas en las que se realiza su trabajo, ni la vulnerabilidad específica frente a abusos y explotación que estas pueden acarrear.

Aunque las disposiciones de muchos otros convenios de la OIT se aplican técnicamente a las formas más explotadoras de trabajo doméstico, el hecho de que se perciba tradicionalmente a los trabajadores domésticos como “ayudantes” más que “trabajadores” y que el empleo se ubique en hogares privados significa que, en la práctica, esas protecciones no se aplican a los trabajadores domésticos, entre ellos los niños. En muchos países, la legislación laboral nacional excluye a los trabajadores domésticos de sus protecciones.

El Convenio 138 de la OIT sobre la edad mínima de admisión al empleo deja a los Estados ratificadores la posibilidad de excluir a los trabajadores domésticos infantiles de la legislación nacional relativa a la edad mínima. Igualmente, no hay ninguna referencia explícita a la situación de los trabajadores domésticos infantiles como causa especial de preocupación en el Convenio 182 de la OIT sobre las peores formas de trabajo infantil (ni en cualquier otra norma de la OIT), aunque la Comisión de Expertos en Aplicación de Convenios y Recomendaciones (CEACR) de la OIT ha expresado en repetidas ocasiones su preocupación frente a la situación de los trabajadores domésticos infantiles cuando ha revisado el cumplimiento del Convenio 182 por parte de los Estados.

Los trabajadores domésticos infantiles necesitan leyes y normas eficaces, así como mecanismos de protección adaptados a la naturaleza singular de su trabajo y a sus necesidades especiales de protección.


Recomendaciones

El proceso actual de la OIT para fijar una norma relativa a un trabajo decente para trabajadores domésticos representa una oportunidad histórica para que la comunidad internacional aborde la vulnerabilidad especial de los trabajadores domésticos infantiles y subsane las lagunas existentes en las normas internacionales.

Los miembros de la OIT deben apoyar una serie de disposiciones claves en un nuevo convenio de la OIT que protejan a todos los trabajadores domésticos. De esta forma, también reforzarán las protecciones para los trabajadores domésticos infantiles. Dichas disposiciones deberían incluir:

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Una igual protección ante la ley, incluyendo unos términos y condiciones de empleo acordes con los principios del trabajo decente y otras normas internaciones, incluyendo:

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El derecho a un salario mínimo, a un día de descanso semanal, a la cobertura mediante sistemas de seguridad social, incluyendo seguro médico y contra accidentes de trabajo;
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Libertad para optar por vivir en la residencia del empleador o de forma independiente;
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Libertad de movimiento y prohibición de todo tipo de reclusión forzosa;
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Una penalización y unas sanciones eficaces contra abusos por parte del empleador, incluyendo los abusos físicos y sexuales, el impago del salario, la reclusión forzosa y el empleo de trabajadores que no alcancen la edad mínima para trabajar;
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El establecimiento de mecanismos de reclamación eficaces y accesibles, la pronta investigación de las reclamaciones y la realización de las acciones adecuadas, incluyendo el procesamiento penal cuando aplique;
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La proporción de apoyo y asistencia a los trabajadores domésticos, incluyendo a los niños que hayan sido víctima de abusos físicos, sexuales o de otra índole, o de explotación.

El convenio de la OIT también debe incluir disposiciones especiales para abordar la vulnerabilidad y los derechos singulares de los niños. Dichas disposiciones deben ser por lo menos tan favorables como las que se aplican a otros trabajadores infantiles de acuerdo con la legislación nacional y deberían incluir:

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El establecimiento de una edad mínima de admisión al trabajo doméstico, de acuerdo con el Convenio 138 de la OIT, no inferior a la edad de finalización de la escolaridad obligatoria y, en cualquier caso, no inferior a los 15 años de edad3;
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La prohibición de trabajo doméstico que pueda ser peligroso o constituir peores formas de trabajo infantil en el caso de menores de 18 años, de acuerdo con el Convenio 182;

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Un contrato de empleo por escrito en el que se fijen los términos y condiciones del mismo;

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Unas horas de trabajo limitadas que permitan contar con suficiente tiempo para la educación y la formación (incluyendo tiempo para hace la tarea), para descansar durante el día y para actividades de ocio. No se debe esperar que los trabajadores domésticos infantiles trabajen (en régimen de disponibilidad inmediata o de otra manera) de madrugada o muy tarde, es decir, antes de las siete de la mañana o después de las nueve de la noche;

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Unos mecanismos eficaces para identificar, evaluar y retirar de forma segura del lugar de trabajo a los trabajadores domésticos infantiles empleados que no alcancen la edad mínima legal o que estén sometidos a condiciones peligrosas, abusivas o explotadoras. Se deberá proceder con la retirada, el apoyo y el seguimiento a través de una evaluación del interés superior del menor, incluyendo la prestación de apoyo provisional y asesoramiento, así como la búsqueda de soluciones duraderas basadas en dicha evaluación y con plena participación del niño. Esas soluciones incluirían, entre otras, facilitar la reunificación con la familia, si constituye el interés superior del menor, y facilitar su acceso a la educación o a la formación.

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Mecanismos para supervisar y proteger el trabajo infantil doméstico, como por ejemplo:

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La supervisión regular de las agencias de colocación para garantizar que no se emplee a niños pequeños como trabajadores domésticos,
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Un sistema obligatorio para que los empleadores registren el nombre y la edad de los trabajadores domésticos, vinculado al sistema local de protección del menor.
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Un tiempo de contacto regular y obligatorio entre el trabajador doméstico infantil y los servicios de protección al menor con el fin de supervisar el bienestar del niño y coordinar la remisión del caso a otros servicios, incluyendo el asesoramiento y el consejo jurídico.
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Los miembros deben garantizar que los trabajadores domésticos infantiles tengan oportunidades para continuar con su educación, si así lo desean, incluyendo el acceso a la educación básica y secundaria, la formación profesional y los programas de educación informal, así como que se adopten medidas especiales para garantizar que los trabajadores domésticos infantiles y sus empleadores conozcan dichas oportunidades.

Ve aquí las firmas a favor del llamamiento.

En trámite

El Comité de la ONU para los Derechos de los Trabajadores Migrantes espera aprobar su primer “Comentario General” sobre los trabajadores migrantes este año. Esta decisión fue anunciada después de que el Comité celebrara un día de debate sobre este tema durante su 11.ª reunión, en Octubre de 2009. Diferentes ONG, entre las que había varias defensoras de los derechos del niño, presentaron sus propuestas para que fueran estudiadas por el Comité.

Lee las propuestas de:

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Defence for Children International – Costa Rica
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Defence for Children International – Nigeria

El Comité eligió el tema de este primer Comentario General, para hacerlo coincidir con la propuesta de la OIT de crear un instrumento para la defensa de los derechos de los trabajadores domésticos. Los dos organismos coordinarán su trabajo en el futuro.

Asombrosamente, aunque este año se cumple el 20 aniversario de la Convención sobre los Derechos de los Trabajadores Migrantes, a día de hoy, ningún Estado miembro de la Unión Europea ha firmado o ratificado esta Convención.

La ONG con sede en Bruselas, December 18th, a iniciado una campaña de seis meses para recoger firmas en apoyo a una petición en la que se insta a los Estados a que firmen y ratifiquen la Convención. Esta petición le será entregada en diciembre, tanto al gobierno Belga, quien preside la Unión Europea actualmente, como al gobierno Húngaro, quien asumirá la presidencia a finales de este año.

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Violaciones de los derechos de los trabajadores domésticos infantiles - ejemplos

Durante su visita a Ecuador, la Relatora Especial de la ONU sobre Formas Contemporáneas de Esclavitud, Gulnara Shahinian, resaltó que pese a los progresos realizados la magnitud del trabajo infantil en este país es alarmante y que la servidumbre doméstica y la servidumbre por deuda siguen siendo todavía problemas por superar. Describió el trabajo infantil como “un obstáculo al desarrollo de Ecuador, país donde los niños y niñas representan un alto porcentaje de la población”. (ONU, febrero 2010).

En Indonesia, un informe de la ONG Human Rights Watch documenta cómo cientos de miles de niñas, algunas de apenas 11 años de edad, son empleadas como trabajadoras domésticas en los hogares de otras personas, desempeñando labores de cocina, limpieza, lavandería y cuidado de niños. La mayoría de las niñas entrevistadas para el informe trabajan de 14 a 18 horas al día, siete días a la semana, sin ningún día de descanso. Casi todas reciben salarios demasiado bajos, y algunas no perciben salario alguno. En los peores casos, las niñas expresaron haber sido abusadas física, psicológica y sexualmente.

En 2001, en Bangalore, India, una niña denunció a una pareja que la había contratado como empleada doméstica y la había sometido a abusos físicos durante los posteriores seis meses. Los vecinos que presenciaron estos abusos animaron a Nalini (nombre ficticio) a que se escabullera de casa y llamara a una línea de atención al menor para pedir ayuda. El caso de Nalini fue tomado por Bhima Sangha (un sindicato de y para niños trabajadores), y finalmente, la pareja fue condenada a pagar a la niña 50 000 Rs. (1000 $) como indemnización.

En Haití, el Comité de los Derechos del Niño ha expresado su preocupación por el maltrato que sufren los trabajadores domésticos infantiles (restavecs). El Comité se mostró especialmente preocupado por “la edad tan temprana (12 años), fijada en el artículo 341 del Código de Trabajo, a la cual los niños pueden ser colocados en las familias, teniendo en cuenta sobre todo que, en la práctica, esto ocurre con niños aún menores. El Comité observa con preocupación que estos menores, en su mayoría niñas, estén obligados a trabajar largas horas, en condiciones duras y sin remuneración económica y estén sometidos a malos tratos y abusos, en particular abusos de carácter sexual”. (Observaciones finales, 2003, párrafos 36 y 56).

En Malasia, el Comité se mostró alarmado por “el gran número de trabajadores migratorios que son empleados domésticos en el Estado, incluidos menores que trabajan en unas condiciones que son peligrosas, que interfieren con su educación y que resultan perjudiciales para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social”. (Observaciones finales, 2007, párrafo 91).

En el Reino Unido, la ONG Africans Unite Against Child Abuse (AFRUCA) ha denunciado el incremento del fenómeno del trabajo doméstico infantil que se está produciendo en este país.

En Ruanda, el Comité de los Derechos del Niño declaró sentirse profundamente preocupado por " el hecho de que el trabajo infantil siga estando generalizado, en particular, en el sector no estructurado, en el que hay niños trabajando como empleados del hogar, y que haya niños de corta edad que trabajan muchas horas al día, lo cual tiene efectos negativos para su desarrollo y escolarización”. (Observaciones finales, 2004, párrafo 64).

