martes, 20 de abril de 2010

LOS OTROS ABUELOS

Los otros abuelos (tomado de asistentes judiciales.)

por Raquel.
Los suegros. Qué gran tópico.
¿Se acerca el momento de ver o convivir con tus suegros y te entran palpitaciones? ¿te muerdes la lengua a menudo cuando estás con ellos? ¿actúan como si no existieras la mayoría de las veces? ¿no te tienen en cuenta para ninguna decisión que te afecta? Si es así o parecido entonces este artículo, desgraciadamente, es para ti.
Para hablar de los suegros primero debo referirme a mi artículo “Los abuelos“. Léelo y mira si tus suegros son abusivos como padres de tu pareja.
Si la respuesta es afirmativa, tus suegros han sido abusivos con tu pareja toda su vida y él o ella seguro que andan con su legado a cuestas. Si tu pareja hubiera afrontado el problema a estas alturas tus suegros no te parecerían abusivos, porque se habrían puesto los límites y estos tendrían que ser respetados. Si no es así es que sigue habiendo un problema por resolver. La solución vuelve a no ser fácil, pero se hace necesaria para poder ser feliz.

La llegada de un hijo marca de nuevo el punto de inflexión. Como pareja y como parte integrante de la familia tienes derecho a sentar las bases en las que quieres que se desarrolle tu vida familiar.

La comunicación entre la pareja siempre es importante pero lo es especialmente con la llegada de los hijos.

Habla, habla, habla. Comunícate. No guardes nada.

Expresa tus sentimientos y tus valores. Aprende y deja que te “aprendan” los demás.
Si tu pareja está ya en proceso de enfrentar el abuso de sus padres, ayúdale. Dale el valor para hacerlo sin caer en lo más fácil que suele ser “poner verde” a sus padres o “ponerle verde” a él. Recuerda siempre que son sus padres, que lo han sido y lo serán. La influencia que arrastra tu pareja es de toda una vida.

Dale el amor necesario para pasar el mal trago y enfrentarse a la realidad: que sus padres no le respetan ni respetan lo suyo. Puede que le hayan proporcionado bienestar económico, pero han fallado en cimentar su autoestima e independencia, una de las tareas principales de ser padre.

A parte de lo que haga o no tu pareja, como individuo también puedes hacer mucho para mejorar la situación.

Tenemos la concepción de que los suegros, al ser los padres de nuestra pareja, son también padres, en el sentido de autoridad, todopoderosos, con poder para hacer y deshacer sin ninguna crítica. Además tendemos a pensar que como no son nuestros propios padres, pues es nuestra pareja quien debe solucionar los problemas relacionados y que nosotros no tenemos nada que decir. Eso no es cierto.

Para tomar cartas en el asunto, primero quítales la etiqueta de padres que pueden hacer y deshacer sin ninguna consecuencia. Todos los actos de todas las personas tienen consecuencias. No dejes que abusen de ti porque “tienen el derecho a hacer lo que quieran porque son padres” o por no entristecer a tu pareja. Si tus creencias tienden a ver a los padres como dioses con poder y justificación para todo, como vimos en “Los abuelos”, debes luchar contra ellas. Cámbialas por otras más asertivas contigo mismo como “tengo el derecho de ser respetado”, “también soy persona”, “nadie puede ser cruel conmigo”, “los actos tienen consecuencias”, etc. De nuevo ayúdate de un terapeuta o de libros de apoyo si lo necesitas. Cambiar las creencias no es fácil.

Algo a tu favor es que ahora vas a ser o eres padre. Estás en el mismo “pedestal” que tus padres y tus suegros: eres el “todopoderoso” progenitor. Has dejado de ser sólo hijo. En esencia eres la misma persona que hace unos meses, cuando no habías engendrado a tu hijo con la diferencia de que ahora que tu bebé está en el mundo tienes la responsabilidad de amarlo, protegerlo y guiarlo. Y ese bebé es dependiente de ti, no sólo físicamente, también psicológicamente. El poder sobre tu bebé es ilimitado. Ahora ves más claro que el abusar de ese poder no está bien. Del mismo modo nadie debe abusar de ti ni tu pareja, ni debió hacerlo cuando erais niños.
Otro punto a tu favor a la hora de aclarar la situación es el darse cuenta de que tus suegros no tienen por qué quererte. Ellos apenas te conocen, eres una tercera parte en su vida. No te han elegido. Muchos nueros buscan el amor que no han tenido en sus propias familias en las familias de sus parejas cayendo en la frustración cuando esto no sucede.

