viernes, 19 de septiembre de 2008

MUJERES CELTAS

MUJERES

CELTAS






Las mujeres de origen Celta eran criadas tan libremente como los hombres. A ellas les era dado el derecho de elegir sus compañeros y nunca podrían ser forzadas a una relación que no querían. Eran enseñadas a trabajar para que pudieran garantizar su sustento. Eran excelentes amantes, amas de casas y madres.

La primera lección era:

“Ama a tu hombre y síguelo, pero solamente si ambos representaran, uno para el otro, lo que la Diosa Madre enseño: Amor, Pasión, Respeto, Equidad y Amistad.”






Jamás permitas que ningún hombre te esclavice y menos en nombre del amor. Naciste libre para amar, y no para ser esclava.

Jamás permitas que tu corazón sufra en nombre del amor. Amar es un acto de autonomía, alegría y felicidad. ¿Por qué sufrir?

Jamás te permitas triunfar emulando a un hombre: será una gran pérdida para ti y no un éxito.






Jamás permitas que tu cuerpo sea violentado. Tu cuerpo es la morada del espíritu. ¿Por qué mantenerlo prisionero en nombre del amor?

Jamás te permitas estar horas esperando a alguien que nunca vendrá, aunque te lo haya prometido.

Jamás permitas que por falta de empoderamiento termines regocijándote en un hombre con poder.






Jamás permitas que tu tiempo sea desperdiciado con alguien que no valora tu compañía.

Jamás permitas que te griten. Solo al amor y al goce de vivir les es permitido expresarse en tonos más altos.

Jamás permitas que otros sueños invadan los tuyos, diluyendo tus utopías y acabando con tu proyecto de vida autónomo.






Jamás creas que alguien puede volver cuando antes de irse, no respetó ni tu dignidad, ni tus derechos.

Jamás te permitas vivir ni en el chantaje, ni en la dependencia emocional y económica de un hombre, como si hubieras nacido inválida.

Jamás te pongas linda y maravillosa a fin de esperar a un hombre que no tendrá ojos ni sentimientos para admirar tu hermosura interior.






Jamás permitas que tus pies

caminen al lado de un hombre que solo vive huyendo de ti.

Jamás permitas que la inseguridad, la tristeza, la soledad, el odio, el resentimiento, los celos, el remordimiento, la debilidad para poner límites, la desesperanza y todo aquello que pueda opacar el brillo de tus ojos, te dominen, destruyendo tu fuerza interior y la capacidad de luchar con independencia por tu propia felicidad .






Y, sobre todo, nunca dejes de ser la protagonista de tu propia vida, la dignidad de ser...

MUJER

Tomado de mail del Dr. A.C.Z