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Movimientos liderados por jóvenes a favor de los derechos de los trabajadores infantiles

Asia:

Bhima Sangha, Karnataka (sur de la India), es un sindicato de y para niños trabajadores apoyado por la ONG Concerned for Working Children (CWC). Cuenta en la actualidad con 13 000 afiliados. http://www.workingchild.org/htm/cwc.htm#bhima.

La plataforma National Movement of Working Children, India, también recibe el apoyo de CWC. http://www.workingchild.org/nmwc.htm

África:

El movimiento African Movement of Working Children and Youth (AMWCY) agrupa a 126 asociaciones de 126 ciudades y poblaciones de 21 países africanos. Está compuesto por unos 1020 grupos de base. Sus 148 194 miembros incluyen: trabajadores domésticos, niños y jóvenes que trabajan por su cuenta en calles y mercados, vendedores ambulantes y aprendices. http://eja.enda.sn/bur-int/faq.htm

América Latina:

Movimiento Latinoamericano y del Caribe de Niñas, Niños y Adolescentes Trabajadores (MOLACNAT).
http://molacnats.org/index.php


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Noticias sobre otros tipos de trabajo infantil

Al final de la Conferencia Mundial sobre Trabajo Infantil de la OIT, que tuvo lugar en La Haya, en mayo, se aprobó “una hoja de ruta que describa los pasos concretos necesarios para lograr el objetivo de la eliminación de las peores formas de trabajo infantil para 2016”. Durante la conferencia, representantes de distintos movimientos juveniles a favor de los derechos de los trabajadores infantiles resaltaron la importancia de contar con la opinión de estos trabajadores infantiles en los debates. Lea el discurso del AMWCY y la carta del MOLACNAT dirigidos a los organizadores. La conferencia contó también con la ponencia de La Representante Especial sobre la Violencia Contra los Niños.

Según informa CNN, el gobierno indio ha vuelto a pedir a Estados Unidos la extradición del máximo directivo de la compañía responsable de la planta química de Bhopal, después de que se dieran a conocer nuevas pruebas que muestran que la empresa tenía conocimiento de la existencia de varios defectos en la planta, antes de que ocurriera el desastre de 1984 responsable de la muerte de 14 000 personas. A día de hoy, como consecuencia del desastre, todavía se siguen produciendo casos de niños que nacen con discapacidades e importantes daños en el sistema inmunológico. Leer la noticia.

Mientras tanto, a pesar de repetidas denuncias por violaciones de los derechos humanos, las compañías tecnológicas más importantes del mundo no están siendo capaces de erradicar el trabajo infantil y las abusivas condiciones laborales que se dan en las fábricas que muchas de ellas tienen en China.

La organización pro derechos humanos National Labor Committee (NLC) ha publicado un informe en el que señala que KYE, una subcontrata de Microsoft situada en la provincia de Guangdong, emplea a cientos de adolescentes de entre 16 y 17 años, que deben trabajar turnos de 15 horas, 6 o 7 días a la semana.

El informe, elaborado tras una investigación de tres años, indica que los trabajadores son tratados como prisioneros, teniendo que compartir dormitorios comunales primitivos, donde duermen en de tablones de madera, y que tienen que comprar su propio colchón y la comida.

En marzo, Apple reconoció haber usado durante el pasado año, mano de obra infantil en tres de sus fábricas de componentes, donde se descubrieron trabajando, al menos, 11 niños menores de 15 años.

Para terminar, ¡algunas noticias positivas! En junio, representantes de varios gobiernos, empleadores y trabajadores adoptaron una norma internacional sobre el VIH y el sida. Esta recomendación es el primer instrumento internacional sobre los derechos humanos centrado expresamente en el VIH y el sida en el lugar de trabajo. Entre sus resoluciones, el instrumento hace hincapié en que las medidas relacionadas con el VIH y el sida en el mundo del trabajo formen parte de las políticas y programas nacionales de desarrollo. Rechaza la discriminación a trabajadores o a personas en busca de empleo, en base a su estado serológico, real o supuesto, respecto del VIH, y otorga “prioridad fundamental" a la prevención de todos los modos de transmisión del VIH.

La norma señala que la vida privada de los trabajadores, sus familias y las personas a su cargo debería gozar de protección, incluida la confidencialidad en relación con el VIH y el sida, y que no se debería exigir a ningún trabajador a que se someta a una prueba de detección del VIH ni a que revele su estado serológico respecto del VIH. Señala también, que el lugar de trabajo debería facilitar el acceso de los trabajadores, sus familias y las personas a su cargo, a los servicios de prevención, tratamiento, atención y apoyo. Leer la noticia.

Información adicional

Leer el blog de la ONG Anti-Slavery “Únase a nuestra causa - trabajadores domésticos infantiles”.

La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) celebró en junio una conferencia internacional sobre: “Trabajo sin protección, explotación invisible: la trata con fines de servidumbre doméstica”. Accede a la noticia.

Reflexiones sobre el trabajo infantil en América Latina (recopiladas por REDLAMYC, junio 2010).

ONU: Reforma Legislativa sobre el Trabajo Doméstico Infantil: Análisis de género (Centro de Investigaciones Innocenti de UNICEF, mayo 2009).

Oculto bajo la alfombra (Human Rights Watch, junio 2006).

Manual de buenas prácticas para las intervenciones de los programas en pro de los trabajadores infantiles domésticos (Anti-Slavery International, mayo 2006).
Convocatoria: Está abierta la Convocatoria 2010 de la Unión Europea para solicitar subvenciones a proyectos de lucha contra el trabajo infantil. El plazo para la presentación de solicitudes vence el próximo 10 de septiembre.
Se puede revisar la Guía para los solicitantes en:
http://www.guiafc.com/documentos/2010-EuropeAid-129339.pdf

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Actualización de campaña

Elecciones para el Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas
El Comité de los Derechos del Niño de la ONU es la organización con más poder a nivel mundial en materia de derechos del niño. Tiene autoridad para influir en el cumplimiento de los gobiernos con la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) así como para interpretar y ampliar las disposiciones establecidas en la CDN. En el futuro, también podrá revisar denuncias individuales relacionadas con la violación de los derechos del niño.

La 13ª reunión de los Estados Parte de la Convención sobre los Derechos del Niño tendrá lugar en Nueva York el 21 de diciembre de 2010. En la reunión, los Estados elegirán los candidatos que ocuparán los nueve puestos que quedarán vacantes cuando finalice la candidatura de 9 de los actuales 18 miembros el 28 de febrero del 2011.

La fecha límite para las nominaciones es el 25 de agosto del 2010
Funcionamiento
Las elecciones del Comité de los Derechos del Niño tienen lugar cada dos años.
Los miembros del Comité se eligen para un periodo de cuatro años.
El artículo 43 de la Convención dicta que "Los miembros del Comité deberán ser elegidos por los Estados Parte de entre sus ciudadanos y deberán servir en su capacidad personal, respetando una distribución geográfica equitativa y los sistemas judiciales principales".
Candidaturas hasta la fecha
Para la lista completa de los miembros actuales pulsa aquí.
Para ver su CV pulsa aquí.
Tres de los miembros cuya candidatura finaliza en febrero han sido propuestos para la reelección:
Kamel Filali (Algeria)
Maria Herczog (Hungría)
Dainius Puras (Lituania)
Además, también se ha nominado un candidato de Arabia Saudí, Aseil Al-Shehail, que no forma parte del Comité actual.
Representación regional: no siempre lo que parece
Confiamos en una repartición regional de los miembros del Comité más justa que en años anteriores ya que algunas regiones tienen aún una representación desigual.
Para votar, la Asamblea General de las Naciones Unidas se divide en grupos regionales. Estos grupos pueden no representar las regiones de la manera habitual, por esto le animamos a comprobar esta lista para ver qué subregiones están subrepresentadas.

La siguiente lista muestra que actualmente hay varias regiones subrepresentadas, incluyendo el sur de África, África francófona, el sur y este de Asia, Centroamérica y el Caribe.
Distribución actual
África
Sra. Agnes Akosua Aidoo (Ghana)
Sra. Azza El Ashmawy (Egipto)
Sr. Kamel Filali (Algeria)
Sr. Hatem Kotrane (Túnez)
Sr. Awich Pollar (Uganda)
Sra. Kamla Devi Varmah (Mauricio)
Asia
Sra. Hadeel Al-Asmar (Siria)
Sr. Sanphasit Koompraphant (Tailandia)
Sra. Yanghee Lee (República de Corea)
Estados de Europa del este
Sr. Peter Guran (Eslovaquia)
Sra. Maria Herczog (Hungría)
Sr. Dainius Puras (Lituania)

América latina y Estados del Caribe
Sra. Rosa María Ortiz (Paraguay)
Sra. Marta Mauras Perez (Chile)
Sra. Susana Villarán de la Puente (Perú)

Europa occidental y otros estados
Sr. Luigi Citarella (Italia)
Sr. Lothar Krappmann (Alemania)
Sr. Jean Zermatten (Suiza)

¿Quién cumple los requisitos?
En los próximos meses, CRIN contactará tanto con los miembros del Comité que se presentan para la reelección, como con los otros candidatos. Les preguntaremos sobre su experiencia en materia de derechos del niño, qué creen que pueden aportar al Comité, su opinión sobre los aspectos clave, su visión de futuro para el Comité y, sobretodo, qué opinan del papel de las ONG.

Estas conversaciones se publicarán juntamente con el CV de cada candidato.

CRIN hace un seguimiento de todos los procesos de selección para los puestos relevantes en materia de derechos del niño con el objetivo de promover la transparencia y asegurarse de que se seleccionan los candidatos más adecuados. Más información en el resumen de campaña "El futuro de los derechos del niño, ¿en manos de quién?"