Al casarte o unirte a alguien comienzas a formar parte de una nueva familia y se abren nuevas posibilidades. Unos padres políticos respetuosos verán a su nuero/a como alguien que enriquece la vida de su hijo/a y la suya propia, aportando nuevos lazos a la familia, compartirán las decisiones familiares con esta nueva parte familiar y la respetarán. Con los años y el contacto puede que lleguen a quererte.
Pero si tu familia política ha sido y es abusiva harán todo lo posible para “borrarte del mapa” sentimental familiar, te harán la vida bastante difícil o simplemente te ignorarán. Para ellos serás un estorbo en la relación directa con su hijo/a (te has “llevado” a su hijo/a, has llegado con tu propia personalidad y equipaje a un terreno de juego donde todo estaba controlado, has hecho tambalearse el “orden” familiar, eres una interferencia a sus deseos y mandatos).
Como suegros abusivos es probable además que hablen mal de ti a otros miembros de la familia o amigos, mermando considerablemente tu autoestima si está no está bien afianzada. Serás considerado culpable de todo lo malo que pasa y por supuesto serás la “perdición” de su hijo/a.

Todo esto es inaceptable.

El ser padres de tu pareja no les da ningún derecho a tratarte de forma cruel. El que no te quieran no quiere decir que no deban respetarte. Deben hacerlo. No sólo a ti, sino a su propia hija/o para que se pueda mantener una relación sana y adulta.
Primero habla con tu pareja, dile como te sientes y, si tu pareja no pone cartas en el asunto, ponlas tú. A lo mejor te da mucho miedo al principio, incluso puede que gente que te quiere te sugiera que no lo hagas. Hazlo. A la larga los beneficios son ilimitados.

Habrás sentado las nuevas bases del juego: contigo no vale el abuso. Con tus hijos no valdrá el abuso. Estarás rompiendo el legado.

Con respecto a vuestra nueva familia, siéntate con tu pareja y establece los límites familiares de forma democrática para poder exponérselos a los demás. Acordad cómo queréis criar a vuestros hijos, dónde queréis pasar las vacaciones, etc. Organizad reuniones familiares regularmente para repasarlos o cambiarlos si es necesario. Exige que los límites se cumplan dentro y fuera del marco familiar. Tu pareja debe hacer lo mismo. De nada sirve que acordéis normas si luego uno de los dos las desacredita.

Tu pareja es la encargada de “defender” el territorio familiar ante sus padres y familia. Y tú debes hacer lo propio con la tuya. Pero como individuo también tienes cosas que hacer con tu familia política si es el caso como hemos visto antes. Lee de nuevo “Los abuelos” y cambia “abuelos” por “suegros” aplicando las diferencias que antes he mencionado: no tienen por qué quererte, no te han elegido, son los padres de tu pareja, etc. Lo demás, vuelve a ser universal: eres respetuoso y tienes derecho a ser respetado.

Nadie debe ser cruel contigo. No lo permitas.

Si se sobrepasa cualquiera de los límites, los familiares o los personales, entonces habla con ellos, y con tu pareja, sienta las bases para una nueva forma de relacionarte. Los actos tienen consecuencias, los buenos y los malos.
No tienes que cambiar tu forma de ser ni la de tu recién creada familia para gustar a los demás.

Sólo podemos disfrutar unos de otros en el marco del respeto.

Recuerda que ahora eres o vas a ser padre. Tus hijos aprenden por imitación, van a hacer lo que te vean hacer. Refuerza tu autoestima y reforzarás la suya. Enséñales a defenderse y a hacerse respetar del mismo modo que respetan a los demás. Enséñales a ser genuinos en el marco del respeto no sólo familiarmente, también socialmente. Así disfrutaréis todos de una relación plena, sincera y llena de cosas buenas.

Y agrego para que no se confundan los ROLES y HAya Una Sana CONVIVENCIA.

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