martes, 20 de julio de 2010

Violencia de Género en Colombia.

VIOLENCIA DE GENERO

Un informe reciente elaborado por Medicina Legal y Ciencias Forenses muestra un alarmante aumento en el índice de agresiones sexuales contra las mujeres entre 2004 y 2008, que pasó de 34 a 71 casos por cada 100.000 habitantes. Como lo afirma un editorial de El Tiempo (20 de abril), esto significa que cada hora, nueve mujeres son víctima de agresiones sexuales en Colombia, y concluye que en nuestro país, el solo hecho de ser mujer constituye un factor de riesgo para la vida y la integridad personal.

Desde luego, es posible que parte de este incremento corresponda al hecho, positivo, de que hay más denuncias. Sin embargo, dado que muchas mujeres se muestran reticentes a denunciar las agresiones, las aterradoras cifras que arroja el informe pueden ser, en realidad, mucho más altas.

Es evidente, entonces, que las políticas adelantadas para contrarrestar, o al menos mitigar, este fenómeno, han dado pocos resultados.

Quizás uno de los factores que contribuyen a la violencia de género es el hecho de que buena parte de estos delitos queda en la impunidad.

En la interesante investigación de Myriam Jimeno, 'Crimen pasional: una contribución a una antropología de las emociones', la autora demuestra, acertadamente en mi opinión, la enorme influencia de nuestras construcciones culturales sobre este tipo de violencia.

Sostiene que estos crímenes poseen características específicas; están insertos en una “configuración emotiva” que, dentro de la relación de pareja, pese a que prohíbe la violencia, muchas veces la permite, especialmente contra las mujeres.

La autora señala que tanto nuestra legislación como muchas otras, les confieren a estos homicidios un carácter particular, pues en muchas ocasiones se recurre al estado “pasional” del victimario para disculpar los hechos y restarles gravedad.

Un estudio, citado en este mismo libro, en el que se analizan procesos de violencia contra la mujer en Brasil, afirma que las sentencias varían según el sexo, y que dependen excesivamente de la sensibilidad de los jurados frente al tema; advierte que hay una condescendencia generalizada hacia quienes “matan por amor.”

Dado que en Colombia la cantidad de hombres que cometen estas agresiones es, proporcionalmente, inmensamente mayor que la cantidad de mujeres que incurren en ellos –de las 206.735 víctimas de maltrato en las parejas, el 90 por ciento son mujeres– y que el 40 por ciento de la violencia sexual ocurre en el hogar, es evidente que las mujeres se encuentran en desventaja, y las posibilidades que tienen de obtener justicia, en estos casos, son limitadas.

Por las razones anteriores, el proyecto de ley sobre “Custodia compartida,” ya aprobado en el Senado, que actualmente cursa en la Cámara de Representantes, es un instrumento jurídico que, dado el panorama antes descrito, pareciera afectar adversamente también de manera especial a las mujeres.

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