Leer la actualización de campaña en su integridad
[CRIN/ Grupo de ONG para la Convención sobre los Derechos del Niño]
Información adicional

* Comité de los Derechos del Niño
* Hoja informativa para ONG sobre las elecciones al CDN
* Presentación de los miembros del CDN
* Noticias CDN
* Grupo de ONG para la CDN

martes, 24 de agosto de 2010

Los Niños, los incapaces, los ancianos, son Víctimas de la Violencia D.

http://www.vidahumana.org/vidafam/violence/ninos.html
La Violencia contra los Niños
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Los niños también son víctimas de la violencia doméstica
"Los niños son las grandes víctimas de los maltratos físicos o psíquicos en el hogar. En los niños, el efecto de la violencia es devastador. Van acumulando trastornos de ansiedad, se convierten en personas depresivas, con un aumento considerable de la conducta agresiva. En la edad adulta, estos niños tienen más posibilidades de padecer trastornos psiquiátricos y conductas suicidas, explica el doctor José María Sémelas, psiquiatra y psicopedagogo español.
"En el documento titulado 'Los hijos, don precioso de la familia y la sociedad', preparado por el Presidente del Consejo Pontificio para la Familia, el cardenal Alfonso López Trujillo, para el III Encuentro Mundial del Santo Padre con las familias, se afirma: 'Muchos niños no encuentran, por diversos motivos, una acogida conforme a su dignidad. El derecho que tienen los hijos a ser acogidos, amados, respetados y formados integralmente en el hogar, es muchas veces olvidado o conculcado.' "
(Tomado de "Si hay amor y respeto", publicado en "Alfa y Omega", No. 247/15-11-2001, Madrid, España.)
¿Qué es el maltrato infantil?
El maltrato a los niños/as es un grave problema social, con raíces culturales y psicológicas, que puede producirse en familias de cualquier nivel económico y educativo.
El maltrato viola derechos fundamentales de los niños/as y por lo tanto, debe ser detenido, cuanto antes mejor.
¿Cuáles son las formas de maltrato a niños/as? Pueden distinguirse varias formas de maltrato, que los adultos ejercen sobre los niños:
• La negligencia que se expresa en desprotección, descuido y/o abandono.
• El maltrato físico que es toda forma de castigo corporal e incluye también, el encierro o la privación intencional de cuidados o alimentos. El abuso sexual, consistente en obligar o persuadir a un niño/a para que participe en actividades sexuales adultas, frente a las que no puede dar un consentimiento informado.
• El maltrato emocional, que acompaña a todas las otras, pero que puede ejercerse independientemente de las demás. Por ejemplo, mediante amenazas aterrorizantes, descalificaciones, desvalorizaciones y/o ausencia de expresiones cariñosas.
• Por último, el peor maltrato que se le puede dar a un ser humano en desarrollo que todavía no ha nacido, es el aborto. Se mata bajo el amparo de la ley (en EE.UU. y otros países donde se ha legalizado el aborto provocado) a criaturas inocentes en el vientre de sus madres, mediante métodos crueles, dolorosos e inhumanos que la ley no permite se utilicen para matar animales.
Esta bebita murió a consecuencia
del aborto salino en EE.UU.



Maltrato de infantil- sólo estas palabras nos horrorizan. ¿Cómo puede alguien causar intencionalmente dolor a un niño inocente y desamparado? Sin embargo, esto sucede legalmente 4,500 veces al día en EE.UU., cada vez que una criatura es víctima del aborto.

Si se dejan a un lado las palabras y la retórica sobre el aborto, hay que hacerle frente a la horrible realidad. Los niños por nacer que no son deseados por sus padres, son quemados, envenenados, cortados y despedazados en el claustro materno. Los niños prenacidos no difieren en nada de los recién nacidos, solamente son más jóvenes. Muchos podrían vivir si nacieran prematuramente. Todos sufren horribles dolores antes de morir abortados. ¿Es acaso un derecho de la mujer el poder decidir sobre la vida o la muerte del ser inocente que lleva en sus entrañas? ¿ O es tal supuesto "derecho" un caso de maltrato infantil o de verdadero homicidio, con un nombre diferente?

Estadísticas en EE.UU.

Aunque existe una controversia en torno al número correcto de casos de niños maltratados, lo que sí se sabe con certeza es que dicho número ha aumentado dramáticamente desde que se legalizó el aborto en todos los EE.UU. De hecho, el maltrato infantil ha aumentado en más de un 500% desde l973, año en que el aborto fue legalizado en EE.UU. mediante el fallo del Tribunal Supremo.
Año Número total % Incremento
l973 l67,000
l980 785,l00 370%
l987 2,025,200 1,112%

Nota: Estas cifras fueron citadas en el folleto "Exponiendo los hechos" del Dayton Right to Life Society, y habían sido tomadas del Depto. de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., Centro para el Control del Abuso y el Abandono de Niños.

El Dr. Phillip Ney, psicólogo experto en el Síndrome postaborto, ha declarado:

"Recientes evidencias indican que muchas mujeres conservan un sentimiento de culpabilidad por mucho tiempo después que abortan. El sentimiento de culpabilidad es una causa importante del castigo físico excesivo y del infanticidio. El aborto también disminuye la autoestima de la mujer, según demuestran estudios de madres que maltratan a sus hijos." (P.Ney, M.D., "Relación entre el aborto y el abuso de los niños", Canada Journal of Psychiatry, Vol. 24, l979, pp.6l0-620.)

Cómo identificar a los niños maltratados

Los indicadores de conducta
El comportamiento de los niños maltratados ofrece muchos indicios que delatan su situación. La mayoría de esos indicios son no específicos, porque la conducta puede atribuirse a diversos factores. Sin embargo, siempre que aparezcan los comportamientos que señalamos a continuación, es conveniente agudizar la observación y considerar el maltrato y abuso entre sus posibles causas.
• Las ausencias reiteradas a clase.
• El bajo rendimiento escolar y las dificultades de concentración.
• La depresión constante y/o la presencia de conductas auto agresivas o ideas suicidas.
• La docilidad excesiva y la actitud evasiva y/o defensiva frente a los adultos.
• La búsqueda intensa de expresiones afectuosas por parte de los adultos, especialmente cuando se trata de niños pequeños.
• Las actitudes o juegos sexualizados persistentes e inadecuados para la edad.
Los indicadores físicos:
• La alteración de los patrones normales de crecimiento y desarrollo.
• La persistente falta de higiene y cuidado corporal.
• Las marcas de castigos corporales.
• Los "accidentes" frecuentes.
• El embarazo precoz.
Abuso sexual.

El maltrato y el abuso no siempre presentan huellas físicas fácilmente visibles, pero siempre dejan su marca en la conducta. La observación sensible, la actitud receptiva y la escucha atenta, son los mejores recursos para identificar al niño/a maltratado.
Los maestros requieren de especial sensibilidad para detectar si un niño es objeto de maltrato, porque frecuentemente éste por vergüenza o para proteger a otros miembros de la familia encubre la situación. Hay que tener presente que para quien está creciendo en un ambiente violento, la violencia no es cuestionada e incluso, puede parecer el único modo de expresar los afectos. Un padre y/o una madre agresivos y/o abusadores, significan un peligro real para la salud y la vida del niño, pero generalmente son su principal o único referente afectivo. Además, la violencia de los padres produce un sentimiento contradictorio de afecto, rechazo y dependencia emocional en el niño.
A veces, el niño/a denuncia explícitamente el maltrato que sufre. La actitud receptiva de los docentes puede animar a estos niños/as a confiarse. En estos casos es indispensable disponer una escucha atenta y sobre todo:
• Creer en la palabra del niño/a.
• No culpabilizarle en ningún caso.
• Investigar la verdad.
• Consultar con otros profesionales.
• Recurrir a las autoridades correspondientes.
Cómo ayudar a las víctimas del maltrato

La mejor manera de ayudar a detener el maltrato del niño/a es:
• Identificando los casos de maltrato.
• Realizando intervenciones en las situaciones detectadas, a través del gabinete o de docentes sensibles y capacitados.
• Derivando y/o denunciando los casos de maltrato a los organismos pertinentes.
Aquí proponemos algunas líneas de trabajo que la escuela puede desarrollar con los niños y sus familias:
• Realizar tareas de sensibilización y capacitación.
• Realizar talleres reflexivos.
• Desarrollar acciones de difusión y sensibilización entre los niños, las familias y la comunidad acerca de los derechos del niño.
• Articular con la currícula, actividades dirigidas a revisar el problema críticamente.
• Estimular la confianza y la autoestima de los niños/as.
• Para desarrollar con éxito la función preventiva, la escuela como institución debe ser capaz de revisar sus propias actitudes hacia el control de las conductas de los niños y adolescentes.
• Ofrecer a los alumnos el espacio y las oportunidades para experimentar formas no violentas de resolución de los conflictos. Llevar a cabo asambleas, consejos de aula y todo medio que estimule la participación democrática en la vida escolar.
Un mensaje para los que pierden la paciencia

Lo primero es que Ud. sepa que sólo Ud. puede controlar su propia violencia.

Cuando se sienta a punto de perder el control recuerde:
• Procure poner distancia entre Ud. y el menor, aún dentro de su mismo hogar.
• Si le es posible, dé una caminata lo suficientemente larga que le permita recobrar la calma.
• Si no puede salir de su casa, concentre su energía en alguna labor fuerte que le ayude a descargar su cólera.
• Tómese unos minutos para hacer ejercicios y relajarse.
• Llame a alguien de su confianza y converse un rato mientras se tranquiliza.
• Piense en algo agradable que le ayude a aliviar su tensión.
• Tenga presente que su problema no es único. Muchos otros han pasado por lo mismo y han logrado vencer. ¿Por qué no usted?
• Busque ayuda profesional.
Nota: Esta sección se basó en el folleto "¿Qué sabe usted sobre el abuso infantil?", publicado por la organización Paniamor de Costa Rica.

Tomado de Mail de asistentes Judiciales.

Hacia la reconfiguración de la psicología.

Hacia la reconfiguración de la psicología


Luís Dante Bobadilla Ramírez
Psicólogo
Facultad de Medicina Humana de la Universidad de San Martín de Porres

Resumen

En los últimos tiempos se ha venido discutiendo la posibilidad de una unificación de la psicología. En este trabajo se hace un análisis de tales posibilidades, apelando a una revisión histórica de las teorías más paradigmáticas de la psicología del siglo XX, para concluir que tal unificación resulta imposible y que el camino más viable, a la luz de los recientes descubrimientos científicos en torno al hombre, es llegar a una reconfiguración total de la psicología, desprendiéndose de todas esas formas idealistas y reduccionistas que la caracterizaron.

El error de validación

En el último tramo del siglo pasado surgieron voces que anunciaban o clamaban por la unificación o integración de "las psicologías", en referencia a la variedad de teorías y terapias que surgieron a lo largo del siglo XX bajo la etiqueta de psicología. Estas propuestas caen en el error de validar todo lo aparecido durante la historia reciente, otorgándole sin más la categoría de psicología y, por tanto, el derecho a integrarse a un conjunto mayor que sería la psicología integrada. Este es un primer error de inicio ya que se trata de una apertura en exceso generosa. Algo similar ocurrió antes, cuando se fundó la "Asociación Americana de Psicología Humanista" sin aclarar cuáles eran los requisitos de tal membrecía. En palabras de Irving Yalom (1984), uno de sus fundadores, "pronto la carpa del humanismo se vio invadida por toda clase de payasos y malabaristas".

El segundo error de estas propuestas unificadoras es que no se plantean los mecanismos de esta curiosa integración ni se vislumbran los inesperados resultados. Algunos proponen simplemente una apertura total hacia todos los modelos terapéuticos, pero esto es otro tema, que además ya en los hechos viene ocurriendo como una forma de eclecticismo. El problema que nos plantea la supuesta integración se da en el corpus teórico de la psicología, partiendo desde la fijación consensuada de su real objeto de estudio. En este problema poco es lo que aportan los enfoques terapéuticos ya que la mayoría de ellos carecen de un sólido sustento teórico, y muchos incluso se limitan a especulaciones filosóficas, mitológicas y espiritualistas generalmente de corte oriental, o argumentan su eficacia en poderes extraños. Algunas formas terapéuticas están convertidas en verdaderas sectas: tienen algún personaje al que veneran como a un dios, poseen sus textos sagrados, memorizan sus dogmas de fe, repiten sus rituales con unción, y no tienen ninguna intención de mezclarse con otros. Si bien estas terapias se han esforzado por contar con una expresión teórica que avale su proceder, generalmente se trata de teorías excéntricas y simplistas, sin mayor sustento científico. En todo caso, carecen de canales de comunicación con las demás ciencias que se ocupan del hombre. Esta vieja costumbre de las escuelas psicológicas ha provocado que la comunidad científica ignore a toda la psicología en su conjunto. Una de las consecuencias ha sido, por ejemplo, que el principal reconocimiento mundial al esfuerzo científico y humanista, el Nobel, ignore completamente a la psicología.

El campo terapéutico es verdaderamente amplio, abigarrado y confuso, en el que resulta imposible encontrar fundamentos teóricos comunes. Muchas técnicas se basan en la simple fe de sus creyentes y practicantes, siendo completamente secundario el tema de la estructura formal del corpus teórico. A veces se vincula al poder curativo de un personaje que actúa como gurú, quien no duda en cubrirse con explicaciones mágicas acerca de su poder. Y también están implicadas las características tanto de personalidad como de las creencias que manejan aquellos que van en busca de ayuda. De modo que es bastante arriesgado incluso plantear una total apertura a toda especie terapéutica. Está visto que la gente puede curarse con casi cualquier cosa. Hasta el tiempo, por si solo, es un excelente agente curativo, pues el hombre posee internamente los mecanismos para reestructurarse y sanar. Es una característica de todo ser vivo. De modo que no podemos dejar reposar el edificio completo de la psicología en una mezcla amorfa de estilos terapéuticos, por muy lindos y espectaculares que sean los rituales que ofrezcan, ni por sus aparentes éxitos curativos ni por sus prédicas espiritualistas o científicas. Lo cierto es que ninguna práctica terapéutica puede explicar al mismo tiempo las razones de su éxito como de sus fracasos, pues todas los tienen. En resumen, la psicología no puede depender de la feria de propuestas terapéuticas surgidas en los últimos años para estructurarse como ciencia unificada. Esa es una pésima alternativa que, por lo demás, resulta inviable.

Antes de hablar de unificación, una tarea indispensable es realizar un estudio crítico de la historia de la psicología, de modo que podamos comprender por qué tales desarrollos han sido tan diversos y se aprecian como un panorama tan confuso. Un estudio de este tipo permitiría comprender, por ejemplo, que "las psicologías" se han ocupado de una variedad de cosas sin contar con un marco único general. Han surgido como la maleza en un prado sin tener un tronco sólido común alrededor del cual fijarse. Unos se han interesado por ciertas patologías concretas, otros por determinados aspectos como las emociones, la inteligencia, la personalidad, la conducta, etc., y todos ellos se estructuran al rededor de sus propias nociones de hombre, ciencia, salud, etc. Algunos incluso ni siquiera han considerado al hombre como tal sino que lo han degradado a una condición animal y mecánica, y hasta se han dado el lujo de cambiar la definición histórica de la psicología para adecuarla a su propio enfoque, acabando así por confundir a varias generaciones. La consecuencia de no tener un marco general de referencia común es que no se puede saber qué está dentro y qué está afuera, de manera que cualquier propuesta acerca del ser humano, o algo relativo a él, termina siendo considerada como psicología. Esta es la razón de ese panorama caótico de la psicología del siglo XX.

Otro de los inconvenientes para tal unificación es que en los últimos 35 años la ciencia y la tecnología han logrado un avance tan espectacular, que el panorama necesario para concebir la unificación se ha tornado imposible de alcanzar. Apenas podemos ser conscientes del avance de la tecnología, porque es algo que vemos cada día instalándose en nuestra propia casa. Hoy tenemos aparatos de los que no sabemos exactamente para qué sirven o cómo se usan, y nos sentimos desfasados. Algo muy similar, o quizá peor, ocurre en el escenario del conocimiento; pero no podemos ser conscientes de esto debido a que no se trata de algo "objetivo", es decir está más allá de nuestra experiencia sensible, de manera que pasa desapercibido. Pero el desfase del conocimiento existe igual o aun peor que en el caso de la tecnología. El conocimiento científico nos ha rebasado dejándonos con los conceptos vigentes hace medio siglo o más, pues el saber se ha incrementado, diversificado y especializado enormemente. Tan sólo en el estudio de la conciencia, por ejemplo, algo que casi no existía hace solo 15 años, podemos distinguir hoy diversas especialidades y estrategias de abordaje: desde la filosofía (Dennett, 1994; Chalmers, 1997; Searle, 1997), las neurociencias (Edelman, 1989; Calvin, 1996) la psicología (Baars, 1997; Combs, 1996), o la física cuántica (Penrose, 1994). Muchos avances en la ciencia y la filosofía, de los que quizá no tenemos ni la menor idea, están reformando hoy mismo las estructuras del conocimiento sin que podamos advertirlo, mientras aprendemos a usar los infinitos servicios de la Internet, del último celular u otros equipos, o nos resignamos a no usarlos.

Los descubrimientos logrados desde los 60 en diversos campos de las ciencias como la antropología, la paleontología, la biología, las neurociencias, la cibernética, etc., han cambiado radicalmente nuestros conceptos del hombre. La propia evolución de la especie humana en este último siglo ha provocado transformaciones trascendentales. Hoy el hombre no es el mismo que fue a principios del siglo XX, ni como objeto de estudio ni como sujeto cognitivo, las sociedades humanas y sus condiciones de existencia han sufrido transformaciones radicales, los esquemas ideológicos que predominan hoy en la concepción y dirección de nuestro mundo así como el escenario tecnológico que nos distingue, son transformaciones consustanciales a la naturaleza del nuevo ser humano. Ante tal escenario lo más sensato parece ser preguntarnos si a estas alturas tal unificación de "las psicologías" del siglo XX todavía tiene algún sentido, en el supuesto caso de que fuera factible, puesto que aquella psicología se hizo prácticamente con los ojos cerrados, al extremo que ni siquiera partieron del estudio del ser humano como tal, sino apenas de simples aspectos aislados de él, viejos conceptos recogidos del habla popular, preconcepciones religiosas, etc. Podemos incluso afirmar que los principales aspectos estudiados por la psicología del siglo XX, tales como la inteligencia, la personalidad o la mismísima conducta, plantada como bandera emblemática de la ciencia, no pasan de ser meras entelequias concebidas como focos de estudios en medio de esa oscuridad en la que se tanteaba en busca de alguna luz. ¿Cuándo la psicología dio su primer acto de presentación explicando lo que es el hombre en lenguaje realmente científico? ¿Cuándo fue este su norte y meta científica? Por el contrario, se limitaron a la explicación mitológica de ciertos síntomas, al estudio de los movimientos humanos tratando de imitar a la física, a ciertas características animales presentes en el hombre y a una gran variedad de expresiones que van desde lo sexual hasta lo espiritual, pasando por lo emotivo, etc. ¿Tienen todos intentos alguna validez hoy?.

La edificación de la psicología durante el siglo XX

La psicología, como la ciencia toda, es un producto cultural. Esto significa que, en última instancia, depende de las características que asume la cultura en cada momento de la historia. Es ella la que nos proporciona los marcos de referencia cognitivos y las reglas de razonamiento según los cuales manejamos una forma específica de entender la realidad, la vida y al ser humano; y nos da una noción de lo que es el conocimiento y sus formas de adquirirlo, como por ejemplo, estadísticamente o empíricamente. La lógica del razonamiento humano varía en función de la dinámica cultural, que es, al fin de cuentas, una dinámica cognitiva. Por esto los productos culturales varían respondiendo a las condiciones de su producción, y es lo que ha ocurrido con la psicología desde la época de los griegos hasta nuestros días. Cada una de las formas psicológicas aparecidas desde fines del siglo XIX, han sido respuestas surgidas en unas condiciones específicas del desarrollo general del conocimiento, condicionadas a su vez por momentos culturales muy definidos, como la irrupción de la ciencia y, particularmente, de la física como conocimiento triunfal sobre la naturaleza. Los efectos devastadores de la Segunda Guerra Mundial, y sus efectos colaterales, tuvieron también una gran influencia para que determinadas escuelas pudieran ejercer libremente su primacía.

Concretamente, la producción de psicología se ha dado en función a diversos instantes culturales que han tenido su propia noción del hombre como ser, su imagen de lo que es la ciencia y cierto nivel específico de conocimientos acerca del hombre, a la que cabe añadirle un condicionamiento religioso, una filosofía o cosmovisión bajo la que se entreteje la cultura en general y la ciencia en particular. Watson nos dio un ejemplo claro de todo esto cuando en su momento expresó su deseo de convertir a la psicología en una forma de física que se ocupe exclusivamente de estudiar movimientos, a los que se le dio equivocadamente el nombre de "conducta", sin advertir las implicancias que tal proceder traería, ya que el hombre desapareció del escenario y se enfocaron en algo que, desvinculado del hombre, carecía de materia y de sentido. Más adelante Skinner eliminó de un solo manotazo la mente y "los molestos problemas filosóficos" (sic), para dedicarse a hacer una especie de ciencia vista como psicología pero "sin implicancias filosóficas", como si tal cosa fuese posible. Mediante una serie de experimentos de laboratorio convirtió en paquete científico las observaciones cotidianas y milenarias sobre la conducta de los animales, patentándolas como "conducta de evitamiento" o "reforzamiento positivo" o negativo. Las cuales eran, como tantas veces, nombres nuevos para cosas viejas. Lo cierto es que no había necesidad de atormentar a tantos ratoncillos en jaulas electrificadas. Bastaba con observar cómo hace un perro para evitar el sol y tenderse en la sombra a descansar, o cómo han procedido las madres durante milenios para educar a sus hijos. Skinner asumió que la conducta humana se explicaba operacionalmente, y apeló a la evolución (específicamente a la selección natural) sin caer en cuenta de que estaba estudiando mecanismos animales que habían surgido unos 500 millones de años antes de la aparición del hombre. Una ciencia que a partir de ratas extrapolaba principios para seres humanos parecía poco elegante, pero después de todo, los seres humanos no hemos perdido nuestra herencia antropológica. El pequeño detalle que trae por los suelos todo el andamiaje teórico del conductismo es que el hombre, a diferencia de las ratas y de cualquier otra especie inferior, tiene una mente gracias a la cual puede tomar decisiones y hacer lo que a su voluntad le venga en gana, sobreponiéndose incluso a cualquier condicionamiento, y aun a su propia programación genética. Por ello el conductismo no ha encontrado mejor parapeto defensivo que negar la mente, por lo que cabe dudar seriamente en calificar esto como psicología. ¿Cómo se niega la mente sin emplear la mente? Atormentado por tales detalles, el mismo Skinner, poco antes de morir en el olvido, publicó un artículo titulado "¿Puede la psicología ser la ciencia de la mente?", donde expresa su profunda extrañeza y malestar por el hecho de que el mundo haya ignorado de tal manera su condicionamiento operante.

Tanto el psicoanálisis como el conductismo fundaron, cada una por su lado, escuelas de seguidores que más tarde se verían en el apuro de tener que sustentar epistemológicamente sus concepciones, dando lugar a una interminable secuencia de inesperadas formas explicativas transformadas luego en especie de subescuelas, que son una muestra más de la inveterada costumbre humana de usar su creatividad para argumentar a favor de una creencia. La historia, y particularmente la historia de la psicología, está repleta de errores conceptuales convertidos en teorías científicas gracias a teóricos que recurren a mil formas de tapar los huecos que amenazan su flotación. Como prueba adicional tenemos una gigantesca colección de teorías de la personalidad y de la inteligencia, entre otras.

Efectivamente, otro escenario de gran confusión es el estudio de aquello que se llama "personalidad". Este término fue adoptado directamente desde el lenguaje popular, y simplemente designa a un modo característico del ser, es decir, en buena cuenta, una serie de rasgos típicos, pero nada más que eso. No obstante, muchos se han lanzado a la tarea de estudiar la personalidad como si se tratara de un órgano, tratando de descubrir su estructura, compartimientos, etapas de desarrollo, etc., sin tener siquiera la menor idea de dónde podría alojarse semejante estructura. Hay más de un cuarto de ciento de teorías diversas y ninguna ha podido convencer de que la personalidad sea algo concreto plausible de hallarse en alguna parte del ser humano. No obstante, hablamos de "trastornos de la personalidad", igual que se habla de la patología del hígado, y hasta tenemos toda una gama de instrumentos que… ¡lo miden! ¿Qué es lo que "realmente" miden? Además de la personalidad, hay toda una serie adicional de términos adoptados del lenguaje popular, es decir, no se trata de logros científicos que fueron descubiertos, sino que se tomaron del idioma y se les dio forma de explicación científica, tales como el temperamento, carácter, sentimientos, etc., que sin embargo han pasado por error cultural a formar parte del repertorio científico de la psicología del siglo XX. Vale decir, en buena cuenta, la psicología no empezó estudiando al hombre real sino que partió de las simples nociones que culturalmente se habían edificado por siglos en torno del hombre, incluyendo nociones religiosas y míticas, claro está. En otras palabras, la "ciencia de la psicología" se edificó sobre la base de ideas y creencias acerca del hombre, por un lado, y sobre la noción de lo que es una ciencia, por otro.

Otro ejemplo claro de la intervención de las nociones culturales y religiosas sobre la edificación de la psicología nos lo da el estudio de la inteligencia. La inteligencia no es más que un prejuicio religioso. Se supone que es un don que Dios le habría dado al hombre para distinguirlo de las demás bestias. Sir Francis Galton, un personaje muy próximo a la locura, asumió que el buen Dios le había otorgado tal don sólo a ciertas razas, como la suya. De modo que se volcó a la tarea de probar dicha teoría, disparatada como casi todas sus empresas. Para ello inventó el concepto de regresión e involucró al estadístico Spearman, quien a la larga siguió la tarea y acabó generando el primer estudio de "la inteligencia" y la primera teoría con su famoso factor "g". El resto es historia conocida. Una larga saga de teorías trataron de descubrir la "estructura" de la inteligencia. Guilford nos mostró un cubo con 120 cubitos, que luego amplió a 150, y creo que es el caso más excéntrico. Una serie de mentes brillantes desfilaron con sus teorías, unas con más matemáticas que otras. Thurstone llegó incluso a ampliar las matemáticas solo para estudiar mejor la inteligencia. Como vemos, ni aun en las mentes más lúcidas podemos afirmar que exista realmente ese don divino de la inteligencia. Hasta ahora nadie sabe qué es "realmente" lo que estudiaban. La psicología tendría que haberle advertido hace tiempo a toda la humanidad que la inteligencia no es un componente de la naturaleza humana ni es, mucho menos, una cualidad inherente de la conducta humana. Y para probar ello bastaría observar a nuestro rededor. Lo único que podríamos afirmar es que se trata de una especie con unos recursos cognitivos diferenciales. Por otro lado, Binet, un hombre pragmático, estudió el desempeño cognitivo de los niños y, sin hacer ninguna teoría, proporcionó las bases de una evaluación real de desempeños cognitivos, empleando junto a Simon, el más adecuado concepto de "edad mental", que después fue transformado a coeficiente intelectual, y que llevó finalmente a Weschler a crear su ya famoso y tan usado test, al que por defecto se le llama "de inteligencia", pero que es en realidad una evaluación de desempeños cognitivos, bastante útil, y que es necesario diferenciar de aquellos intentos por estudiar la "inteligencia". El hombre, desde luego, posee un potencial cognitivo cuyos desempeños pueden ser evaluados, pero ello no nos debe conducir al error de emplear un prejuicio religioso como concepto científico. En vez de inteligencia, lo mismo podríamos hablar de estupidez, ya que cualquier definición típica de inteligencia cabe perfectamente como definición de estupidez. Lo más adecuado para la psicología como ciencia sería referirse a procesos cognitivos y evaluación de desempeños cognitivos concretos.

Conviene dejar en claro que no debemos mezclar los aportes teóricos con aquellos que son enfoques eminentemente terapéuticos. Las terapias son muy diversas y todas ellas reclaman cierto grado de eficacia, aun cuando se ignore la razón de dicha eficacia. Muchas de las "psicologías" del siglo XX no pasan de ser simples (y hasta complejas) técnicas terapéuticas. Algunas incluso muy ligadas a sus propulsores, es decir, personajes con capacidades especiales, hábiles para desarrollar cierto tipo de relación productiva con sus pacientes, tales como Freud, Rogers o Perls. También el psicoanálisis, fue una forma terapéutica que luego se extendió en una serie de curiosas teorías buscando sustento al accionar empírico. Muchas otras terapias han procedido igual, es decir, partiendo de un proceder terapéutico que luego busca un sustento teórico. Debemos tener perfectamente claro que en el campo terapéutico caben infinidad de propuestas ya que, aparentemente, hay muchas formas de curar o ayudar, y no todas ellas son explicables por la lógica humana. Ese es uno de los misterios que debemos develar en la psicología.
Por todo lo anterior resulta inadmisible proponer y esperar una unión de las psicologías. Lo que cabe es prever una reconfiguración total de la psicología, que esté sustentada ya no en alguna forma terapéutica de efectos fantásticos, ni en especulaciones acerca de prejuicios culturales, sino fundados en conocimientos reales logrados a partir de estudios específicos del ser humano en concreto, como por ejemplo partiendo de su proceso evolutivo como especie, el proceso de transformación de su cerebro, su estructura funcional actual y su relación con especies próximas, la aparición de la conciencia y del lenguaje, el dominio de sus formas de pensamiento, la formación de sus sociedades y sus procesos de organización social, la generación de la cultura y su papel como agente cognitivo activo en la configuración de la racionalidad de las comunidades, etc. Solo a partir de estudios de este tipo se puede lograr edificar una psicología científica que parta del hombre real y no de meros conceptos populares o de prejuicios culturales, como ocurrió en el siglo XX. A todo esto, habría que añadirle una necesaria perspectiva epistemológica propia, distinta del enfoque sujeto-objeto, habida cuenta de que en ella no hay objeto. Se necesita llegar a la comprensión de la conciencia humana como el escenario en el que se despliega la realidad en la que los humanos viven, y ello implica una ontología nueva acerca de los escenarios de estudio de la psicología. De manera pues que la psicología no puede escapar de esos molestos problemas filosóficos. Antes bien, debe despejarlos.

Toda ciencia tiene un tronco sólido alrededor del cual gira. La psicología del siglo XX no tuvo ninguno. Si hemos de buscar esa columna de apoyo, no puede ser otra que la misma que sirve de apoyo a toda ciencia que se ocupe del hombre: la evolución de nuestra especie. Los aspectos implicados en el proceso de nuestra evolución tienen que servir de sustento y de referente obligado en la edificación de la psicología, cualquiera sea su orientación. Esta evolución incluye tanto la evolución del cerebro como la del pensamiento y de sus formas, que ha tenido lugar desde que el hombre apareció sobre el planeta, igualmente los procesos de configuración de sus sociedades y el papel de sus mecanismos de comunicación, desde el rostro, los gestos, el idioma hasta los medios de comunicación masiva y la Internet, especialmente en su reciente papel de nuevo escenario virtual en el que se configuran identidades y sociedades que interactúan mediante códigos propios.

Por último, una reconfiguración de la psicología pasa necesariamente por replantear el empleo de las metodologías de investigación y de sus instrumentos de medición, los que no pueden seguir basados en los conceptos objetivistas heredados de las ciencias naturales por cuanto nuestros escenarios son ontológica y epistemológicamente diferentes. Una especie de pereza mental nos ha llevado al empleo masivo y obsesivo de la metodología naturalista pese a que no aporta mayores resultados, pues los campos de investigación propios de los fenómenos psicológicos no se resuelven con la evaluación de tan solo dos variables supuestamente aisladas, ni con la aparente causalidad descubierta a partir de probabilidades de ocurrencia surgidas por repetición de eventos.

El largo camino de la reconfiguración de la psicología evidentemente pasa por derribar muchas ideas y creencias, así como las malas prácticas generadas a lo largo del siglo. No obstante, cambiar las costumbres adoptadas en las sociedades será mucho más difícil. Aunque la verdad de una teoría sea aplastante, las costumbres y creencias sociales permanecen por mucho tiempo más. Pero es un camino que ya debemos empezar a andar.

Conclusión

Antes de emprender la construcción de una psicología, es preciso contar con una noción certera acerca del hombre. Todo trabajo, exploración o acercamiento comprensivo, se realiza a partir de una noción de su campo, que sirve de base para trazar la estrategia de aproximación y nos prepara para entender algo en un sentido ya asumido. Si partimos de una noción equivocada, todo lo demás estará errado. La psicología del siglo XX se estructuró alrededor de conceptos primitivos del hombre, sobre conceptos heredados de nociones religiosas que lo concebían como una criatura dotada de los más maravillosos dones, específicamente "inteligencia", hecha a imagen y semejanza de Dios, surgida de pronto por un soplo divino con todos sus dotes y sin vínculo alguno con otras especies inferiores; imágenes que cargaban además con fuertes dosis de machismo en las que la mujer era apenas un objeto sexual del hombre. La teoría de la evolución cambió muchas cosas, pero dejó la falsa impresión de que el hombre era la culminación del proceso y, como consecuencia, los estudios se centraron en él como organismo individual, sin repercusiones hacia su sociedad y sin ninguna noción del papel de la cultura. Además hay que decir que algunos enfoques ni siquiera concebían al hombre sino que se basaban en la simple noción de un organismo animal sin mente. El conductismo no sólo redujo al ser humano a la condición de animal inferior, sino que redujo a la psicología a una especie de física de eventos humanos, llegando incluso a cambiar arbitrariamente la definición histórica de la psicología como "ciencia de la conducta", aprovechando un momento de la historia en que, por causas de la Segunda Guerra Mundial, EEUU ejercía eventualmente el predominio cultural. Esto sumado a los demás intentos de hacer psicología a partir de conceptos populares o de prejuicios culturales sin contar con un referente común, acabaron en el gran caos teórico que fue en buena medida la psicología del siglo XX. Hoy se ha corregido en parte el desaguisado conductista gracias a que la mayoría de textos define la psicología como "ciencia de la conducta y de los procesos mentales".

A la luz de nuestro análisis, resulta imposible intentar una unificación de "las psicologías" surgidas en el siglo XX. Las posiciones eclécticas que promueven el empleo de toda clase de formas terapéuticas en el campo clínico, no representan ninguna posición concreta en el campo teórico de la ciencia. Más aun, resultaría materialmente imposible conciliar tendencias que parten de supuestos culturales antes que del estudio del hombre real. Cualquier intento de edificar una psicología científica debe empezar por tener una nueva concepción del hombre, una concepción que derive del conocimiento cabal de su proceso evolutivo como especie, del conocimiento apropiado del funcionamiento del cerebro como aparato cognitivo y del reconocimiento de su circunstancia cultural como agente configurante activo.

Bibliografía
Burke, P. (1991). La cultura popular en la Europa moderna. Alianza Editorial.
_______ (2000). Formas de historia cultural. Alianza Editorial.
Clark, A., (1999). Estar ahí. Cerebro, cuerpo y mundo en la nueva ciencia cognitiva. Paidós.
Chalmers, A., (1999). ¿Qué es esa cosa llamada ciencia? Siglo XXI.
Dennett, D. (1996) Contenido y conciencia. Gedisa.
_________ (2008) La naturaleza de la consciencia. Paidós - Ibérica.
Estany, A., (1993). Introducción a la filosofía de la ciencia. Crítica.
Lakatos. I. y Mushgrave, A. (1975). La crítica y el desarrollo del conocimiento Grijalbo.
Mardones J. M. & Ursua N. (1996). Filosofía de las ciencias humanas y sociales. Fontamara.
Maturana, H. (1996). La realidad: ¿objetiva o construida? Vols. 1 y 2. Anthropos, Universidad Iberoamericana, ITESO.
_________ (1988). El árbol del conocimiento. Madrid: Debate.
Wagensberg, J. (1985). Ideas sobre la complejidad del mundo. Tusquets.
Yalom, I. (1978) Psicoterapia Existencial. Herder, Barcelona.
Zeky, S. (2005) Una visión del cerebro. Ariel.

lunes, 16 de agosto de 2010

"TERAPIA FAMILIAR sistémica I"

"TERAPIA FAMILIAR sistémica I"

Docente Titular: Lic Irene Loyácono

Docente Adjunta: Lic. María E. Pierini de Mallea




Duración: 2 meses (8 semanas) - Inscripción abierta.

Inicio: 14/Setiembre/2010



INTRODUCCIÓN GENERAL: Los cursos se desarrollarán a través de una plataforma virtual de APBA a la que se accede desde Internet. Los alumnos poseerán una clave personal de acceso que se les otorga una vez que se efectúa la inscripción. Se puede acceder a la plataforma desde www.apbavirtual.org/evea/login/index.php donde deberán registrarse como usuario nuevo. Luego APBA Virtual los habilita para el curso. Hay que completar la ficha de inscripción que va al final del mensaje y reenviarla. Se debe remitir un mail con fecha y sucursal del depósito para habilitar el curso





Dirigido a: Psicólogos. Médicos, Psicopedagogos.

Presentación:

Todos los seres humanos formamos parte o hemos formado parte de familias. Nacemos en un entramado de relaciones familiares y nuestra vida se desarrolla en un entramado de relaciones familiares. Vivamos o no cotidianamente con nuestros parientes, el sistema familiar al que pertenecemos, hemos pertenecido o deseamos pertenecer, es un factor que tiene fundamental importancia en nuestra vida real e imaginativa.

Formarnos en Terapia Familiar significa adquirir miradas y recursos técnicos que enriquecen tanto nuestra comprensión de los padecimientos como nuestra eficacia terapéutica, posibilitando el abordaje de diversas situaciones clínicas complejas que involucran a más de un consultante.

La Terapia Familiar como designación genérica, incluye la Terapia de Parejas y se extiende a lo que llamamos “Terapia con Enfoque Familiar”, esto es: conservar el registro de las relaciones interpersonales en los abordajes individuales. De este modo, cuando trabaja en setting individual, el/la terapeuta con enfoque familiar no ve a un individuo aislado sino a una persona situada, enlazada por diferentes vínculos a otras personas, lo que le permite una mejor comprensión, incrementa sus recursos terapéuticos y le facilita el cuidado no sólo de su consultante sino también de las relaciones que para éste/ésta son significativas.



MARCO TEÓRICO

· En tiempos turbulentos como los actuales, en los que se está operando un cambio de paradigmas, los terapeutas necesitamos una permanente revisión y actualización de nuestros modelos. La Terapia Familiar es un abordaje complejo que requiere una específica instrumentación de miradas teóricas y recursos terapéuticos.

· Este Curso de Terapia Familiar operará con paradigma de complejidad, epistemología construccionista, y articulación de las miradas y los aportes teóricos de mayor vigencia en el campo: en primer lugar la Sistémica principal perspectiva que focaliza específicamente en las relaciones interpersonales, y luego los desarrollos del cognitivismo, el psicoanálisis, las neurociencias relacionales, la psicología positiva y otros. También articulamos los enriquecedores aportes de la Perspectiva de Género.



CONTENIDOS:

· Caracterización de la familia actual en el contexto posmoderno, rastreo histórico. La familia actual es un poco distinta de lo que dicen los manuales.

· El pensamiento construccionista. ¿Qué vemos cuando vemos?

· El pensamiento sistémico: los Pioneros (Watzlawicz, Minuchin, Haley) y los Innovadores (Goolishian, Andersen, de Shazer, White). No todo lo viejo está caduco, no todo lo nuevo es valioso.

· La Perspectiva de Género. No es lo mismo ser varón que ser mujer.

· La sesión con la familia. Para qué. Con quién. Cómo. Orientándonos en un campo complejo.

· Los Recursos terapéuticos en Terapia Familiar. Uso de la persona del terapeuta. Connotación positiva. Externalización. Ensayos conductales. Tareas para el hogar.

OBJETIVOS:

· Registrar y comprender los dinamismos familiares que influyen favoreciendo o perturbando la Salud Mental.

· Explorar una modalidad clínica que articula diferentes miradas teóricas en el abordaje de la compleja consulta actual.

· Enriquecer los recursos terapéuticos.



EVALUACION Y ACREDITACION:



Es necesario que l@s alumn@s cumplimenten los siguientes requisitos durante el desarrollo de los cursos:

Lectura reflexiva semanal: de todo el material correspondiente a cada Módulo colocado semanalmente en el aula del curso.

Intercambio en el aula virtual: Se espera que los alumn@s participen activamente de los foros de discusión u otros espacios creados para el intercambio.

Presentación de un trabajo final individual: Los alumn@s deberán elaborar un Informe Escrito Individual, siguiendo la consigna dada en el Módulo correspondiente.

CERTIFICADOS: Se otorgará un Certificado de Asistencia y de Aprobación del Curso a aquellos que hayan cumplido los requisitos formales del curso y hayan aprobado el Informe Escrito Individual.

Se otorgará un Certificado de Asistencia a aquellos que hayan cumplido los requisitos formales del Curso y no hayan presentado Informe Escrito Individual.



Perfil de las Docentes:



Irene Loyacono

Lic. en Psicología 1970

Psicoterapeuta y Formadora de Terapeutas

Se formó en Psicoanálisis, Terapias Breves, Terapia de Grupo, Terapias Sistémicas, Terapia Familiar, Gestalt, PNL, Ciencias Cognitivas, Mediación, Epistemología, Construccionismo, Narrativas, Paradigmas de Complejidad, Estudios de Género, EMDR.

Directora de CeTEF – Centro de Terapias con Enfoque Familiar

Dicta Seminarios de Actualización Clínica en diversas Instituciones y Hospitales

Es autora de artículos y ponencias en la especialidad.

Es Supervisora Clínica del Departamento de Asistencia de APBA

Fue supervisora de Terapias Grupales del Centro de la Mujer A. Aberasturi y del Programa de Noviazgos Violentos dependientes de la Secretaría de la Mujer del Gobierno de la Cdad. Bs. As.

Fue Presidenta de SATF entre 1998 y 2001

Fue Directora General del Postgrado en Psicoterapia con Enfoque Familiar en SATF – Sociedad Argentina de Terapia Familiar

Fue docente en UBA, USAL, UCA, UB, UNLZ y UFLO

Fue Miembro y Jefa de Consultorios Externos de Adultos del Servicio de Psicopatología del Policlínico Araoz Alfaro (hoy Evita) de Lanús.



María Elcira Pierini de Mallea

Lic. en Psicología 1967

Psicoterapeuta Rorscharchista. Asesora en instituciones educativas

Se formó en Psicoanálisis, Rorschach, Terapias Breves, Psicoanálisis Gestáltico, Terapia Familiar, EMDR

Supervisora de Terapeutas

Es Miembro del Staff de CeTEF-Centro de Terapias con Enfoque Familiar

Dicta Seminarios de Actualización Clínica en diversos Hospitales e Instituciones

Fue Coordinadora del Área de Tercera edad en el Centro de Salud Mental Nº2

Fue miembro del Dpto. de Neurología Psicosomática del ex Hospital Rawson

Fue JTP de la cátedra de Rorschach de la UCA

Fue miembro del Equipo de Orientación Educativa del Colegio María Auxiliadora (San isidro)



Arancel del Curso:



Socios $ 120 mensual

No Socios $ 160 mensual



Formas de Pago:

* Depósito Bancario: Banco Itaú - cta. cte. Nº 288156-100/1 enviarnos via mail comprobante de pago
* Depósito interbancario a la CBU (solamente para argentina) CBU: 25900615 100 288 156 10017 CUIT: 30-52079168-6
* Tarjeta de Crédito (Visa, Mastercard) enviarnos el Nº, código de seguridad y fecha de vencimiento. El pago mensual es de $132 para Socios; de $176 para No Socios.
* Pago via cuenta digital desde la pagina web





Informes: iloyacono@apbavirtual.org

lunes, 9 de agosto de 2010

Tesis sobre la Padrectomia

http://padresdivorciados.blogspot.com/2007/04/tesis-sobre-la-padrectomia.html

miércoles 11 de abril de 2007

Tesis sobre la PADRECTOMIA

TESIS SOBRE LA PADRECTOMIA : EL ROL DE LA PATERNIDAD Y LA PADRECTOMIA POST-DIVORCIO.

AUTOR: NELSON ZICAVO MARTÍNEZ; Psicólogo, Master en Psicología Clínica.Docente de la Universidad del Bio-Bio.

30 de agosto de 1999.


INTRODUCCIÓN

Sin lugar a dudas el divorcio es uno de los eventos de mayor impacto en la vida de una persona. Si bien en ocasiones resulta la solución a una crisis, es indispensable el buen manejo del mismo para no producir una situación más lacerante y dañina para los implicados.

Este estudio se posesiona desde la visión del padre, desde las consecuencias para este del proceso post-divorcio, respecto a sus derechos y la relación con sus hijos ya que la tradición ha acuñado una serie de costumbres, conductas y disposiciones ubicando al hombre en una posición desventajosa respecto a la mujer en relación con los hijos.

De esta forma son objetivos específicos de esta ponencia:

1. Caracterizar la padrectomía y su forma de expresión en los casos estudiados.
2. Redimensionar el síndrome del padre destruido y su forma de expresión.
3. Conocer las vivencias negativas del padre durante este proceso y sus correspondientes efectos emocionales y conductuales.

De manera más general, las caracterizaciones que nos propusimos poseen como objetivo común evaluar las implicaciones que tiene el mal manejo del proceso post-divorcio para el desempeño de una adecuada paternidad.

DESARROLLO

Desde los primeros instantes de toda relación interpersonal se desarrollan procesos de cambios constantes, cualitativos y cuantitativos, donde la simiente de los próximos se encuentra en el aquí y ahora. Así mismo, en la historia anterior de la pareja se pueden hallar, potencialmente, antecedentes que influyen de muy diversas maneras en el motivo, estilo, profundidad, responsabilidad, expectativas y calidad emocional de la relación.

Cuando dos personas se transforman en pareja conyugal traen al seno de la unión sus características personales y expectativas de relación.
La pareja, junto a los hijos, emprende la gran aventura de conformar una familia, grupo peculiar para el cual quizás no están preparados y que exigirá de ellos el desempeño de nuevos roles.

Esto demanda que esta valiosa experiencia se conduzca con la virtud de la responsabilidad. Pero ¿qué sucede cuando sobrevienen los desacuerdos, las distancias, la ruptura? A menudo nos encontramos en nuestra práctica clínica con seres humanos de todas las edades y ambos sexos con una vivencia de pérdida tan profunda como irrecuperable.

Los hijos se sienten desorientados y confundidos, inmersos en un conflicto que no desearon, ni previeron.

La paternidad y maternidad se debaten en un enfrentamiento consciente o inconsciente, dirigido inevitablemente al resquebrajamiento o anulación de los roles antes compartidos. Nos referimos a la separación o divorcio, indistintamente, como la acción de la disolución de los vínculos emocionales de la pareja, tenga lugar o no la disolución legal.

Cuando en el desenlace de esta decisión no prima el propósito de rescatar lo positivo de la unión anterior (entiéndase: armonía, el mantenimiento de los roles paternos, etc.) y el proceso es guiado por la falta de responsabilidad hacia la descendencia, estamos ante el caso de un divorcio "mal manejado" que produce una relación dañina para todos los involucrados en dicho evento.

Resulta fácil encontrar en la literatura gran cantidad de estudios acerca de las consecuencias negativas que el divorcio trae para los niños (Hetherington y cols., 1979; Kelly y Wallerstein, 1976; Wallerstein, 1983).
También han sido reconocidas las consecuencias para la figura femenina al asumir la maternidad sin el apoyo del padre (Fustenberg, 1982; Jacobson, 1983; Price-Bonham y cols. 1980).

Sin embargo los estudios sobre los efectos nocivos de este proceso en los padres son escasos o al menos insuficientemente estudiados.
El pediatra Robert E. Fay (1989) ha descrito como "padrectomía" y "síndrome del padre destruido" a vivencias que afectan la paternidad, ambos conceptos que por su importancia, requieren de mayor precisión conceptual, desarrollo y profundización. Resulta una necesidad acercarse a la construcción de esta parte importante de la subjetividad masculina.

Aún hoy, en el umbral del próximo siglo, no son tratadas con la misma equidad las consecuencias que para el padre implica el proceso post-divorcio. Le corresponde al padre, en la gran mayoría de los casos, el abandono del hogar una vez ocurrido el divorcio. Esto implica, de forma obligada, un reajuste en el desempeño del rol paterno que pasa, al menos, por dos condiciones:

* La no convivencia con el hijo.

* La relación con el niño mediada por la madre en una relación a menudo no empática.

EL DIVORCIO Es un periodo que trae consigo la disolución de los vínculos emocionales, los legales y sociales y que no sigue un cierto orden establecido, pues existen parejas que disuelven el vínculo jurídico rápidamente y no así el emocional, mientras en otras esto ocurre a la inversa. Lo cierto es que este suceso, llamado separación o divorcio, resulta, sin lugar a dudas, un proceso largo y complejo, al cual, no se le concede por parte de ambos miembros de la pareja la debida atención desde el punto de vista de la preparación que deben tener para emprenderlo sin dañarse ellos, los demás familiares y los hijos. De manera general reconocemos dos grandes periodos en el proceso de divorcio que podemos enunciar como su preparación y evolución, que enmarcan lo ocurrido en la pareja antes y después del acto mismo del divorcio.

Periodo de preparación: Es una etapa previa al proceso específico de divorcio que es denominada "construcción" y se refiere a la edificación de la pareja o familia, donde se sientan las bases de la futura perdurabilidad o ruptura, así como los matices con que transcurrirá la misma.

Scanzoni (1981) ha registrado diversos patrones de interacción conyugal que se diferencian por los distintos grados de implicación de ambos y que van desde una relación de subordinación y distribución de funciones bien definidas (que responden a un patrón tradicional) , hasta una relación de igualdad poco frecuente.

Periodo de Evolución: El periodo anterior observado como el principio del fin termina en una toma de conciencia (por uno o ambos cónyuges) de que el matrimonio no funciona y se lleva a cabo el proceso específico del divorcio, separación, ruptura o disolución del vínculo matrimonial. Aquellas parejas que han construido su mundo familiar en base a desigualdades nocivas, suelen vivir rupturas muy desgarradoras y fragmentadoras. El daño perdura en el tiempo y potencialmente afecta futuras relaciones soliéndose "usar" al hijo como un instrumento de agresión contra el otro, convirtiendo al niño en una de las víctimas de los acontecimientos (Pereira de Castro, 1997), pero no al único dañado ya que en la privación del rol paternal los hombres se ven fuertemente perjudicados. Comienza entonces un proceso de post-divorcio cuya evolución sigue diversos cursos pero que, de forma bastante común, pueden identificarse dos momentos:

1.-de deconstrucción (Abelleira, 1995)

2.-otro final de reconstrucción o reajuste.

En esta etapa tiene lugar la separación de la pareja (divorcio conyugal) y el alejamiento de los hijos (divorcio parental).

Divorcio Conyugal:

El divorcio no constituye necesariamente una "patología" obligada para los implicados en él, por más que casi siempre suponga adaptaciones, sufrimientos para alguno de los afectados, etc. La enfermedad parece depender más del manejo que se haga del evento que del evento en sí mismo.

No obstante, implica un momento de crisis vivencial, de pérdida para todos los miembros de la familia; y los investigadores coinciden en señalar que significa un quiebre emocional importante como acontecimiento potencialmente psicopatógeno, que podría derivar en manifestaciones patológicas en tanto su manejo sea cada vez más desajustado o inadecuado (Sekin,1997; Biblarz y cols, 1997).

Es la separación judicial o de hecho - habitualmente de mutuo acuerdo - entre dos personas con un vínculo conyugal de cierta estabilidad percibida, que implica un distanciamiento físico y afectivo debido a la imposibilidad pluricausal de continuarla. Se dice de la disolución del vínculo matrimonial público y privado. Supone una división de los bienes en común así como el sostenimiento mutuo de los roles paternos y maternos.Resulta especialmente doloroso cuando existen hijos, pues los niños se ven involucrados en una dinámica polarizada y sin posibilidades de elección (Fay, 1989).

En realidad no podría existir elección viable para el hijo que suele concebir - cuando han sido figuras significativas y positivas - a los padres como unión indisoluble. Para ellos papá y mamá son dos conceptos a menudo inseparables, que encierran un sentido personal de elevada connotación afectiva y de protección, incluso en aquellos casos en los cuales la separación es vista por los niños como una salida necesaria a la crisis de la cotidianidad.
A ambos los necesita en circunstancias diferentes o similares, pero los necesita por igual, ya que cada uno de ellos ofrece una salida, o simplemente lo acompaña, con un sello personológico propio para cada acontecimiento que el niño vivencia.

No se trata de que uno entregue más cariño que el otro, ni siquiera que las habilidades de uno o sus posibilidades materiales sean más importantes; lo decisivo reside en que son alternativas distintas e igualmente útiles y necesarias afectivamente, un polo no puede existir ya sin la presencia del otro. En la complementariedad cobran vida las partes del todo.
El divorcio conyugal habitualmente conduce al divorcio parental.

Divorcio Parental

La experiencia clínica nos permite hablar de divorcio parental cuando el padre se aleja abrupta o paulatinamente de los hijos con un comportamiento aprendido y "exigido" por la sociedad, ya que existe la representación de la norma social (asignada), la cual establece que ante un divorcio el padre debe marcharse velando así por la estabilidad de sus hijos y de aquel hogar que él contribuyó a formar, de lo contrario no será un "buen padre" o tal vez no es un "buen hombre.

"Es la separación de hecho entre las figuras parentales y los hijos tanto física como afectiva, con la particularidad de que habitualmente el polo hijos no puede participar de la decisión, no se tienen en cuenta sus demandas y necesidades. Alejamiento y o destrucción del vínculo y los roles parentales con la descendencia, haya o no divorcio conyugal.

Los hijos parecen ser propiedad natural e indiscutible de la madre. A ella corresponde la potestad todopoderosa de permitir al padre seguir siéndolo o convertirse en visita de sus hijos. Comienza entonces una suerte de segregación, junto a una desautorización de la imagen paterna que conduce a la anulación del rol paterno.

Se ahuyenta al padre, se lo extirpa del rol y de los afectos de la descendencia como una suerte de muerte "natural" y una vez que desaparece, entonces a menudo se le acusa de estar ausente, de no "venir a ver a su hijo", que "su hijo no le importa", de que "nunca le importó", etc. Con nuestro silencio contribuimos, sin querer, a "asesinar" a los padres, después simplemente, solemos acusarlos de que están muertos. Este ahuyentar tiene varias causas, fundadas o no, pero lo que verdaderamente impacta es que ocurra bajo nuestra mirada cómplice.

La Paternidad: Roles y Mitos

Los postulados de Pichón-Riviere nos acercan certeramente al problema de los roles. Para el autor existe un imaginario social dado por ideas, imágenes y estereotipos, es decir, representaciones simbólicas compartidas acerca del significado conceptual y pragmático de cualquier rol a ejercer, y en este caso, también del ejercicio de la paternidad.

Tal imaginario resulta lo que la sociedad asigna al individuo en su devenir histórico, depositando en él un cúmulo de representaciones simbólicas, compartidas con cierta homogeneidad por las personas de la época histórica de que se trate (Pichón-Riviere, 1985).

Lo asignado es el legado sociocultural depositado en el individuo en forma de normas éticas y morales, principios, conocimientos, imágenes estereotipadas, ideas, etc., a través de la familia y la sociedad. Por su parte, el sujeto como depositario acoge y hace suyo lo depositado mediante una serie de representaciones cognitivas, con las cuales se implica emocionalmente y actúa en consecuencia.

En el decursar de su vida el sujeto lo incorpora con aquellas adaptaciones personales, convirtiéndose en lo asumido, lo cual guarda estrecha relación con lo asignado. Relación esta que no resulta ni lineal ni directa producto de la mediatización ejercida por las adaptaciones individuales surgidas en ocasiones por inconformidades personales con la norma social imperante, y en otras por poseer fuertes modelos rectores contrarios, dicotómicos o al margen de lo sociocultural asignado.

Todo este proceso social resulta invisible ya que se "naturalizan" cualidades y actitudes como inherentes a la naturaleza y esencia del varón o la mujer. De esta manera se sustenta la premisa de que ser mujer y ser madre es una reducción impuesta por la naturaleza, genética, ancestral y a través de la cual se puede alcanzar la identidad femenina (Snyder y cols., 1997).

Los medios masivos de comunicación, a veces hasta sin proponérselo, van estereotipando modelos de mujer-madre y de hombre, que posteriormente cada una de las personas se encarga de reproducir con adaptaciones personales en el seno de su familia. Por su parte varios autores (Arés, 1996; Fernández, 1994; Silveira, 1997; Fay, 1989) coinciden en describir la existencia de una serie de características estereotipadas y asumidas por la media social como indicadores de la norma.

Tales características son:

* Proveedor, trabajador, disciplinador.

* Fuerte, callado y valiente. Racional, agresivo, asertivo.

* Invulnerable a la ternura y la emocionalidad.

* Homofóbico, rudo corporal y gestualmente. Dueño del ejercicio del poder.
* Poseedor de una virilidad de "competencias"

Estereotipos en los cuales el rol de la paternidad no es observado, no está presente; mientras que la funcionalidad masculina aparece absolutamente escindida, lo cual es impensable en el caso de la mujer respecto de la maternidad. Por tanto es frecuente encontrarnos con que los atributos inherentes a lo masculino-paternal y lo femenino-maternal son oposiciones irreductibles, percibidas y explicadas como el mero discurrir de una verdad biológica o de un código genético que es portado de por vida - a merced de lo heredado - como una "marca registrada" (Loewenstein, Barker, 1996).

Sin embargo los genes no determinan los mecanismos de dominación social ni sexual, las construcciones desde lo sociocultural son el verdadero "código hereditario" , que por ser elaborados pueden reelaborarse cuantas veces sea necesario, o al menos son susceptibles de "mejoras constructivas" o de "verdaderas remodelaciones" a tenor de la realidad siempre cambiante.
De esta manera para la sociedad resulta evidente que el padre no posee un instinto como el de la madre, pero ¿cómo justificar que los hombres no posean un instinto de paternidad?. ¿No estaremos ante la presencia de mitos, más que de verdades científicas?.

El mito de los instintos supone un problema inalcanzable, o al menos inmanejable, pues troca en instintos las conductas con tendencias a la maternidad, por lo que debería asumirse entonces que sería ésta una conducta recurrente en toda la especie humana y resulta obvio que no es así. Pero al asumir connotaciones de mito se torna "intocable" pues los mitos suelen no sufrir reformas ni adaptaciones.

El Problema de los Mitos.

El imaginario social asume que la mujer se encuentra "naturalmente" mejor dotada que el hombre para el cuidado y la atención de los hijos. Es esta idea la que posiblemente facilite la decisión casi siempre a favor de la madre de la mayoría de los derechos sobre el hijo en caso de divorcio, en detrimento de los derechos del padre. El problema consiste en dilucidar si esta idea tiene un fundamento de razón o si se trata sólo de una creencia.

Los mitos jamás se cuestionan, cuando algo falla, por ejemplo en el caso del instinto maternal, el fracaso es atribuido a la persona, pero el mito jamás falla. Y si acaso la experiencia funciona como previa en el mito, entonces este se confirma nuevamente; o sea, de cualquier manera los mitos tienden a reforzarse a sí mismos y reproducirse cada vez con más fuerza.

Pero ¿esto los hace veraces?.Los instintos, de forma general, se expresan en conductas, en formas de actuar que son características para una especie determinada y que son irrenunciables; en ellos no interviene la voluntad ni la conciencia y se adquieren genéticamente a través de la herencia. "Clásicamente, el instinto es un esquema de comportamiento heredado, propio de una especie animal, que varía poco de uno a otro individuo, y que se desarrolla según una secuencia temporal poco susceptible de perturbarse y que parece responder a una finalidad". (Laplanche, Pontalis, 1994).
Veamos entonces el instinto materno como uno de los mitos centrales a partir del cual se desprenden otros mitos que tienden a anular todo acercamiento paternal. Este instinto nos habla de ciertas particularidades que a menudo escuchamos en nuestra práctica, a saber:

* "No existe mejor afecto que el de una madre".

* "No existen cuidados más esmerados que los de una madre".

* "Nadie quiere a su hijo tanto como una madre".

* "Padres pueden encontrarse muchos, madre hay una sola".

Los puntos anteriores elevan (y a la vez reducen) la condición femenina a la maternal y la condición de hijos a la de "prisioneros" de un amor que sería pecaminoso no sentir. Resulta esta una apropiación cultural e histórica quizás tan antigua como la humanidad misma, reforzada a menudo por la ciencia.
Es probable que en los actuales círculos científicos se reconozca que no es posible hablar de la maternidad en términos de instinto, pero, por otro lado, en el lenguaje popular se fomenta subrepticiamente su existencia (Ferro, 1991).
Y no es que no exista el amor maternal, por el contrario, existe y resulta maravilloso y digno, lo que no resulta real es que obligatoriamente toda mujer, para serlo debe ser madre y de que toda madre incuestionable y automáticamente desea y quiere a su hijo, debiendo ser amada por este. Investigaciones recientes recogidas en un informe de la ONU plantean que se dan 45 millones de abortos por año en el mundo, 20 millones de ellos en condiciones inadecuadas por ser ilegal, u otras razones, y de los 175 millones de embarazos, 30 millones de nacimientos resultaban no deseados por diversas causas.

Por otra parte, agrega el informe que entre 120 y 150 millones de mujeres del planeta desean limitar sus embarazos, pero no pueden por falta de recursos o por ignorancia (FNUP, 1996). Lo anterior conduce, una vez más al cuestionamiento del mito.

¿Cómo se explicaría aquí el cese o inexistencia del instinto maternal en esos millones de seres humanos que nos rodean a diario, año tras año, impidiendo el nacimiento de otros seres humanos ya formados y en algunos casos casi a término?
¿Se trata verdaderamente de una herencia natural?. Si fuera cierta esa herencia natural del instinto maternal ¿de qué manera nos podríamos explicar esas cifras?,

¿de qué manera podríamos explicarnos la existencia de bebés que son abandonados en la vía pública?,

¿de qué manera se explica que existan tantas madres en el mundo que desde épocas primitivas hasta hoy mismo, casi en el siglo XXI, desatiendan a sus hijos hasta la desnutrición más severa, les permitan u obliguen a prostituirse, los vendan a parejas estériles en cualquier parte del mundo, o presten su útero para gestar un bebé de otra pareja, o que incluso los ahoguen o los tiren a la basura, en un retrete, con tal de que sus padres o la sociedad no se entere de su infortunio?,

¿De qué instinto se está hablando?, ¿Cuál instinto es el que se está sosteniendo socialmente y hasta cuándo se mantendrá?.

Las creencias tradicionales que atribuyen a los roles de género el que son naturales, inherentes o biológicos hace tornarse en limitada la posibilidad de que tal realidad cambie. En cambio, si tales roles de género fueran percibidos como lo que son, depositaciones socio-históricas mediatizadas por las construcciones personales, entonces esto significaría que también pueden ser deconstruidas y vueltas a construir cuantas veces sea necesario, se propiciaría el cambio, pero se sabe que los cambios son muy resistidos (Bleger, J. 1965). Como hemos visto hasta aquí, tanto los asignados sociales depositados en el rol de hombre, como la mítica creencia de que la mujer es la única capaz para la mejor atención de los hijos, han reducido desde el punto de vista familiar, social y hasta legal las funciones del padre al de contribuyente biológico, al de progenitor, limitando las potencialidades de este de ejercer y disfrutar a plenitud la dicha de ser padre.

Tomado de mail de Carmen Cuadros Asistentes Judiciales